Opinión

Rock, más juventud queretana, más política, es igual a control social

Por: Jorge Coronel

Unos rieron como nunca. Y otros se emocionaron a rabiar: la declaración del actual alcalde del municipio de Querétaro, Roberto Loyola Vera (RLV), en el sentido de construir un foro dedicado a la música rock (“Bandódromo” –sic–), para buscar a “Los Beatles de Carrillo” (en esa demarcación se ubicará dicho foro), provocó reacciones de burla y alegría.

 

Sin embargo, producto de la flojera mental del mexicano promedio, nadie profundizó sobre las declaraciones de RLV.

El periódico Noticias dedicó su encabezado principal al anuncio de la construcción del Bandódromo y, en interiores, consignó que RLV señaló que el foro será el “Woodstock queretano” (ver dicho diario con fecha del 18 de agosto de 2013).

En el fondo, lo que RLV quiso decir es que el Bandódromo servirá para el control social de la juventud queretana. Su actual administración le ha dado gran importancia a las reuniones con “líderes” jóvenes de la entidad. Incluso, en días pasados, una fuente que vivió dicha experiencia confirmó a quien esto escribe que RLV y compañía han recibido la asesoría de organizaciones del Distrito Federal (aparentemente de corte “izquierdista y/o progresista”: el Circo Volador y Radio Zapote  –integrado por ex alumnos y estudiantes en vigencia de la Escuela Nacional de Antropología e Historia–), con experiencia en manejar  y trabajar con jóvenes, previo pago de jugosos sueldos.

Cuando RLV afirma que el Bandódromo será el Woodstock queretano no comete un disparate, por el contrario, lo dice con toda la seriedad posible (en política nada es casualidad): Woodstock es el referente, para la clase política mundial, en cuanto a cómo controlar y manipular a las masas.

En la cultura del consumismo existe la frase de “sexo, drogas y rock and roll”, aunque algunos publicistas y mercadólogos añadieron el término “rebelde” para hacerla más atractiva. Millones de personas cayeron en esa trampa: varias generaciones son víctimas del VIH-SIDA y la droga dependencia. Así terminaron sus sueños de “sexo, drogas, rock y rebeldía”.

(Por cierto, en el México de los años recientes, el rock nunca ha sido portavoz de demandas políticas-sociales: en 1988, el movimiento estudiantil conocido como Consejo Estudiantil Universitario –CEU- era acompañado –sus marchas, se entiende- por el grupo Maldita Vecindad y los Hijos del Quinto Patio, montado éste en un viejo camión de redilas. El mismo grupo señalaría, tiempo después, que La Maldita no era una banda de rock sino de “música contemporánea mexicana”; el EZLN, surgido públicamente en 1994, creó todo un fenómeno musical mundial en su apoyo: ska, reggae, música mestiza, hip hop, dub, afrobeat… Otra vez el rock ausente, bueno, ni tan ausente: Televisa y TV Azteca organizaron  el concierto “Unidos por la paz”, con la participación de Jaguares y Maná. Otra vez el rock como forma de manipulación; en 1999, durante el otro movimiento estudiantil de la UNAM, el ska y el reggae fueron los que acompañaron a los estudiantes. ¿Y el rock? Del movimiento lopezobradorista ni qué decir).

En Querétaro capital, el rock como forma de control social tiene ya varios años: desde aquellos conciertos en el añejo CREA, pasando por las tocadas del 15 de Septiembre, hasta llegar al Bandódromo.

Escasa es la investigación en torno a la música rock como forma de control social: el periodista lituano, Daniel Estulin (quien, por cierto,  aborda temas políticamente incorrectos para la prensa “seria” -orígenes humanos, sociedades secretas, ritos demoníacos en la clase política-empresarial, arqueología prohibida, el estudio del Mal en los políticos, etc.), en su libro, Los secretos del Club Bilderberg”, da la respuesta al porqué RLV mencionó los conceptos Woodstock y The Beatles en dos capítulos: “La cultura made in Bilderberg” y “La máquina de lavado de cerebro perfecta: la MTV”. Escojo algunos párrafos de dichos capítulos:

“No debería sorprendernos que durante los últimos cuarenta años el principal medio de lavado de cerebro haya sido una tecnología de imágenes y grabación de sonido (televisión, películas, música grabada) capaz de cambiar nuestro propio concepto de verdad.

“(…) La `guerra’ cultural abierta, aunque no declarada, contra la juventud estadounidense empezó en 1967, cuando el Bilderberg, para conseguir sus objetivos, comenzó a organizar conciertos al aire libre. Mediante esta arma secreta (…) los jóvenes se convirtieron en víctimas de un experimento perfectamente planificado con drogas a gran escala(…)

“La cuestión es que si eres joven y vives en Occidente, los programas de la MTV satisfacen tu necesidad de información sobre cómo crecer y cómo vivir. En ellos no hay sermones, nadie da lecciones, y tampoco te dicen cuál es el camino correcto y cuál no. Simplemente expresan, a través de las experiencias vitales de otros, lo que la vida es o puede ser para el sector demográfico al que la cadena se dirige. Es todo muy posmoderno y muy engañosos. La realidad funciona  porque puede publicitarse como tal, pero también porque se puede manipular.

“¿Entiende el espectador de un video musical lo que ha visto? Realmente no, porque la comprensión es un atributo de la razón. Y la razón es un elemento del intelecto. Buscamos captar el intelecto de una persona y, para la mayoría de la gente, ése es el trabajo más difícil de todos. Pensar es difícil; pensar en serio es todavía más; sentir es fácil, así que la mayoría, si puede escoger, prefiere sentir…”

Así que eso será el Bandódromo queretano de RLV: una mezcla de música rock, politiquería y manipulación a través de la ingesta de drogas y medios de comunicación (“coincidentemente”, hace algunas semanas,  empezó a funcionar la estación por Internet Radio Once -http: //www.radioonce.mx/-,  quien posee su barra de rock -casi toda la que hace algunos años llenaba los espacios de la gubernamental Radio Querétaro-. ¿El dueño? Pues nada menos y nada más que el ex Gobernador de Querétaro, Ignacio Loyola Vera, a su vez, hermano de Roberto Loyola Vera).

(Para conocer sobre músicas diversas, se recomienda la lectura del suplemento “La Jornada del Campo”, del día 17 de agosto de 2013, bajo el tema del Otro Cantar).

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