Opinión

Seis falacias para atrapar a los incautos

Por María del Carmen Vicencio Acevedo

 

Entre los múltiples discursos que circulan por doquier para mover la voluntad de la población, sobre todo en tiempos electorales, hay muchos engaña-incautos. Las falacias que siguen, son sólo una muestra:

 

1) El “derecho” a la plena libertad de creencias: Perorata que seduce a los políticos conservadores para privilegiar a la Iglesia católica, que busca convertir sus dogmas (y prejuicios) en políticas públicas. Si la mayoría mexicana es católica y somos una democracia, ¿cuál es el problema? Esta falacia no permite reconocer que sin un Estado laico, quedamos totalmente vulnerables frente al autoritarismo de quienes presumen relacionarse directamente con “Dios”. Sin un Estado laico somos vulnerables a cualquier clase de abusos, discriminaciones y violaciones al derecho de TODOS a ser, pensar y actuar de modo diferente al resto (con la única condición del mutuo respeto). Sin Estado laico habremos de reducir el amplio abanico de posibilidades que tenemos a una lógica unidireccional y prejuiciosa, altamente empobrecedora de la creatividad humana.

 

 

2) Junto con esta falacia se cuela la de la defensa del “derecho” a la vida desde la concepción. La Iglesia católica se entromete en política, manipulando a la ciudadanía para que no vote por partidos que toleren el aborto u otras “desviaciones”. El concepto de vida en este contexto resulta harto extraño, ya que a esta Iglesia lo único que parece preocuparle es la vida intrauterina; no le importan las múltiples formas de cosificación que sufren los seres humanos, una vez nacidos; menos se ocupa de quienes son abusados sexualmente por sus propios ministros desviados.

 

3) El “derecho” a la libre expresión y a la libre empresa, por la que ningún poder republicano está siendo capaz de poner límites a la voracidad de las grandes corporaciones de telecomunicaciones, que arrodillan al Estado y manipulan las leyes, para imponer en puestos gubernamentales a quienes convienen a sus intereses y para no permitir la expresión de voces distintas, que podrían restarles poder.

 

4) La tramposa perspectiva de género: El discurso pseudo-feminista se vale del sentimentalismo de la población, para convencerla de que “es tiempo de que una mujer sea Presidente”. No importa que esa mujer represente a los sectores más conservadores y reaccionarios del país, ni importa que su propuesta de gobierno se reduzca a más de lo mismo: más ignorancia y cinismo políticos, más sumisión a las consignas neoliberales (que nos sumieron en la barbarie), más Ejército en las calles, más privilegios para unos cuantos, más impunidad para los corruptos, más golpes a la clase trabajadora y más agresiones a las propias mujeres con menos recursos.

 

5) La ciudadanización de la política: Como la clase política está harto desprestigiada, se ha puesto de moda decir que uno es “candidato ciudadano” y por eso (a diferencia de los corruptos políticos), “sí entiende y atenderá las necesidades de los ciudadanos”. Lo que no les queda claro a quienes se tragan esta falacia, es que ciudadanos son, tanto El Chapo Guzmán, como los varios nefastos ex gobernantes, o como los peores y más poderosos depredadores sociales.

 

6) El anulismo o abstencionismo: Discurso que cobra mayor fuerza, sobre todo en las redes sociales, dirigido a convencer a la población de que “no se ensucie las manos, siendo cómplice de la corrupción partidista”. Un discurso que, por su acento moralista, resulta altamente convincente, para muchos bien intencionados, incluidos ciertos intelectuales de altos estudios, que extrañamente no logran hacer esa sencilla operación aritmética, que muestra que la abstención o el voto nulo NO tienen suficiente capacidad de convocatoria entre la mayoría de electores y lo único que conseguirán será quitarle contrapeso al candidato dominante, que recibe el apoyo mediático y financiero de los sectores más poderosos.

 

Nos guste o no, alguien va a ganar las próximas elecciones y más nos vale que ese alguien tenga conciencia de clase popular, para dirigir el gobierno en favor del pueblo, y para poner los límites que hacen falta a la lógica neoliberal que ha demostrado su incompetencia (o falta de interés) para brindar bienestar a toda la población.

Para desactivar estas falacias, requerimos generar una amplia red de formación política, que las haga visibles, a través de una fuerte discusión reflexiva sobre cada una de las opciones que tenemos.

metamorfosis-mepa@hotmail.com

 

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