Opinión

#Yasequenoaplauden

Por: Daniel Muñoz Vega

—Ya sé que no aplauden —dijo el presidente. Micrófono abierto. Su fastidio va en dirección totalmente opuesta al de nosotros. Peña y su tremenda impostura al hablar de corrupción. Los reporteros dieron una muestra involuntaria de sensatez… Guardar silencio. Un breve espacio donde no había nada qué aplaudir, el presidente se lo tomó personal.

Peña es la construcción del aplauso fácil. Algo parecido a las bromas forzadas de la televisión mexicana, que para aminorar el mal gusto, le ponía risas de fondo. El presidente dio, por primera vez, un toque magistral de elocuencia, quizá de manera inconsciente; desacostumbrado al silencio después de sus fabricados discursos, se entendió como un ente inmerecido de aplauso.

La retórica del silencio, del no aplauso, es una sensata forma de protesta. Me asombra cuando México no cabe en el drama ni en la comedia. El silencio cae como una pesada losa, lejos de la tristeza de las tragedias recientes y la comicidad con la que se explican las riquezas de los burócratas first class. Peña Nieto hablando de corrupción sólo puede ser explicado con silencio, aunque éste sea accidental.

El silencio es un buen antídoto contra la histeria. La vida digital es de naturaleza histérica. En redes es imposible guardar silencio. Es la válvula que abrimos para dejar escapar el vapor de nuestras voces. #YaSeQueNoAplauden se posicionó como TT al ritmo del ganador del aplausómetro que usaba Chabelo en sus concursos. Memelandia todo lo explica. El ácido análisis de los memes se convierten en materia de la ciencia política, es la explicación gráfica, irónica y sarcástica de lo que le pasa a México.

La historia reciente. Un gobierno que entró con la endeble retórica que ofrece la superación personal: Entonces sí se puede. A punta de spots fueron posicionando reformas que vendieron como si fueran el parteaguas de la modernización del país: un salinismo reciclado. Fieles a los dogmas de la comunicación política, construyeron “La imagen” del presidente: Saving Mexico, el mexican moment, la manga del muerto. El decadente capitalismo mundial aplaudió las reformas mexicanas: Peña Nieto fue el estadista del año. Pero el país no era lo que de pronto nos trataron de vender, muy al contrario, la caca salió a flote, más espesa y más maloliente: Ayotzinapa derrumbó el gran teatro, entre los escombros y el polvo, cayó una gran viga: la casa blanca del presidente, una residencia de 7 millones de dólares, mansión que su esposa explicó el origen en un patético video en Youtube… Sólo nos quedó la risa; pero ahora que el presidente habla de corrupción, nos queda el silencio como asombro.

Historia e histeria. Una reacción natural de cualquier mexicano consciente es la histeria. Peña Nieto es impresentable. La histeria podría ser el resultado de pagar tus impuestos en el momento que te acuerdas de la historia reciente de México. Peña paraliza Querétaro para conmemorar la historia: 98 años de la Carta Magna. Historia e histeria sobre el Centro de la ciudad. Imagínate en el tráfico, el lugar donde se condensa todo lo malo que te pasa, ahí estás atorado, como siempre, como todos los días, pero este 5 de febrero, el tránsito es más lento que nunca. Ahí vas a las 12 del día, avanzando metros, peleando con el de a lado ese pedacito de adoquín donde circula tu vehículo, de pronto ves el cerco que implementó el Estado Mayor Presidencial por la visita del presidente. Haces consciencia y te vuelves loco, ¿con qué cinismo se presenta Peña Nieto y toda la clase política a conmemorar nuestra Constitución? Mientas madres, revientas tu mano en el claxon, y en los lentes oscuros de un miembro del Estado Mayor, vez la historia reciente (de muertes de estudiantes y mansiones presidenciales), aquella que te genera la histeria. Se conmemora la Constitución dentro de un contexto lamentable: México atraviesa una de las peores épocas en la historia moderna, y ante esta crisis generalizada, los partidos políticos piden nuevamente tu voto.

Los ruidos del día sucumben con el llegar de la noche. Estás en tu casa. En el día que la ciudad fue sitiada debido a la visita de Peña Nieto, sacaste lo mejor y lo peor de ti. La polaridad humana dividida por una delgada línea. Tus estados mentales te reventaron; pero dentro de toda maldición lanzada al aire contra quienes tienen sometido a este país, visualizaste un mejor México: libre, autónomo, justo, educado, sano, seguro, alimentado, feliz. Estás en tu hogar y piensas lo que millones pensamos, que no hay opción, que no hay mucho margen para cambiar; ves tu televisión apagada en un viejo mueble y sonríes, esa imagen de la tele inerte es una pequeñísima luz de esperanza. Te encuentras en total silencio y pones música. Te sientas en un reposet y echas el cuerpo para atrás. El ITunes escoge aleatoriamente una canción de tu lista. Comienza el Canon de Pachelbel, y todo pasa… Piensas, qué sería del país si este Canon nos gobernara. Te vuelve la esperanza, donde no existe la impresentable figura de Enrique Peña Nieto.

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