Opinión

SUPAUAQ: la decisión del Consejo Universitario

Ángel Balderas Puga / anbapu05@yahoo.com.mx

PARA DESTACAR: El grupo de Saúl García carece de cualquier legitimidad como para convocar a una huelga de académicos, pues la inmensa mayoría de los profesores en activo ya aceptamos la contrapropuesta de las autoridades universitarias con respecto al pliego petitorio de revisión contractual de nuestro Consejo Consultivo

El jueves 23, el Consejo Universitario le tomó protesta como consejera universitaria a Nuri Villaseñor Cuspinera. Este cargo lo ocupará como representante del SUPAUAQ, es decir, como representante de los académicos de nuestra Universidad.

Cabe señalar que fue Saúl García, de la Escuela de Bachilleres, y su grupo, los que llevaron este tema al Consejo Universitario, a finales del año pasado. El gran argumento de García es la toma de nota que les proporcionó, de manera ilegal, la Junta Local de Conciliación y Arbitraje.

Ya han pasado más de tres meses y medio desde que le otorgaron la toma de nota al grupo de García y, hasta el momento, éste no exhibe la documentación que presentó a la Junta para obtener ese documento. Si no la han exhibido es porque saben bien que la documentación que entregaron no cumple con los requisitos legales mínimos.

La decisión del Consejo Universitario se da después de la Asamblea General del 13 de febrero. Es muy importante subrayar que esta asamblea, se da después de que, durante más de tres meses, ambos grupos presentaron sus argumentos y sus versiones a la comunidad de profesores usando todos los medios de comunicación a su disposición: ruedas de prensa, entrevistas en radio y en medios impresos, boletines, correos electrónicos, etc. Es decir, los profesores universitarios ya teníamos una posición fundamentada con respecto al asunto cuando el Consejo Consultivo convocó, de manera legal, a una Asamblea General definitoria.

El grupo de Saúl García había convocado a una Asamblea General antes del día 13. En esta asamblea acudieron menos de 200 profesores mientras que en la asamblea del 13 de febrero acudieron a votar casi mil profesores lo que además de la legalidad le dio legitimidad a la decisión de apoyar a la maestra Nuri Villaseñor.

Los afiliados al SUPAUAQ somos mil 800, de los cuales más de 500 son jubilados por lo que en activo somos alrededor de mil 300. Así que la decisión fue mayoritaria para los profesores en activo. Repito, después de que cada grupo había dado ya su versión. Esta alta participación le dio al proceso, además de legalidad, legitimidad. Esto fue lo que sancionaron los consejeros universitarios.

No debemos olvidar que la primera, y grave, violación estatutaria la cometió el grupo de García, al desatar una guerra sucia con tal de obtener la dirigencia sindical.

Esta deleznable guerra sucia se ha mantenido con la distribución de panfletos, que además de una pésima redacción (que muestra el bajo nivel de quien los escribe) siguen inundando a la comunidad universitaria con calumnias, mentiras y denostación. Han llegado al extremo incluso de descalificar el consumo de agua que se produce en la Facultad de Química, al señalar que provoca daños al organismo.

Esta posición del grupo de Saúl García trata de denigrar no sólo la legalidad al interior de nuestra Universidad, sino incluso todo el trabajo académico. Han llegado al extremo de acusar a académicos de alto nivel de ser “aviadores”. Han retomado sus falacias sobre el Fideicomiso de Jubilaciones de nuestra Universidad (el que por cierto goza de buena salud).

En este contexto, el grupo de Saúl García carece de cualquier legitimidad como para convocar a una huelga de académicos, pues la inmensa mayoría de los profesores en activo ya aceptamos la contrapropuesta de las autoridades universitarias con respecto al pliego petitorio de revisión contractual de nuestro Consejo Consultivo.

Es evidente que el grupo de Saúl García, por intereses extrauniversitarios, quiere estallar una huelga en la Universidad a pesar de que con el acuerdo del Consejo Consultivo se logró romper el tope salarial del 3.08 por ciento, al obtener un incremento salarial del 4 por ciento. Su única esperanza es que la dirigente del STEUAQ, Laura Leyva, vuelva a estallar una huelga para apoyarse en los trabajadores administrativos ante su falta de convocatoria y su falta de capacidad logística como para sostener, por sí mismos una huelga.

En el Consejo Universitario del 23 de febrero fue evidente el ya muy escaso apoyo con el que cuenta el grupo de García. Llegaron a apoyarlo unos cuantos jubilados (por cierto, varios de los que impulsaron la mutilación de nuestro Contrato Colectivo de Trabajo para quitar el derecho de jubilación a cientos de académicos, principalmente jóvenes).

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