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Trump, Netanyahu y el pretexto de las bombas nucleares

Benjamin Netanyahu, primer ministro de Israel, repite y repite una cantaleta desde hace 30 años, que Irán estaría muy cerca de fabricar bombas atómicas.

En 1995 dijo que Irán lo haría en un periodo de entre tres y cinco años, es decir, entre 1998 y el año 2000, cosa que no sucedió. En 2006 dijo que Irán estaba a punto de producir “25 bombas nucleares el año”, algo que, 20 años después no ha sucedido. En 2012 repitió que Irán estaba “a seis meses de conseguir uranio enriquecido al 90 por ciento”, esos seis meses ya pasaron hace mucho, pero mucho tiempo, e Irán no ha llegado a tal nivel de enriquecimiento, necesario para construir bombas atómicas.

En 2015 declaró que Irán estaba “a semanas” de tener material suficiente para un arsenal nuclear. Si eso hubiera sucedido hace 10 años, tal y como aseguró Netanyahu, ni Israel ni Estados Unidos habrían atacado Irán ni en junio del año pasado ni en febrero de este año. En 2018, Netanyahu siguió con su cantaleta de que Irán estaba a punto de construir bombas nucleares “muy rápido”, algo que repitió en junio del año pasado para tratar de justificar su ataque a Irán, señaló que Irán “podría producir un arma nuclear en muy poco tiempo”. 30 años de mentiras que ni el propio Netanyahu se cree.

Sin embargo, 30 años después de esas cantaletas, ahora Netanyahu convenció a Trump de sus mentiras y ahora ya no es sólo Netanyahu, sino también Trump el que repite la misma cantaleta, actualizada.

La creación de bombas nucleares por parte de Irán es el nuevo pretexto que fue apareciendo, poco a poco, para justificar la nueva agresión de Israel y Estados Unidos a Irán, el pasado 28 de febrero. Agresión que aún no ha terminado.

El nuevo pretexto es verdaderamente ridículo proviniendo del presidente del país que detenta el segundo arsenal nuclear más grande del mundo, pues los Estados Unidos cuentan con 3 mil 700 ojivas nucleares (sólo por detrás de Rusia, que detenta 4 mil 309), según datos del “Stockholm International Peace Research Institute” (SIPRI). Así que todas y todos, en todo el mundo, nos tendríamos que creer la absurda fábula de que un país con casi 4 mil ojivas nucleares estaría “preocupado” porque otro país tuviera una.

El colmo de la hipocresía y del cinismo es que según estimaciones del SIPRI, Israel contaría, de manera clandestina, con unas 90 ojivas nucleares (por encima de las 50 de las que dispone Corea del Norte), colocando así a Israel en el octavo lugar en cuanto a capacidad nuclear.

Mientras que Irán, el país agredido, es signatario del tratado de no proliferación de armas nucleares, el país agresor, Israel se ha negado a firmar dicho tratado, desde su creación en 1968. Mientras que Irán ha permitido las inspecciones de su programa nuclear por parte del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Israel nunca ha permitido tales inspecciones en su central nuclear de Dimona.

Si Estados Unidos se cree con el derecho de atacar a otros países para que no tengan armas nucleares, entonces ¿por qué no ha atacado a Rusia, a China, a Francia, al Reino Unido, a la India, a Pakistán, a Israel o a Corea del Norte? Pues precisamente porque dichos países podrían defenderse y porque Estados Unidos ha usado siempre un doble rasero con el fin de beneficiar a sus socios o a sus vasallos.

El hecho de que Irán haya venido desarrollando su industria nuclear no significa que trate de construir armas atómicas, y lo mismo vale para cualquier otro país, pues la energía nuclear tiene muchas otras aplicaciones no militares. Una de las más importantes es la generación de energía eléctrica.

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