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X aniversario luctuoso del poeta Hugo Gutiérrez Vega

Divulgación, Facultad de Filosofía, UAQ

A Hugo Gutiérrez Vega se le recuerda en México y en el exterior como un hombre de altos vuelos. Como miembrodel Servicio Exterior Mexicano se desempeñó comoembajador de Grecia; cónsul general en Brasil y Puerto Rico; consejero cultural en Roma, Londres, Madrid yWashington; concurente en Líbano, Chipre, Rumania y Moldova. En el mundo de las letras se destacó como miembro correspondiente de la Academia Puertorriqueña de la Lengua Española y de la Academia Mexicana de la Lengua. Como poeta y ensayista recibió el Premio Nacional de Poesía Aguascalientes, Premio de Letras Jalisco, Premio Iberoamericano Ramón López Velarde, Premio Xavier Villaurrutia, Premio Poetas del Mundo Latino Víctor Sandoval y Premio Nacional de Ciencias y Artes.

A 10 años de su partida, la Universidad Autónoma de Querétaro, a través de la Librería del Fondo de Cultura Económica “Hugo Gutiérrez Vega”, decidió evocarlo y honrarlo, sobre todo, por el legado que nos dejó como universitarios y por su ser humanista, sensible y entrañable. Con esta premisa, el pasado 25 de septiembre se llevó a caboun memorial en el Patio Barroco de la Facultad de Filosofíade la UAQ en honor al poeta, diplomático y exrector Hugo Gutiérrez Vega que estuvo a cargo de Ángelica María Aguado Hernández y José Jaime Paulin Larracoechea,autores de la biografía de Hugo titulada “Itinerario de Vida”, publicada en 2015.

Desde la perspectiva de Ángelica María Aguado, es imprescindible conocer la vida de Hugo para entender todo lo que fue, pero también para reconocer su papel como un gran pilar de la universidad. Era un hombre con una naturaleza inquieta que lo llevó a transformar a laUniversidad sin precedente alguno. Su rectoría tuvo inicio en enero de 1966 y concluyó en septiembre de 1967; si bien se habla de una administración relativamente corta, el impacto de esta misma radica en el espíritu de Hugo, quien se dedicó a dotar de humanidad y nuevos objetivos a la Máxima Casa de Estudios.

Desde el hecho de bajarse el sueldo como rector hasta haber encabezado la lucha álgida e intensa por anexar el PatioBarroco a las instalaciones de la Universidad, justo cuando el párroco de Santiago exigía junto con sus feligreses qué siguiera formando parte de la parroquia y no para el uso de los estudiantes. Ese era Hugo, el espíritu de un hombre crítico que nunca tuvo miedo de decir lo que pensaba,remarcó Aguado.

Hugo también tenía un lado extremadamente sensible y empático que se ve reflejado en todos y cada uno de sus poemas, sus viajes por distintos lugares del mundo, gracias a sus puestos diplomáticos lo llevaron a abrir su panorama y conocer otras filosofías, religiones y formas de ver la vida, que sin duda nutrieron aún más su bella forma de escribir. Era como si se tratara de distintos Hugos uno para cada mundo del que formaba parte, pero que coincidían en su forma de vivir feliz e intensamente, señaló Paulín.

Pero no se puede hablar de Hugo sin recordar también a su esposa Lucinda Ruiz Posada, una mujer dedicada y amable, que fue su compañera de vida hasta el último momento. Ángelica María y José Jaime recuerdan que fueron afortunados de poder acercarse a él y a su familia Y presenciar su parte más humana y amorosa: ese hombre que enamoraba con su formaba de hablar y que se conmovía al ver a las personas acercarse a sus obras.

Ante un mundo tan convulso, Hugo es un referente ético y un ejemplo de cómo vivir con dignidad, era un fiel creyente de que el amor al otro era necesario para unirnos a todos. Su vida es un testimonio de gratitud y generosidad, un testimonio al que podemos regresar una y otra vez para ayudarnos e inspirarnos en nuestra propia vida personal y universitaria, concluyeron.

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