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Un dato patrio…

Ahora les traigo uno de los temas que han provocado mayor controversia entre los actores representados en las mesas para la discusión de la “Reforma política para el Estado”. Para que una ciudad progrese y encuentre sustento en acciones que impulsen el bienestar de la colectividad, es imprescindible que la población sea la que tenga en sus manos el poder y la soberanía.

Durante décadas, a los ciudadanos nos ha sido vedada la participación en las decisiones públicas que nos afectan debido a la visión estrecha con que ha sido concebida la participación ciudadana por parte de los diferentes niveles de gobierno, reduciendo a los ciudadanos al simple papel de espectadores o asignándoles, en el mayor de los casos, el papel de notificadores de definiciones en la infraestructura y en la prestación de servicios urbanos, por medio de los órganos de representación vecinal.

Los incipientes esbozos de participación ciudadana en estos órganos han sido mediatizados y encauzados a los intereses de los funcionarios en turno, a través del control vertical del proceso de integración y organización de las organizaciones vecinales, adquiriendo este carácter corporativo y clientelar.

En el Partido Acción Nacional debe extenderse la participación ciudadana a todas las esferas de la vida pública de la ciudad y no únicamente a aquellos ámbitos relacionados con la manzana, colonia o barrio.

En el marco de una reforma política integral con la que existe un compromiso, se hace necesario llegar a acuerdos que tengan como propósito fundamental la construcción de un auténtico Estado democrático de Derecho y más aún, en tránsito de una democracia participativa, a través de mecanismos bien definidos que sean operativos como el plebiscito, el referéndum y la iniciativa popular, los cuales deben ser previstos, ya en el detalle, en un Código Electoral.

En el caso concreto de la elaboración de la Ley de Participación Ciudadana, consideremos que esta debe normarse por los siguientes criterios fundamentales: “Debe existir tanta sociedad como sea necesario”. La sociedad civil, las organizaciones no gubernamentales y los individuos son quienes tienen que dar la pauta de lo que se debe hacer. Al gobierno debe corresponderle, fundamentalmente, instrumentar las decisiones ciudadanas.

Para ello se deben promover “Programas de Participación Ciudadana” a todos los niveles y crear Espacios de Discusión Pública, para que los ciudadanos participen activamente en las decisiones fundamentales de su comunidad, colonia o barrio y tengan la facultad de definir prioridades de su comunidad y tengan la facultad de definir prioridades, decidir que se debe hacer, y con qué presupuesto, coadyuvando con ello a una mayor transparencia, honestidad y eficiencia en el ejercicio gubernamental.

El derecho ciudadano al acceso a la información, nadie puede participar sobre lo que no conoce, por lo cual este es uno de los aspectos básicos que se deben incluir en la ley, esto es, el garantizar jurídicamente a los ciudadanos el libre acceso a la información y la obligatoriedad de las autoridades a proporcionarla.

Órganos de representación vecinal. La ley debe establecer que los vecinos puedan organizarse como mejor lo consideren, es inadmisible la pretensión del gobierno de imponer una forma de organización vecinal. Los partidos políticos tampoco deben intervenir en ellos.

Para ser considerado interlocutor legítimo como representante vecinal y en igualdad de condiciones respecto a los representantes vecinales emanados de algún tipo de elección o miembros de alguna organización de residentes, debe bastar con tener el reconocimiento y apoyo de los vecinos, demostrándolo –en caso de requerirse– por medio de las firmas de estos.

Con esto se eliminaría el gasto económico y el tiempo que implica el realizar elecciones de cuadra –como lo hacen algunos–, después de manzana y posteriormente de colonia. Además, otorgaría una mayor legitimidad al representante vecinal, puesto, que ha sido una realidad innegable que el abstencionismo es lo que caracteriza a las elecciones vecinales; concretamente, tenemos el caso de los jefes de manzana, los cuales resultan “electos” por un número muy escaso de personas, muchas veces familiares.

Deben incorporarse también a la legislación las figuras de colaboración ciudadana y consulta vecinal, para que a través de estas los ciudadanos puedan solicitar a la delegación colaborar con ella y puedan dar opiniones, formular propuestas de solución y casos concretos y plantear necesidades e intereses.

Para el Partido Acción Nacional (PAN) se trata de cuestiones de fondo y no únicamente de forma. Consideremos que con propuestas como estas –y otras que por razones de espacio no incluyo aquí– estaremos en posibilidades de terminar con el monopolio que sobre la representación vecinal y la participación ciudadana he venido ejerciendo él y, hasta hace poco, el partido en el gobierno, a través de sus mecanismos corporativos y clientelares, ya que no se trata solamente de cambiar las siglas de quien detentaba este monopolio por otras nuevas, sino de lograr transformaciones sustanciales que regresen a la sociedad lo que a ella le corresponde… a la Tribuna.

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