¿Se pueden separar los espermatozoides X de los Y?

Durante décadas, la posibilidad de elegir el sexo de la descendencia ha sido un tema rodeado de curiosidad, ciencia y debate. En los mamíferos, el óvulo siempre aporta un cromosoma X, por lo que el sexo biológico depende del espermatozoide que logre fecundarlo. Si el espermatozoide porta un cromosoma X, se formará un embrión XX y se desarrollará un individuo de sexo femenino. En cambio, si porta un cromosoma Y, la combinación será XY y se desarrollará un individuo de sexo masculino.
Aunque parezca parte de una película de ciencia ficción, la posibilidad de separar espermatozoides con cromosoma X de aquellos con cromosoma Y ha captado el interés científico durante décadas. Diversos equipos han desarrollado técnicas para lograr esta separación, con el objetivo de aplicarla en técnicas de reproducción asistida y producción animal.
No obstante, alcanzarlo ha representado un desafío considerable. Los espermatozoides X y Y son prácticamente idénticos en forma y comportamiento; la diferencia más clara es su contenido de ADN, de acuerdo con los datos del Proyecto Genoma Humano, el cromosoma X tiene 18 veces más genes que el cromosoma Y, por tanto, muchas estrategias iniciales se han basado en la idea de que los espermatozoides Y, al tener menos ADN, son más ligeros y por lo tanto más rápidos. Sin embargo, dichas técnicas no han demostrado ser eficientes ni reproducibles.
En 2019, un grupo de científicos japoneses, buscaron receptores en ratones que estuvieran únicamente presentes en los espermatozoides X. Entre ellos identificaron unos receptores a los que una molécula puede unirse de manera específica. Al unirse, esta molécula disminuía la motilidad de los espermatozoides. A partir de esto, los investigadores plantearon la hipótesis de que, si solo los espermatozoides X tenían estos receptores, al estar en presencia de esta molécula perderían motilidad, mientras que los espermatozoides Y nadarían más rápido, permitiendo así seleccionar el sexo.
Esta estrategia se ha probado en diferentes modelos animales y ha generado mucha controversia. Algunos grupos han mostrado resultados favorables, mientras que otros discuten que no se trata de una técnica viable.
En el caso de humanos, los resultados también han sido poco concluyentes. En el equipo de la Dra. Tusie hemos evaluado esta estrategia en muestras humanas; sin embargo, hasta ahora no se han obtenido resultados favorables que permitan confirmar que el método funcione de manera eficiente para separar espermatozoides X y Y.
Lo que en un inicio parecía una herramienta sencilla para seleccionar el sexo de la descendencia, hoy se ha convertido en un tema de debate científico. Los nuevos hallazgos no solo cuestionan la eficiencia de esta técnica, sino que también evidencian lo compleja que puede ser la biología reproductiva. Por ahora, el sexado espermático sigue siendo una promesa incierta.



