Viva México… Ajedrecista.

En este mes de la patria, recordemos a las y los mejores ajedrecistas de México.
El más grande, el yucateco Carlos Torre Repetto. Afincado en los Estados Unidos, deslumbró en la segunda década del siglo XX, lo que atrajo la atención del histórico Frank James Marshall, campeón estadunidense, quien lo promovió para acudir al torneo de Moscú 1925, donde jugaron los mejores de aquel entonces: el campeón mundial Capablanca, el excampeón mundial Emmanuel Lasker, así como Akiba Rubinstein, Savielli Tartakover, Rudolf Speelman y una pléyade de estrellas de la historia del ajedrez. Torre jugó sin inhibiciones y quedó en sexto lugar, una hazaña que un siglo más tarde no ha sido igualada.
Legendarios del ajedrez mexicano son el coronel José Joaquín Araiza, 25 veces campeón nacional y que compitió en el mítico torneo de San Remo, Italia 1930, ganado por el entonces campeón mundial Alexander Alekhine, donde participaron Bogoljubov, Rubinstein, Nimzovitsch. Más tarde, el maestro Armando Acevedo, único mexicano que jugó contra Robert Fischer, en la olimpiada de Siegen, Alemania, en 1970, evento que marcó el inicio del periplo que llevó al americano a conseguir el título mundial y, a la postre, a abandonar para siempre el juego ciencia.
Aunque Carlos Torre fue nombrado Gran Maestro por la Federación Internacional de Ajedrez por sus méritos históricos, el primer mexicano en ostentar el título luego de cumplir con las normas de la FIDE (Federación Internacional de Ajedrez) fue el prematuramente fallecido Marcel Sisniega Campbell (1959-2013). Nueve veces campeón nacional, cuenta en su haber con enfrentamientos ante Anatoly Karpov, Viktor Korchnoi y triunfos contra el excampeón mundial Anand, el español Miguel Illescas o el aspirante al título mundial y excelente pedagogo Artur Yusupov.
Por ahora, nuestro mayor referente ajedrecístico lo tenemos en el GM José Martínez Alcántara, Jospem, de origen peruano, juega con bandera mexicana hace más de tres años, entrenador y capitán mexicano en la olimpiada (el torneo internacional de selecciones) a celebrarse desde el 15 de septiembre en Samarkanda, Uzbekistán. Jospem es el primer mexicano desde Carlos Torre en estar entre los 100 mejores jugadores del mundo.
En cuestión femenil, hemos tenido grandes exponentes en el deporte de las 64 casillas. Recordamos a Aida Camps Rosales, una histórica nacional, oriunda de Pachuca, aunque vivió gran parte de su vida en Querétaro. Fue la primera mujer en liderar al equipo nacional femenino en la olimpiada de Niza, en 1974. Otras históricas son Yadira Hernández Guerrero, de San Luis Potosí, o Teresita Mejía, queretana que hoy vive en Países Bajos y que deslumbró la escena ajedrecística en la década de los 80 al convertirse en campeona nacional y participar en la olimpiada de Manila, en Filipinas, en 1992.
Si nos circunscribimos a Querétaro, tenemos a nuestro eterno Alberto Carrillo Basaldúa; al primer queretano en conseguir un título FIDE, Fidel Soto González, y nuestras jóvenes promesas, el MF Miguel Montes, al MN Fernando Cortés Medina de 13 años y la estudiante de Ingeniería UAQ y candidata a maestra femenil, la sanjuanense Natalia Belen García Ortega.



