Opinión

Un Phelps mexicano, ni lo quiera dios

JICOTES

Por: Edmundo González Llaca

A Armando Fuentes Aguirre “Catón”, con agradecimiento

Mucha gente se lamenta por qué no tenemos ningún Michael Phelps, al contrario, yo lo agradezco ¿Qué pasaría si lo tuviéramos? Regresaría y lo recibiría una multitud que haría destrozos en el aeropuerto. De allí a Los Pinos donde el presidente agradecería su apoyo al gobierno en su lucha contra la corrupción. Las dos televisoras reclamarían su exclusividad y lo harían locutor.

Lo veríamos en anuncios publicitarios promoviendo hasta toallas íntimas para mujer. Una ONG lo criticaría por haber derrochado tanta agua al festejar sus triunfos. Mancera le daría las llaves de la ciudad y si es de provincia el Congreso local propondría poner su nombre a una calle, ante la protesta de otros ciudadanos que reclaman un monumento. Una joven artista afirmaría que espera un hijo del atleta. En fin, mejor quedémonos, así, sin héroes deportivos. Los echamos a perder.

Olimpiadas. Los himnos

Un comercial de las olimpiadas ha difundido las letras de himnos de diversos países. Aquí algunos: “A través de nuestra unidad y armonía permaneceremos juntos y en paz”, (Botsuana). “Porque somos jóvenes y libres”, (Australia). “Escúchanos atentamente con amor infinito”, (Nueva Zelanda). “Unidad, justicia y libertad”, (Alemania). “Un rayo vívido de amor y esperanza”, (Brasil).  “Ofreciendo paz a nuestros amigos”, (Túnez).  No entresacaron ni una sola frase de nuestro hermoso himno: “Mexicanos, al grito de guerra… piensa ¡oh patria querida! que el cielo un soldado en cada hijo te dio… los cañones horrísonos truenen”.

Cada quien su historia y la forma de enfrentarla, reconozcamos que nuestro himno no es muy pacifista que digamos. Es el himno de un país con un permanente ciclo de violencia, con héroes trágicos; víctima de invasiones y de abusos; con una fuerza vital inagotable. No importa que no nos saquen en la publicidad.

Estrategia para ganar medallas

Cuando era niño veía las películas gringas de los safaris en África. La escena era típica: El hombre blanco hasta adelante, con cara de autosuficiente y cargando el rifle; los negros atrás, con cara de asustados y cargando cajas. El mundo ha cambiado, al menos en las pistas de las olimpiadas, ahora la escena es: los blancos atrás, con cara de impotencia; los negros adelante, con cara de alegría y cargándose las medallas.

Por nuestra parte es momento de reconocer que nuestros deportistas no están a la altura de la élite mundial y solamente podremos traernos medallas si logramos que en Tokio se incluyan prácticas tales como: “alzamiento de tarro”; “moches”; “triple chisme”, Aquí los queretanos podríamos hacer el uno, dos. “Negociaciones en lo oscurito”, “nóminas secretas”, “carrera tendida para no pagar la cuenta”; “licitaciones amañadas”. Con estas prácticas nos traemos todo el oro. Incluso podemos cargar con uno que otro pódium.

 

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