Opinión

¡Y lo mataron en Querétaro! final del sueño

Tigres de papel

Por: José Luis Álvarez Hidalgo

Auténtico estupor generalizado causó la noticia de que uno de los capos y líder de los caballeros templarios fue abatido (para emplear el neologismo de moda) en la comunidad El lindero, del municipio de Colón, Querétaro. ¡Y la prensa estalló! A contracorriente del habitual hermetismo que el gobierno estatal guarda para con la información que devele y revele que las cosas no andan muy bien en el casi paraíso terrenal que es Querétaro (según la publicidad oficial que invade las calles), la prensa local difundió copiosa información en torno al hecho y le invistió más como un logro en contra de la inseguridad que como un acontecimiento funesto, signo de la creciente violencia que empieza a asolar al estado de la paz porfiriana.

Los encabezados de las primeras planas de casi todos los diarios de la entidad de la edición del martes 1° de abril, fueron estruendosos: “Matan aquí al Kike” (Diario de Querétaro); “Abate Marina al Kike en Colón” (Noticias); “Matan a Plancarte” (Plaza de Armas); “Mata Marina al Kike, jefe templario” (El Universal), solamente el AM de Querétaro y El Corregidor le negaron las ocho columnas y le reservaron un breve espacio de primera plana y una cabeza menos estridente: “Cae líder templario” (AM de Qro.); “Cae Kike Plancarte: SEGOB (El Corregidor). Como era de esperarse, la noticia tuvo una amplia cobertura en la prensa nacional y al otro día y los días subsiguientes se le dio la continuidad necesaria; incluso en la prensa local, que suele olvidarse muy pronto de dar seguimiento a tan escabrosos temas.

Todo lo expresado líneas atrás tiene que contextualizarse para darle el sentido y la interpretación más atinada. El semanario Tribuna de Querétaro (No. 698) tuvo en su haber la primicia de dar a conocer la presencia del cártel de los caballeros templarios en la entidad al publicar una entrevista a Alejandro Jiménez, especialista de la UNAM en violencia social, quien señaló que el efecto cucaracha provocó la emigración de la delincuencia organizada a nuestro estado y que se trata de “un peligro real que las autoridades deben tener en cuenta y deben actuar (…)”. Está dicho y comprobado que la tan llevada y traída paz social queretana ya no existe como tal y se debe afrontar la realidad tal cual es: los narcos llegaron para quedarse. Final del sueño.

El otro tema que nos permite dilucidar las consecuencias del funesto suceso acaecido en tierras queretanas es la nota de primera plana que Tribuna de Querétaro (No. 701) cabeceó como sigue: “Cero tolerancia a medios críticos” en donde se alude a la investigación intitulada: “Comprando complacencia: publicidad oficial y censura indirecta en México” realizado por la Asociación Mundial de Periódicos y Editores de Noticias, en colaboración con Fundar Centro de Investigación y Análisis y las oficinas de Artículo 19 en México, lo que significa que no se trata de cualquier estudio de algún aprendiz en el tema, sino de verdaderos especialistas, quienes documentan su trabajo con el rigor científico y académico suficientes como para no echarlo en saco roto.

Lo que se dice en tal informe es muy grave y habrá que atenderlo con mucho cuidado; se señala que además de obstaculizar el trabajo de reporteros que colaboran con medios “incómodos”, se ha presionado directamente a los directivos de estos medios para despedir a aquellos editores que permitieron la crítica al gobernador del estado, José Calzada Rovirosa. Incluso, Fundar Centro de Análisis e Investigación ya había advertido con anterioridad que en Querétaro se vive una “simulación de pluralidad informativa”.

En el estudio referido, también se indica en la sección de “asignación discrecional generalizada de la publicidad oficial” que ídem, esto es, que por parte del gobierno del estado se sigue con la misma pauta para asignar publicidad a los medios que son benévolos con el régimen y se hace a un lado, margina y presiona a aquellos medios críticos del poder que no acatan la línea. Lo mismo que sucedía con el gobierno panista de Francisco Garrido se sigue realizando con el Ejecutivo actual. Habría que añadir que esta práctica es ancestral en Querétaro y que dudamos que vaya a cambiar sustancialmente con el paso del tiempo.

Este es el triste panorama del ejercicio periodístico en la entidad; no sólo se vienen abajo los mitos erigidos desde el poder en torno a la sacrosanta paz social queretana, sino que ahora vemos con toda claridad los mecanismos del poder para acallar las voces críticas y estimular aquellas que le son incondicionales. Son las eternas componendas de los medios con el poder que, en nuestro estado, han causado tanto daño al padecer durante décadas una simulación de pluralidad informativa que nos ha hecho vivir alimentados por el discurso oficial del poderoso reproducido por los medios como una verdad inatacable.

¿Qué vamos a hacer ahora con nuestros sueños rotos?

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