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Trump y la compra de votos

En su desesperación ante la gran posibilidad de obtener resultados adversos en las elecciones del próximo 3 de noviembre, Donald Trump ha hecho una nueva promesa, que no es más que un burdo intento para la compra de votos: dar a cada ciudadano norteamericano 5 mil dólares si gana el partido republicano.

Ya antes Trump había hecho una propuesta semejante, que no cumplió. Trump no dice de dónde saldría el dinero, pues las cuentas se hacen fácil. Estados Unidos tiene unos 270 millones de ciudadanos adultos, así que, para cumplir su promesa, Trump debería desembolsar 1.35 billones de dólares. Si se trata de dinero público hay que recordar que la deuda actual de los Estados Unidos alcanza ya los 40.15 billones de dólares.

Para dimensionar el tamaño de la pretendida compra de votos por parte de Trump, la podemos comparar con los intereses que paga anualmente el gobierno norteamericano por su estratosférica deuda, 1.1 billones de pesos. Es decir, la compra de votos se llevaría más que el pago anual de los intereses de la deuda.

Al tipo de cambio actual, esos 1.35 billones de dólares equivalen a 23 billones de pesos, más del doble del gasto neto anual del Presupuesto de Egresos de la Federación, en México, para 2026.

La compra de votos de Trump equivaldría al financiamiento de 23 años de todos los programas sociales en México. De ese tamaño es el despropósito, que nos recuerda al PRI en sus mejores tiempos, cuando para ganar elecciones, a la mala, recurría a la compro masiva de votos, medida que por cierto volvió a aplicar este año en las elecciones estatales de Coahuila.

El 3 de noviembre se elegirán en Estados Unidos los 435 escaños del congreso, 33 de los 100 escaños del senado, 36 de las y los 50 gobernadores. En la gran mayoría de los estados se renovarán parcial o totalmente sus congresos y sus senados locales, así como otros puestos claves estatales (vicegobernadores, secretarios de estado y fiscales generales, entre otros). Así que se trata de un proceso electoral robusto que puede traer malas consecuencias para Trump y sus MAGA, sobre todo si los republicanos pierden la mayoría en el congreso federal, en donde actualmente el partido republicano tiene una leve mayoría de 218 escaños contra los 213 detentados por el partido demócrata.

El temor de Trump, que lo impulsa a ese desesperado intento de compra de votos, es que tanto él como los republicanos saben muy bien que Trump ha dilapidado su capital político desde que volvió a asumir la presidencia.

De acuerdo con la “encuesta de encuestas” del New York Times, que agrupa los resultados de más de mil encuestas, Trump llegó a la presidencia con el 52 por ciento de aprobación, contra un 43 por ciento de desaprobación. Un saldo positivo de nueve puntos. Al 13 de septiembre de este año, la aprobación ha bajado 13 puntos, para situarse en un 39 por ciento, mientras que la desaprobación aumentó 15 puntos para situarse en los 58 puntos. Un saldo negativo de 19 puntos. Saldo que parece irremontable, aunque Trump no esté en las boletas, puede arrastrar a su partido a malos resultados, a grado tal que algunas y algunos candidatos republicanos le sacan la vuelta justo en este período electoral.

En la encuesta de seguimiento de The Economist, actualizada al 9 de septiembre de este año, sólo en cuatro de los 50 estados la mayoría aprueba el trabajo de Trump (uno con un saldo positivo menor a 5 puntos y tres con un saldo positivo de entre 5 y 10 puntos) mientras que en 46 estados se reprueba su trabajo de manera contundente: en 5 con saldos negativos que van de 40 a 50 puntos, en 27 con saldos negativos que van de los 20 a los 40 puntos y en 10 con saldos negativos que van de los 10 a los 20 puntos.

Así es que ya dentro de poco vamos a ver si funcionó o no la estratagema de Trump de la compra descarada de votos.

anbapu05@yahoo.com.mx

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