Opinión

Una mirada a la salud de los universitarios

Por: Ángel Balderas Puga

El pasado 18 de enero fui invitado a la Facultad de Psicología, con otras compañeras universitarias, a presentar el libro “Una mirada a la salud de los universitarios. Vulnerabilidad al estrés, autoestima, calidad, estilos y sentido de vida”, escrito por colegas de Facultades de Medicina y Psicología de las universidades Veracruzana y de Tamaulipas. El texto consta de cinco investigaciones sobre estudiantes acerca de los temas señalados en el subtítulo.

La lectura del marco teórico de las investigaciones publicadas conduce a varias reflexiones sobre la salud no sólo de los estudiantes sino también de docentes y trabajadores. En este espacio deseo compartir algunas de ellas.

 

Enfermedades profesionales y medicina del trabajo

Eduardo Galeano impartió, el pasado 9 de noviembre, la conferencia magistral en Clacso (Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales): “Los derechos de los trabajadores: ¿un tema para arqueólogos?” (puede escucharse en www.youtube.com/watch?v=o0umMq9bpQU).

En esta conferencia Galeano recuerda el trabajo del médico italiano Bernardino Ramazzini (1633–1714), quien escribió el primer tratado en la historia de la medicina sobre enfermedades profesionales. Este texto está considerado como el inicio de lo que hoy conocemos como medicina del trabajo. Ramazzini analizó condiciones laborales y enfermedades asociadas a ellas. Describió los posibles riesgos para la salud de los trabajadores en relación al trabajo desarrollado.

Parte del conocimiento científico derivado de la medicina del trabajo ha sido cristalizado en la Ley Federal del Trabajo. En el artículo 513 de dicha ley aparece una “Tabla de enfermedades del trabajo” que lista toda una serie de enfermedades profesionales, así como los sectores laborales en los que aquellas se desarrollan. Con su propuesta de contrarreforma laboral de marzo de 2011, el PRI pretendió eliminar la tabla y sustituirla por una mera clasificación administrativa para dejar en personas no capacitadas la importante decisión sobre si una enfermedad es o no profesional. Afortunadamente ese intento no prosperó y hasta la fecha la tabla se mantiene aunque no ha sido actualizada para incorporar nuevas enfermedades y nuevos oficios.

Docencia y burnout

El síndrome del burnout consiste en una progresiva pérdida de idealismo, energía y objetivos como resultado de las condiciones de trabajo. Las principales categorías profesionales afectadas por este síndrome son aquellas que tienen una alta tasa de relación personal y afecta, principalmente, a trabajadores del sector salud, pero desde la primera mitad de los años 80 se detectó que el síndrome afecta también a los docentes como resultado de su actividad profesional.

Entre 1992 y 2001 el Colegio Médico de la “Empresa Sanitaria Local” de la ciudad de Milán, Italia, llevó a cabo el “estudio Getsemani” sobre el síndrome del burnout. Los resultados sorprendieron a los propios médicos: el 28.3 por ciento de los trabajadores del sector salud tenían patologías psiquiátricas contra el 37.6 por ciento de los empleados y el 49.8 por ciento de los docentes. El estudio demostró que la categoría profesional más golpeada por el síndrome del burnout era justamente la de la docencia, prácticamente uno de cada dos docentes estaban afectados por el síndrome, un porcentaje altísimo que afecta sobre todo a aquellos docentes que tratan de hacer su trabajo lo mejor posible.

El mismo estudio sacó a flote que el 80 por ciento de los docentes no se sentían lo suficientemente preparados como para desarrollar su profesión.

Lo anterior demuestra que la profesión docente, al contrario de lo que muchos piensan, no es para nada una profesión fácil. En efecto, en 2005 un estudio realizado por la Asociación de Docentes del Reino Unido reveló que casi la mitad de los docentes de nivel secundaria y medio superior en ese país tienen problemas de salud mental como resultado de la profesión que ejercen. Ese mismo estudio reveló que el 72 por ciento de esos docentes han considerado seriamente abandonar la propia profesión, es decir, casi las tres cuartas partes, otra vez, un porcentaje altísimo.

Dentro de las causas que provocan el síndrome en los docentes, Bartolozzi y Bachmann señalan las siguientes: el profesor ha tenido que luchar por años contra un sistema que no funciona, contra resistencias al cambio, contra la burocracia. Entre los factores se señalan la dificultad de relación con los estudiantes, grupos demasiado numerosos y excesiva competencia con los colegas. Entre los factores profesionales se señalan la precariedad laboral, la ambigüedad de rol (en el nivel universitario el profesor debe ser además de docente, investigador, administrador, divulgador y tutor), la continua necesidad de actualización, los bajos salarios y los pedidos excesivos. Entre los factores ligados a los cambios sociales y culturales del ambiente se hallan: las reformas frecuentes, el paso del trabajo individual al colectivo, la falta de reconocimiento de la profesión, la escasa consideración de parte de la opinión pública y la llegada de la era de la informática.

Como puede observarse, el tema es muy actual y sobre él hay mucho por hacer para garantizar la salud de los docentes, no sólo los universitarios.

anbapu05@yahoo.com.mx

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