Opinión

Y la refinería de Tula

Por: Salvador Rangel

Cada gobierno federal imprime su sello personal a ciertas actividades del país; en su día, el presidente Lázaro Cárdenas se enfocó al problema del campo, repartió tierras y ayuda a los campesinos, impulsó la electrificación con la creación de la Comisión Federal de Electricidad, se preocupó la educación al fundar el Instituto Politécnico Nacional y la Escuela de Agricultura de Chapingo.

En el sexenio de Miguel Alemán Valdés (1946-1952), se construyeron presas: en Oaxaca, la Miguel Alemán, la presa Falcón, la primera autopista en el país, la México-Cuernavaca, se inició la construcción de Ciudad Universitaria.

López Mateos (1958-1964) impulsó la educación primaria al fundar la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuito, dio a conocer a México en el mundo, con viajes para mostrar la nueva cara del país, recibió a mandatarios como John F. Kennedy, Charles de Gaulle y a Sukarno, presidente de Indonesia, obtuvo la sede para los Juegos Olímpicos de 1968.

Administrar y conducir un país como México no es fácil, existen “muchos Méxicos”, cada uno con sus carencias y sus necesidades, existen fuerza internas y externas que imponen sus intereses en ciertos rubros.

En la actualidad, un país con cerca de 114 millones de habitantes y cerca de la mitad inmersos en la pobreza y pobreza extrema, el aumento en la informalidad, etc. no es fácil llegar a buen puerto la administración pública, los jóvenes demandan educación y empleo; de tal manera que el dispendio no se debe dar en un país lleno de carencias.

En el gobierno de Vicente Fox, se pretendió hacer un nuevo aeropuerto internacional en San Miguel Atenco, Estado de México, con resultados sociales y económicos fallidos.

En el gobierno de Felipe de Jesús Calderón, los resultados sociales y económicos son en contra, de entrada la fallida guerra contra el narco que en la danza de los números de personas asesinadas va desde los 78 mil hasta los 121 mil.

Las secuelas de esa “guerra” se padecen hasta el momento y tal parece que no tienen para cuándo terminar, han aplicado estrategias políticas, militares, policíacas y de inteligencia y cuando todo indica que los ilícitos van a la baja… como cabeza de hiedra, se reproduce.

Y otro acto fallido, la que sería la joya de la corona calderonista, la construcción de la Refinería de Tula, en la que se invirtieron 3 mil 345 millones de pesos en estudios, proyectos; a cinco años de su construcción, no hay nada, salvo una barda y basura. Pero no nada más aplicó recursos el gobierno federal, también el estatal.

La creación de empleos, derrama económica para entidad, ahorro en la producción de gasolina, todo se derrumbó.

Y ahora, con la Reforma energética, se deshacen del proyecto de la construcción de la refinería, es decir, nada es rescatable. Ni un plano. Nada.

Sí nada sirve, es notorio que desde el primer momento estaba destinada al fracaso, entonces no hubo voces que presagiaran el fracaso o “alguien” no quiso escucharlas. En su día se dijo que era más rentable comprar una refinería en Estados Unidos que construirla en México, pero nadie hizo caso.

Este, como muchos ejemplos, da cuenta clara que el presidente de México, cree que nunca se equivoca, que tiene el don de decidir y obstinarse en sus planes; y cuando se le cuestiona, ya no es presidente y no se le puede sancionar.

Debe existir equilibrio entre las decisiones gubernamentales y la opinión de los expertos, para evitar despilfarros que afectan a la economía nacional, recursos que se pueden aplicar en rubros que son urgentes.

Y los nostálgicos opinan que la aplicación de la Ley de responsabilidades a funcionarios públicos no debe tener caducidad, se debe aplicar en el momento en que se encuentren las desviaciones.

rangel_salvador@hotmail.com

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