Opinión

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Punto y seguido

Revisitando a Lichtenberg

Por: Ricardo Rivón Lazcano

 

Le huimos a la tragedia generando tragedias de todos tamaños en todo recoveco.

La condición humana tiene constantes de conflicto (al parecer) eternas: el enfrentamiento entre hombres y mujeres; entre la senectud y la juventud; entre la sociedad y el individuo; entre los vivos y los muertos; entre los hombres y Dios (o los dioses). Pretextos abundan, el mejor de los cuales es el primero que se nos ocurra.

Uno

Los análisis críticos de la realidad son una suerte de enfermedad infantil que ataca, con mucha frecuencia, a los análisis críticos de la realidad elaborados por otras mentes. Hay muchos ejemplos que prueban que esta enfermedad, según el contexto temporal-espacial, mata a los análisis más robustos y permite sobrevivir a los más débiles; algunos incluso están completamente inmunizados contra ella. Se ha tratado de evitar esta enfermedad mediante el amuleto del comentario adulador o de la dedicatoria sentimental y auspiciadora, y aún inoculando al enfermo la vacuna de su propio juicio (“Yo hago solamente análisis buenos”), pero son recursos generalmente ineficaces.

Dos

Valdría la pena investigar si no resultará negativo cultivar exageradamente la educación de los niños. Todavía no conocemos aún lo suficiente al hombre como para quitarle dicha tarea al azar. Creo que si nuestros pedagogos cumplen con todo lo que se proponen, es decir, si consiguen mantener a los niños bajo su influencia absoluta, en el porvenir no tendremos un solo gran hombre

Tres

Buenísima idea sería la de inventar una especie de catecismo o, para decirlo más precisamente, un plan de estudios que condujera a convertir a la mayoría de los hombres en una variedad de castores. No conozco animal mejor: sólo muerde cuando se lo quiere atrapar, es laborioso, respetuoso del matrimonio a más no poder, excelente artesano y posee una piel de primerísima calidad.

Cuatro

La doctrina de la libertad humana sólo prueba que una hipótesis errónea es a veces preferible a otra exacta. El hombre, por cierto, no es libre: pero hace falta haber estudiado filosofía muy profundamente para que una concepción de esta naturaleza no nos llame a engaño. Pero éste es un estudio para el cual dispone de tiempo y paciencia sólo un hombre entre mil, y entre los cientos que cuentan con tiempo y paciencia, sólo habrá uno, quizás, que comprenda el sentido de la cosa. Y como las apariencias le son favorables a la doctrina de la libertad, ésta es la más corriente, por ser la más cómoda, y así seguirá siendo en el futuro.

Cinco

Creo que una enorme cantidad de los espíritus más grandiosos que hayan existido, no leyó ni de lejos la mitad de lo que lee un supuesto sabio promedio de nuestra época, y sabía muchísimas menos cosas que él. Cuántos de nuestros sabios corrientes hubieran sido grandes hombres si no estuviesen tan informados.

Seis

Al honorable público: aunque fuéramos lo que imaginas, tu manera de comportarte sería excesivamente ofensiva. Y aunque tú fueras lo que debieras ser, nuestra estima por ti sería excesivamente grande. Qué desequilibrios.

Siete

A menudo no salgo de casa durante ocho días y me siento satisfecho. Si semejante retiro me fuera impuesto, me sentiría muy afectado. Cuando reina un pensamiento libre, uno se mueve muy cómodamente en su ambiente. Pero donde las ideas se reprimen, hasta las ideas permitidas se muestran con timidez.

Ocho

Mientras la memoria conserva su vigor varios hombres conviven en uno: el que éramos a los veinte años, a los treinta, etc. Pero cuando la memoria se debilita, empezamos a quedarnos solos, y las generaciones anteriores se alejan riéndose del viejo de memoria impotente.

Nueve

– Tenía un par de nombres para sus pantuflas.

– Todo el mundo debería estudiar suficiente filosofía para hacer sus experiencias sexuales más deliciosas.

– Leer quiere decir pedir prestado; crear desde nuestras lecturas es pagar nuestras deudas.

– Hoy día, una mujer bella se cuenta entre el talento de su marido.

– Es delicioso oír a una extranjera hablar nuestra lengua y observar sus bellos labios cometer errores.

– A menudo leo mejor lo que un autor famoso ha quitado de sus libros que lo que ha dejado.

@rivonrl

 

 

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