Opinión

Último informe: el misterio de lo público

Por: Efraín Mendoza Zaragoza

 

A juzgar por su último informe, para el gobernador José Calzada no existe la política. Carece su informe de un apartado político que deje ver su lectura del país y su paso por el poder. Esa omisión revela el peso terrible que tiene en su ánimo la derrota electoral de su partido. Para no tocar esa herida mejor omitir todo. No está uno esperando las grandes ideas pero sí, al menos, algún concepto concluyente, algún planteamiento para visualizar cómo dimensiona el gobernante los problemas y cómo los coloca en un horizonte de futuro.

Tampoco hay en su informe un balance de conjunto y de todo el sexenio. Es un texto burocrático. En él habitan las insignificancias magnificadas y los hechos duros silenciados. Que se plantaron 100 mil jacarandas, que la policía está estrenando 13 motocicletas nuevas. Bueno, como si fuera importante saber cuántas veces la Policía Turística respondió a los visitantes dónde queda la fuente de Neptuno o el árbol de las cruces. Pues sí, para el gobernador sí es importante. Anótelo: 40 mil 780, contadas una por una. ¿Eso en un informe de gobierno? Pues sí, también cupo el hecho de que 4 mil 332 ciudadanos recibieron consejos para un buen noviazgo. Sólo faltó saber cuántas clavijas se compraron el último año.

José Calzada confundió lo social con las páginas de sociales. Las secciones VIP se inclinaron hasta doblar la espalda y convertirse en un  continuo homenaje con cargo al dinero público. No hay información, hay publicidad. Su discurso social quedó reducido al asistencialismo del programa “Soluciones”. Ausentes los conceptos, se ancló en abstracciones vacuas como el progreso o la prosperidad. Nos enteramos allí del Mercadito Queretano en lugar de decirnos cómo defiende su gobierno a los pulmones ambientales frente a la voracidad del progreso destructivo del mercado global.

RedQ apenas existe, un parrafito sólo para decir que “la modernización del transporte público ha sido un proceso complejo”. Es todo para uno de los temas torales de su administración. En lugar de eso nos recetó un sentimental video de despedida, “¿Por qué ser gobernador?”, que nada informa y se ocupa de mieles que sólo a él interesan, cuando sus nostalgias personales a nadie importan. Salvo a los suyos, a su familia y al círculo de fieles que pronto ingresarán a las filas de huérfanos. De temas como la justicia, la trata y los desaparecidos, ni media palabra.

No se apartó del guión de su planeta feliz (JF dixit). La historia de Querétaro es, adivinó usted, “una historia de éxito”. Se replegó en la estadística comparada: “mientras algunas regiones del país enfrentan un entorno de violencia, aquí somos uno de los tres estados más seguros y el segundo más pacífico […], mientras que el reto es darle empleo a nuestra gente, los empresarios queretanos hacen crecer la planta laboral en más de 7% por año… [..] Querétaro se destaca como el primer lugar nacional en disminución de pobreza”.

Cero autocrítica bajo el argumento de que él no será juez de su propia causa. Y se somete al “juicio final” de una abstracta ciudadanía. Pero cuando integrantes de esa ciudadanía, identificados con nombre y apellido, le han pedido que incluya “testigos sociales” en la entrega-recepción de su gobierno, ha respondido con el más casto de los silencios. Mejor nos enteramos de los molinos de nixtamal o de los rallys que organizó su gobierno para evitar hijos no deseados. De verdad, no me imagino cómo será un rally para evitar embarazos. Dejémoslo en humorismo involuntario.

Mensajes encriptados, oscuros: “No hay tiempo para la división”. ¿De qué habla? Mensajes para adivinos, no para ciudadanos: “No defraudamos a los queretanos”. ¿De qué se está defendiendo? “Pudimos habernos equivocado…”, ¿qué errores está admitiendo? Seguro son mensajes de autoconsumo. Quizá está reconociendo sus desatinos en la conducción del PRI, que vivió el sexenio más inestable en mucho tiempo: que cambió de presidentes seis veces, una inestabilidad mayor a la vivida cuando fue lanzado a la oposición a partir de 1997.

Es el misterio de lo público.

Traté de hurgar en los anexos, por si ahí hubiera algo. Pues no, los anexos no están publicados. Sólo un libro grandote en couché, 141 páginas a todo color. Para engordar el álbum familiar. Es hora de olvidar a este gobierno bicéfalo al que le quedan sesenta días y que se perderá en la bruma de la historia del provinciano subdesarrollo.

En fin. Un informe de escritorio, desganado. Ni una idea. La negación de la política. La inexistencia de la política.

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