Opinión

¡Suertudo, vives en Querétaro!

Por: Saúl Ugalde

Una ciudad en la que los ciclistas están obligados a ceder el paso a los automovilistas. Al menos esa fue la conclusión a la que llegaron, después de cinco meses, los sesudos peritajes de la procuraduría estatal en el caso de un menor que, encima de ser arrollado por un vehículo a finales de julio del año pasado, resultó responsable por los daños.

Que la conductora se sintiera con el derecho de culpar al niño por no cederle el paso y “averiar” su camioneta, es un tema ya de suyo cuestionable, pero que la Procuraduría General de Justicia (PGJ) le haya dado la razón, es aterrador.

Es como aceptar que uno es culpable por resistirse al robo o al ultraje ¿Cómo puede la instancia encargada de “procurar justicia” llegar a esa conclusión y cómo puede el procurador del estado, Arsenio Durán Becerra señalar al niño atropellado como responsable y encima citarlo a declarar?

No sin razón, la Defensoría de Derechos Humanos de Querétaro ha denunciado este caso y demandado la protección y la reparación del daño, pero en favor del menor, el cual -por cierto- tuvo que ser hospitalizado luego de ser arrollado por la camioneta.

Es tan absurdo el peritaje de la PGJ, que el mismo gobernador señaló que se trató de un error y que los funcionarios involucrados en el caso fueron cesados. Sin embargo, más tardo el gobernador en aceptar el error de su procurador que éste en corregirle la plana al sostener que uno de esos funcionarios renunció por razones que nada tienen que ver con el caso y los otros dos siguen laborando en su procuraduría.

Menuda manera de procurarle justicia a los queretanos, defender lo indefendible y tergiversar hechos para llegar a conclusiones absurdas como la que nos ocupa. Lo peor es que el procurador parece no tomar nota de lo sucedido y de la indignación que sus empleados han generado no sólo en Querétaro sino a nivel nacional.

Posiblemente, el uso discrecional que se le ha dado a la instancia encargada de procurar justicia ha sido tan grande que Arsenio Durán se siente intocable y con la libertad de contradecir a su jefe, el gobernador del estado.

Si se trata de un forcejeo al interior del gobierno en el último tercio de la administración, es problema del mandatario estatal y sus empleados, pero los queretanos no podemos estar a merced de una procuraduría que es capaz de encontrar culpable a un menor de cuatro años por dañar una camioneta y no puede encontrar a los responsables de los robos con violencia, los robos de vehículos (2,500 en 2013, según las más recientes cifras conocidas) o los asesinatos, como el de La Laborcilla, en el que se privó de la vida a una persona mientras a la fecha, la flamante dependencia a cargo de Arsenio Durán Becerra no puede determinar quién o quiénes fueron los responsables de esos hechos ocurridos en junio del año pasado.

Como en el antiguo régimen “a los amigos, justicia y gracia” (encontrar culpable a un niño), “a los enemigos, justicia a secas” (no encontrar al o los responsables materiales e intelectuales de un asesinato que, según se rumora -hago eco del rumor porque la ineficacia de la procuraduría lo refuerza- involucra millones de pesos).

¿De qué va la justicia en Querétaro? ¿Qué pretende el procurador? No acepta que el personal a su cargo cometió un error, contradice a su jefe que trato de enmendar el error que cometió, no acepta las recomendaciones de la Defensoría de Derechos Humanos Parece no darse por enterado de que la sociedad queretana demanda que la dependencia a su cargo proteja los derechos y la reparación del daño en favor del menor afectado, un niño de cuatro años que circulaba en una bicicleta y que fue arrollado por la conductora de una camioneta ¿Es tan difícil de entender?

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