Opinión

Vilar siendo portero huyó ante disparos…. de balas

Por Ricardo Rodríguez

El rol de un arquero es detener cada tiro que vaya a su portería, con tal de que su equipo no reciba un tanto. Esta vez no fue lo que se vio, el sábado en la cancha de Santos Laguna. El arquero argentino, Federico Vilar, salió de la cancha aterrado por los disparos que se escucharon fuera del estadio Corona, en Torreón, junto a otros jugadores y árbitros.

El secretario de Seguridad Pública de aquel estado, aseguró que el suceso tuvo lugar más o menos a un kilómetro de distancia del estadio. Por la magnitud del recinto, la distancia del acontecimiento y el ruido tremebundo que retumba dentro de cualquier estadio de futbol, surgirían algunas preguntas con respecto al pánico que se ocasionó en la afición y en los jugadores.

Es más fácil que un portero escuche la típica frase mexicana “ehhhh futbol”, cuando se despeja el balón en un saque de meta, que un disparo a más de 800 metros de distancia. El enigma aquí es, cómo una magnitud entera de hinchas cayó en el pánico; seguro muchos de ellos tenían un oído de murciélago, o, no hay que quitarles crédito a las autoridades, que posiblemente, con lo eficaces que son sus operativos, fueron los causantes de que se supiera el suceso.

Por otra parte, existen versiones y fotografías en las redes sociales que aseguran que la balacera se sucitó dentro del inmueble. Ahora sólo queda esperar la versión “oficial” por parte de las autoridades. A ver si no nos dicen que “fueron cohetes”.

Esperemos que en partidos futuros, los arqueros, sigan haciendo la labor que tienen dentro del equipo, y no correr ante distintos tipos de disparos; o que se juegue con chaleco antibalas… ¿y por qué no?, diría el chicharito.

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