Opinión

Separación (in)necesaria

Por Salvador Rangel

Casi todas las personas han tenido que terminar una relación laboral, amistosa, de negocios y la más fuerte… de amor, por tersa y civilizada que sea, no deja de ser traumática, dolorosa y en más de una ocasión uno de los “cortados” es el último en enterarse.

Y la política no puede ser la excepción a estas separaciones, candidatos que llegan al sacrificio de ejercer un cargo público con el apoyo de un partido y después, así de simple cambian de chamarra.

Y el otrora invencible partido tricolor que vive en la oposición a nivel presidencial, hace todo lo posible por mostrar que ha cambiado, que ha dejado las viejas prácticas que ejerció durante siete décadas, pero no, no cambia, está en sus genes.

Al frente del partido estuvo Humberto Moreira, ex gobernador de Coahuila, cuestionado por un no muy claro préstamo que endeudó al estado por años, alumno de la señora Elba Esther Gordillo a tal grado que en noviembre del 2011, se firmó una alianza entre el PRI y el partido de la señora Gordillo –el Partido Nueva Alianza (Panal)–; se publicitó en todos los medios ese “matrimonio”, foto de Peña y Elba Esther con abrazos y elogios mutuos, y claro, había que darle una dote, así que se le concedían cerca de 24 diputaciones y senadurías al Panal, una de ellas para la hija de la señora Gordillo y otra para su yerno, renunciado de la SEP, es decir, todo en familia. También en esa alianza se incluyó al Partido Verde Ecologista de México.

El convenio que no fue visto con buenos ojos por la clase política de la vieja guardia del tricolor –Mario Marín El gober precioso, Manlio Fabio Beltrones, José Murat, Francisco Labastida, entre otros–, cuestionaban qué necesidad había de otorgar espacios políticos a la señora Gordillo, quien hace años en una disputa con Carlos Madrazo, el candidato presidencial perdedor, se salió del partido de sus amores y constituyó un partido que hace alianzas con quien se deje.

Pero el tiempo hizo ver que la presencia de Humberto Moreira era un pesado fardo para mostrar la nueva cara del tricolor, así que renunció y en el nuevo estilo del tricolor, hubo un candidato de unidad, con todo y cargada, para ocupar la vacante de Moreira; así que a revisar el clóset y ver cuántos cadáveres insepultos dejó; y encontraron el convenio del Panal y se preguntaron de parte de quién debemos pagar 23 diputaciones y cuatro senadurías, si tenemos bastantes compromisos con los de casa, líderes sindicales, ex gobernadores que gozarán de fuero constitucional y, en caso de que hayan dejado deudas de oscuro origen, no podrán ser cuestionados.

Y en el cabalístico viernes 13 de enero, así sin más trámite, el tricolor ya no acepta esa alianza y deja al Panal colgado de la brocha. Que ahora enfrenta la necesidad de nombrar un candidato(a) presidencial, lo exigen los estatutos del IFE, así que no es difícil que nombren a una juanita que haga como que hace campaña y al final decline a favor del PRI y rescatar algo de lo perdido, claro, previa negociación de posiciones. Por lo pronto no se ven alianzas del Panal con panistas y menos con los perredistas.

Pero no nada más la Gordillo se quedó sin escalera, dónde queda la situación política del precandidato presidencial, el de unidad, del PRI. En noviembre, alianza y arrumacos, elogios entre los adalides de la democracia y en enero, que siempre no. O será que en lo oscurito cada quien se profesa amor y fidelidad y hay que guardar forma y estilo, pero finalmente ambos salieron raspados.

Y los nostálgicos que no son supersticiosos, sino todo lo contrario, cuestionan si el viernes 13 será augurio de sorpresas y derrotas no presupuestadas. Padre tiempo lo dirá.

rangel_salvador@hotmail.com

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