VALIENTE

Valiente vivía feliz en el reino con sus cuatro procreadores: una persona no binaria, dos mujeres, una de ellas transexual, y une intersexual. Todas ellas con un gran sentido del género. Una familia feliz que había gozado siempre de salud y armonía. Meses atrás, la persona intersex, quien gusta lucir una expresión de género bastante masculinizada, fue hospitalizada y dada de alta cuando la sanadora del reino le prohibió usar faja todo el día. Solía ajustar la faja con tanta injundia para ocultar el tamaño de sus grandes mamas que terminó por lastimarse… Me gustaría recuperar un viejo proverbio que repetían nuestras ancestras: “Nada que una consulta con el nuevo y mejorado Protocolo para el Acceso sin Discriminación a la Prestación de Servicios de Atención Médica de las Personas Lésbico, Gay, Bisexual, Transexual, Travesti, Transgénero e Intersexual (LGBTTTI) no pueda solucionar”.
Esta relación poliamorosa que crio a Valiente sostenía la armonía de los cuatro reinos que conformaban el cuirneta. En la mente de nuestra protagonista, ni siquiera se había configurado la pregunta de cuál había sido la persona quien la había gestado, ni a cuál de ellas se le había goteado un poco de semen para crear a su persona. Es verdad que, en este, como en otros tantos reinos, la educación sexual integral aún seguía siendo un tema de taberna, sin embargo, Valiente estaba plenamente consciente de que los cuatro vientos la habían elegido como la siguiente princesa a contraer una relación con demás personas herederas ¿El propósito? Continuar con el proyecto familiar con otros reinos y expandir el territorio entre comunidades hermanas. Así, en familia, ya no habría enemistades y se mantendría la paz en el mundo. A este punto de la narración, es pertinente mencionar que la relación poliamorosa de les procreadores de Valiente se hace llamar “Organización Neo Universalista”, mejor conocida por sus siglas y nombrada con cariño por la gente “ONU”.
-Vaya responsabilidad para una persona que se considera arromántica- pensaba Valiente –¿Cómo carajos quieren que sexualice románticamente con cuatro personas si no puedo tolerar la idea de ni siquiera estar con una? – Sus procreadores la tacharon de enferma -solo le hace falta conocer a las personas indicadas- dijeron y se la llevaron con la sanadora a que hablara por horas en un diván. Valiente solo se la cotorreaba por una hora dos veces a la semana y cuando la descubrieron, a rastas se la llevaron con la bruja del reino quien le recetó miles de plantas y algunas bayas. Esto a Valiente no le molestó tanto, pues algunos frutos la hacían reír por horas, se volvió adicta a las moras azules… Sus procreadores, hartos de no poder controlar su patológico comportamiento, decidieron mandarla a un 4rto y 5to paso de alcohólicos anónimos en un rancho encantado. Los padrinos prometieron que su terapia lograría enderezarla, corregirían esas conductas impermisibles y Valiente aceptaría el rol que una princesa tiene para mantener el reino tal y como lo conocemos. No sabemos porque Valiente no desea contar lo que pasó durante su estancia en el rancho encantado, puede ser por esa vieja leyenda que dice que tienes que experimentarlo por tu propia cuenta, sin embargo, tras una investigación por parte de fiscalía sabemos que el número de flechas en el almacén de Valiente se redujo considerablemente después de este evento. Misteriosamente la carpeta de investigación cerró sin resolución.
Valiente cansada de la situación decidió juntar a sus procreadores alrededor de un círculo de piedra y les explicó que ser arromántica no necesariamente implicaba que no supiera amar. Invoco el nombre de cada ancestra, anarquista o feminista, ahorcada en un patíbulo y de cada bruja, prostituta o cimarrona quemada en una hoguera. Le contó a su familia, como ella había vivido, otras formas de sentir y de amar que ellxs nunca habían contemplado. Armada de valor compartió su verdadero deseo de construir un futuro con sus amigas en su montaña favorita, allá cruzando el bosque mágico. Sus procreadores decidieron escucharla y confiar en su proyecto de vida. Valiente no destruyó a la familia y ahora, todo el reino permanece en paz y calma, gracias a la comuna autogestiva de anarcomorras que se atrevió a rechazar el proyecto de expansión imperialista que prometía la ONU.
*Cuento realizado en la LaboratoriA de construcción poética de la Unidad de género, sexualidades y no discriminación de la Facultad de Filosofía.



