¿Y si está en tus manos cuidar de tu salud?

La vacunación está en boca de todos estos días. Hemos escuchado una y otra vez las recomendaciones sobre la vacuna del sarampión, y aun así a veces nos quedan dudas. Es importante conocer algunos aspectos clave sobre cualquier vacuna en general: contra qué enfermedad protege, a qué edad nos podemos vacunar, qué efectos secundarios puede tener, cuántas dosis necesitamos, y en qué personas no está recomendada. Siempre es bueno consultar a alguien que tenga experiencia y educación en el tema. Además de la vacuna de sarampión, hay toda una gama de vacunas recomendadas en niños y adultos que desafortunadamente muchas veces pasan desapercibidas. Por ejemplo, ¿sabías que hay una vacuna que puede ayudar a prevenir diferentes tipos de cáncer, como el cáncer cervicouterino en la mujer o el cáncer genital en los hombres? Hoy quisiera hablar sobre un virus poco conocido y una vacuna que ha sufrido algunos de los efectos secundarios de la desinformación. La vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH). La infección por el VPH se transmite a través del contacto sexual con personas que están infectadas, pero también por el contacto físico estrecho con una lesión (verruga) en la piel de una persona infectada. La infección nueva puede mantenerse asintomática durante años, o provocar lesiones cutáneas en genitales, piel o mucosas. Con el tiempo, la inflamación causada por un VPH persistente facilita el desarrollo de cáncer. Existen más de 200 tipos de VPH, llamados serotipos. Algunos serotipos ya son ampliamente conocidos por su mayor capacidad para causar cáncer tanto en hombres como en mujeres. La vacuna contra el VPH está hecha para proteger contra los serotipos más fuertemente asociados al riesgo de cáncer o la aparición de verrugas. Cuando es aplicada mediante un esquema completo y oportuno, tiene una eficacia de más del 90 por ciento para evitar la infección, y prevenir el desarrollo de una complicación como el cáncer. ¿Por qué se aplica en adolescentes y menores de edad? Se prefiere aplicar en personas muy jóvenes que aún no inician actividad sexual, y, por lo tanto, aún no se exponen al virus. Esto aumenta las posibilidades de vacunar a las personas “antes” de una exposición relevante al virus del papiloma humano. Esto puede incluir a niños y niñas desde los nueve años; aunque si alguien no pudo aplicarse dicha vacuna desde esa edad, se la puede aplicar más adelante. También se puede aplicar en adultos jóvenes.
Las vacunas salvan millones de vidas cada año en todo el mundo. Son el resultado de décadas de investigación científica seria que han logrado limitar y controlar enfermedades infecciosas tan graves como el tétanos o la hepatitis B, para las cuales no tenemos una cura disponible al alcance de todos. Es infinitamente más sencillo prevenir que tratar una infección como el tétanos o el sarampión. Éste último no nos preocupaba hasta hace poco porque rara vez escuchábamos de él. Y cuando no vemos estas enfermedades, no tenemos una percepción de riesgo sobre ellas. Creemos que no nos va a pasar. El VPH puede infectar tanto a hombres como a mujeres y no dar síntomas por años. Lo que no vemos, no nos preocupa. Es mejor ocuparnos y anticiparnos. ¿Y tú, ya sabes qué vacunas te faltan?



