Opinión

SUPAUAQ. Peña Nieto y Trump. Violencia e inseguridad

Punto y seguido

Ricardo Rivón / rivonrl@gmail.com

Escuchamos que la democracia está en crisis e intuimos que es cierto, pero no atinamos en descifrar tal crisis. Tal vez la democracia misma nos desmiente al mostrar fortaleza y capacidad de salir avante en coyunturas de suyo riesgosas.

Hay quienes confían en que la democracia seguirá demostrando una y más veces su capacidad de adaptación. Además de longeva, parece seguir siendo el mejor método pacífico se resolución de antagonismos.

Soy de los que creen que la idea de la democracia se ha vaciado, ha sufrido enormes transformaciones en la práctica y en contextos específicos. La deformidad de sus hechos la hacen irreconocible, ropaje sin sustancia, espantapájaros, un relato catastrófico que paradójicamente nos impide saber si nos encaminamos a la catástrofe.

Mi pesimismo se alimenta del contexto inmediato, concretamente la elección de dirigencia sindical de profesores de la Universidad Autónoma de Querétaro. Veo una izquierda universitaria incapaz de mantener una identidad, distraída por las mantener privilegios, sumergida en el dilema del prisionero, ciega, sorda y sin saberlo, trágica.

El deterioro democrático no viene de fuera, sino por la deslealtad de algunos de sus protagonistas internos. El sociólogo español Juan Linz analizó ese fenómeno –‘La quiebra de las democracias’, publicado en 1987. Además de la deslealtad democrática, Linz postula una lealtad ambivalente, condicional.

Las democracias no caen solo por los “extremistas” de cualquier signo, sino que la desafección, la falta de afecto permite que se derrumben.

Las crisis se pueden superar con cierto reequilibrio, pero ese nuevo equilibrio tiene que funcionar sobre la legitimidad. El equilibrio democrático exige que la gente crea que sus fines pueden ser conseguidos a través del voto. Si los votantes se dan cuenta de que esto no es posible, de que sus fines no pueden ser satisfechos por las reglas democráticas y los encargados de aplicarlas, el propio sistema será descartado.

Aquella invitación

Peña Nieto y Videgaray hicieron un diagnóstico correcto sobre Trump. Cuando aquella visita, Peña fue “linchado”, fue blanco de un ataque multitudinario y desalmado; le llamaron traidor a México.

¿Cuál es hoy la opinión sobre aquel acto y sobre Peña Nieto mismo? La academia, la diplomacia, la ciencia política, el periodismo o la militancia partidista ¿ofrecer un comentario adicional? Con todo, Donald Trump no fue particularmente agradable como huésped. Hillary Clinton dijo que por nada aceptaría visitar México.

Vivir el peligro

El 7 de noviembre, María Elena Morera dio algunos datos en el 5to Foro Nacional Sumemos Causas por la Seguridad:

Los grandes niveles de violencia y criminalidad son inadmisibles, así como la descomposición crónica de nuestras instituciones de seguridad y justicia.

Vivimos la inseguridad desde hace décadas. Sin embargo, ningún gobierno ha logrado definir, crear y mucho menos consolidar una política pública de seguridad que sea transexenal, una política de Estado.

Violencia, miedo, desamparo, impunidad, marcan la vida cotidiana de los mexicanos. Reclamos y súplicas ciudadanas, datos y cifras.

La última Encuesta Nacional de Victimización a cargo del Inegi destaca que hay al menos una víctima de algún delito en uno de cada tres hogares mexicanos.

La cifra negra, del 94 por ciento, muestra que siete de cada 10 mexicanos se sienten inseguros en la ciudad donde vive. La mayor sensación de inseguridad de los últimos dos años.

La violencia, lejos de focalizarse, como se ha dicho, se extiende.

Las cifras de homicidios se han incrementado en 22 ciudades, en otras se ha disparado: en Colima se ha triplicado; en Veracruz se ha duplicado; en Zacatecas el incremento ha sido del 65 por ciento; en Michoacán y en Nuevo León del 50 por ciento, y en Baja California del 34 por ciento.

Ante estas alarmantes cifras, los ciudadanos se preguntan una y otra vez ¿dónde están las autoridades;? ¿dónde está la coordinación entre los diferentes niveles de gobierno? ¿y dónde están las promesas que nos han hecho que nos van a mejorar la seguridad?

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