Opinión

#YoSoy132 y los héroes convocados

Por Ricardo Rivón Lazcano

Antes que otra cosa suceda, o mejor dicho, antes que la jornada electoral del 1° de julio próximo toque la hora fatal de los resultados, me parece conveniente memorizar alegremente a los rebeldes, a quienes debemos el aire oxigenado que transforma nostalgias en ilusiones, a quienes encarnados en los jóvenes del #YoSoy132 nos dicen que el corazón todavía puede latir a mil por hora. Memorizarlos para el trozo de tiempo que queda por delante. El movimiento se dice incluyente y se agradece, porque entonces puedo decir “#YoSoy132, sección geriátrica”.

Convocar a los héroes puede ser una gran idea, tanto para tomar el poder, como para desenmascarar a los ojetes que lo usan como única fuente de placer (entre otras raras cosas):

UNO

Experiencias les desarrollaron una gran sensibilidad para detectar a los traicioneros, como por ejemplo, a aquellos que con un discurso grandilocuente sobre la moral seducen las mentes inexpertas, sean viejas o jóvenes, o los otros que salpican emociones en torno a las grandes tareas de la izquierda y la revolución. Sandokán, su gran amigo el portugués Yáñez y los cachorros tigres de Mompracem, son capaces de descubrir a esos revolucionarios de pacotilla que sacrifican movimientos, filtran nombres de jóvenes entusiastas y deseosos de un cambio para mejor vivir, traicionan amistades y venden información al mejor postor que, generalmente, es la gente del gobierno encargada del espionaje social.

DOS

Acostumbran llegar sin invitación, su olfato les permite detectar el irresistible fragor de las batallas, una intuición especial los hace caer parados en el lado bueno del combate. Inseparables por juramento, fieles a su palabra y al valor de la amistad, deliberan constantemente, conjeturan en base a la lógica formal. Cuando deben tomar una decisión peliaguda en la que no hay consenso, votan y gana siempre la mayoría. Nunca han traicionado esa regla. Huelen y descubren las intrigas del poder en las que algunas sorpresas se han llevado. Prefieren que les digan Los Tres Mosqueteros, creen que en México Les Trois Mousquetaires se oye francamente mamón.

TRES

Oso asesino y Enrique son dos rifles fabricados, podríamos decir, con la ergonomía más exigente de todos los tiempos, de ahí la implacable puntería de Winnetou, el indio, y Old Shatterhand. Podríamos llamarles aventureros de la justicia. Errantes incansables por cierto.

CUATRO

Aprendió que si no era drástico en sus procedimientos, no se iba a ganar el respeto de los bandoleros; su extrema dureza emerge cuando trata con los que infringen la ley, incorruptible y osado en sus procedimientos. Le alteran el ánimo especialmente aquellos que, encargados de impartir justicia, tuercen los procedimientos, sobornan, amenazan, castigan inocentes y se enriquecen a la sombra del poder que detentan. Wyatt Earp cuenta con la sólida y leal amistad de Doc Holliday, médico transfigurado en experto jugador de naipes, además de pistolero temerario y valiente. Odia la estupidez de los que usan la palabra amistad sin tener la más mínima idea de su significado.

CINCO

“Recorriste la habitación con la mirada tratando de crear la necesaria pausa que precede a las grandes ocasiones: en el sillón, Holmes, fumando plácidamente su pipa, el estilo, la sangre fría. En la ventana Old Shatterhand y Winnetou, los caballeros morales del sudoeste, los que habían logrado pasar por la guerra blanco-indio sin mancharse de racismo. Cerca de la puerta del baño y apoyado en la pared, Wyatt Earp y Doc Holliday, los revólveres más rápidos del oeste, la frialdad. Sentado al pie de la cama, fumando y sonriente, Yáñez de Gomara, no por flemático menos pasional personaje, la mejor cabeza de la resistencia anticolonial en los mares malayos. Junto a él, Sandokán, el tigre. Sentados en el suelo Kammamuri y Tremal-Naik, plácidos, la espera, y en la pared, al lado de la puerta, sentados en tres taburetes que la dirección del hospital te había proporcionado; Dick Turpin, el comandante de la Brigada Ligera y el jefe de guerra de los desaparecidos Mau Mau. No eran un mal equipo.

–Bien caballeros, se trata de tomar el poder –dijiste.” (Paco Ignacio Taibo II).

rivonrl@gmail.com

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