Venezuela: es el petróleo

Se necesita ser extremadamente ingenuo para creer que el secuestro del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, por parte del gobierno de los Estados Unidos se debió a alguna preocupación por el narcotráfico, la democracia o los derechos humanos.
Tanto Donald Trump como personajes de su entorno han sido lo bastante claros después del 3 de enero, no sólo en sus dichos sino también en los hechos: su motivación es apropiarse de la enorme riqueza petrolera de Venezuela.
Venezuela es el país número uno en el mundo en cuanto a reservas de petróleo. Sus reservas son del orden de las que detenta Arabia Saudita, el número dos: 300 mil millones de barriles. Y esta enorme riqueza la quiere Trump para sí y para sus socios.
Para hacernos una idea del volumen de las reservas petroleras de Venezuela, estas reservas son, aproximadamente, el doble de las reservas que tienen los países que detentan el tercer, el cuarto y el quinto lugar (Canadá, Irán e Irak, respectivamente) y que son del orden de los 150 mil millones de barriles. Y son, aproximadamente, el triple de las reservas de los países que ocupan los lugares sexto, séptimo y octavo (Rusia, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos, respectivamente).
Las reservas de Venezuela son casi cuatro veces y media las reservas que tienen los Estados Unidos (el que ocupa el noveno lugar), que son del orden de los 69 mil millones de barriles.
Trump ha llegado al despropósito de decir que Venezuela les “robó” su petróleo a los Estados Unidos. Y dado que ni Venezuela ni ningún otro país han invadido Texas, Dakota del Norte, Nuevo México, Oklahoma o Colorado, es de suponer que Trump se refiere a la faja petrolífera del Orinoco, la que considera, por algún extraño motivo, como zona de petróleo norteamericano.
Quizás Trump tenga en mente el proceso de nacionalización del petróleo venezolano, cosa que sucedió en el ya lejano 1976, es decir, hace 50 años. En una de esas, y con el mismo razonamiento, no vaya a decir Trump que México le robó “su petróleo” en 1938, cuando Lázaro Cárdenas llevó a cabo el proceso de nacionalización petrolera. En ambos casos, las compañías norteamericanas y de otras nacionalidades fueron debidamente indemnizadas.
Y si nos vamos a regresar mucho al pasado, pues entonces México tendría que reclamar por el territorio que Estados Unidos nos robó alrededor de 1847, más de 2 millones de kilómetros cuadrados (Texas, California, Nevada, Utah, Nuevo México, Arizona, y partes de otros estados).
Pero no solo se trata de petróleo sino también de otras riquezas de las que dispone Venezuela.
Efectivamente, Venezuela ocupa el octavo lugar a nivel mundial en reservas de gas natural (aunque en un proceso de certificación que se lleva a cabo actualmente, podría ocupar el cuarto lugar).
Y son también minerales. Se estima que Venezuela tiene las mayores reservas de oro y de níquel en el mundo, ocupa el octavo lugar en reservas de acero y el doceavo lugar en reservas de bauxita (con grandes aplicaciones en la industria del aluminio). Además, dispone también de grandes reservas de cobre y de coltán, el primero básico en la industria eléctrica y el segundo en la industria electrónica.
De todo lo anterior se quiere apropiar el gobierno de Trump con base en su nueva versión de la nefasta “Doctrina Monroe” cuya esencia es “el continente americano le pertenece en su totalidad a los Estados Unidos”.


