Opinión

SUPAUAQ: aprendices de brujo

Ángel Balderas Puga / Exdirigente del SUPAUAQ

PARA DESTACAR: Los aprendices de brujo al interior del SUPAUAQ se están aliando con los mismos políticos de derecha que impulsaron y aprobaron la reforma laboral que ha venido a agravar las condiciones de precariedad de los trabajadores. De este tamaño es dicha alianza antinatural. Está en los docentes universitarios defender nuestra autonomía

Es necesario recordar cuál es el origen del problema que vive el Sindicato de académicos de nuestra Universidad.

En el pasado proceso electoral, de finales del año pasado, hubo una abierta violación de los plazos de campaña, una de las planillas contendientes incluso hizo propaganda el mismo día de la elección. Este hecho ha estado siempre penalizado con la pérdida del registro. Por otro lado, hubo otra violación más grave, la del artículo 77 de los Estatutos sindicales. Este artículo prohíbe, desde hace más de 40 años, la guerra sucia en los procesos electorales. Se prohíbe la calumnia, la injuria, la denostación, el atacar desde el anonimato. Este hecho se penaliza con la descalificación de la planilla que lleve a cabo estas reprobables acciones.

En todos los procesos electorales hay reglas y procedimientos que deben cumplirse y también hay sanciones para quien desacate las normas. Es una actitud infantil y deshonesta violar las reglas y luego no querer ser sancionado. Desde el momento que se violan las normas electorales se debe saber que se está en peligro de una descalificación.

Es verdad que puede haber árbitros a modo que dejen correr las violaciones pero también es verdad que puede haber árbitros que no lo permitan. Los procesos electorales no terminan con el conteo de votos, sino hasta que finaliza todo el proceso electoral, lo que incluye el desahogo de las impugnaciones.

Ya en 2010 se había desatado la guerra sucia en las elecciones sindicales del SUPAUAQ. La diferencia con el último proceso es que en aquel entonces el grupo que desató la guerra sucia perdió el conteo de votos y así, de manera implícita, tuvieron su castigo.

No haber descalificado a una planilla que desató una guerra sucia en las elecciones habría enviado una señal de impunidad ¿De que serviría tener un Estatuto que prohíbe la guerra sucia si cuando ésta se da no sucede nada? ¿Para qué molestarse en poner reglas en una convocatoria, si al violar dichas reglas no sucede nada? ¡Pues entonces mejor no poner reglas! Y si se van a violar los Estatutos, pues entonces ¡ya no es válido ningún artículo!

Es decir, el origen del problema es la violación de los Estatutos por parte del grupo del maestro de la Escuela de Bachilleres, Saúl García, el que insiste en dirigir el Sindicato a pesar de haber sido descalificado del proceso electoral.

Hasta aquí una cuestión interna que debería y debe resolverse al interior del Sindicato. Sin embargo, el grupo descalificado solicitó y obtuvo la protección “legal” por parte de la Junta Local de Conciliación y Arbitraje (JLCA). Esta última otorgó una “toma de nota” sin  que se haya entregado la documentación respectiva.

La toma de nota requiere entregar: padrón original de votación, acta de asamblea electoral y convocatoria del proceso ¿Alguien puede justificar la emisión de un pasaporte sin presentar un acta de nacimiento o el pasaporte anterior? Pues esto es lo que hizo la JLCA al otorgar la toma de nota sin haber entregado el padrón original de votación y el acta de la asamblea electoral. Es imposible que esta documentación haya podido entregarse a la Junta, por el simple hecho que dicha documentación estaba en posesión de la Comisión Autónoma de Vigilancia. Y a esto le llaman un hecho “legal”. Es decir, la entrega ilegal de la toma de nota se vuelve, de la noche a la mañana, “legal” sólo porque la emitió la Junta.

La intervención del gobierno panista en los asuntos sindicales del SUPAUAQ es una cosa muy riesgosa tanto para la Autonomía sindical como para la Autonomía universitaria.

Como caballo de Troya, el grupo de Saúl García se alía con los tradicionales enemigos de los trabajadores: la derecha. García y su grupo, creen ingenuamente que su alianza con la derecha es inocua para la universidad y para ellos mismos, pero no es así.

García y los que lo sostienen, al interior del SUPAUAQ, festejan el apoyo gubernamental, pero ¿de cuándo acá la derecha apoya a los trabajadores? ¡Nunca! Esa es la esencia de todas las derechas del mundo: estar en contra de la clase trabajadora y la derecha queretana no es la excepción.

Recordemos que el actual gobierno estatal llegó a modificar, de manera retroactiva, el contrato colectivo de trabajo del sindicato de sus propios trabajadores para aumentar los requisitos para acceder a una jubilación y declaró inexistente la huelga que habían estallado los trabajadores académicos de la Normal del Estado. Mientras, el gobierno municipal despidió a trabajadores del servicio de limpia que se opusieron a la privatización del sistema de recolección de la basura.

Los aprendices de brujo al interior del SUPAUAQ se están aliando con los mismos políticos de derecha que impulsaron y aprobaron la reforma laboral que ha venido a agravar las condiciones de precariedad de los trabajadores de este país, incluidos los hijos de los impulsores de dicha alianza. Se están aliando con los mismos políticos de derecha que aprobaron la reforma energética que está provocando un desastre en las finanzas públicas con recortes a salud, educación y gasto social.

De este tamaño es dicha alianza antinatural. Está en los docentes universitarios defender nuestra Autonomía frente a los embates externos de los enemigos de la educación pública.

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