Suplemento Divulgación

Cien días sin Ramón del Llano

José Luis Durán

En fechas de que se cumplen cien días del fallecimiento del Dr. Ramón del Llano Ibáñez, la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales recuerda a quien fuera uno de sus docentes con más producción editorial.

La mañana del miércoles 23 de noviembre de 2011, el investigador falleció en Querétaro, víctima de un infarto, dejando un legado de carácter histórico, así como una vida dedicada a la docencia. Hoy, la doctora Oliva Solís Hernández habla de quien en vida fue uno de sus compañeros de trabajo más cercanos y con quien coordinó y presentó uno de sus últimos libros: Historia, tradición y modernidad en el estado de Querétaro (Siglos XIX-XX).

Ramón del Llano nació el nueve de agosto de 1951 en el Distrito Federal. Sociólogo, historiador y poeta, era conocido por su carácter tan particular de abordar los temas históricos. La doctora Solís Hernández recuerda que a Ramón del Llano “le gustaba polemizar, le gustaba discutir y se subía al ring. En las presentaciones de sus libros siempre invitaba a quien sabía que iba a hacer crítico. Era una cosa muy interesante verlo con Blanca Gutiérrez, por ejemplo, pues era una lección magistral de crítica y de saber cómo manejar una fuente historiográfica ya que ahí se podía observar que la misma fuente podía ser interpretada desde diferentes perspectivas según el autor. Él lo disfrutaba, él lo vivía, era un provocador. Siempre estaba viendo hasta dónde llegar”.

En el año de 1995, del Llano ganó el primer lugar en el Premio Alejandrina de la Universidad Autónoma de Querétaro, en el Área de Ciencias Sociales y Humanidades, con el trabajo La Iglesia Católica durante los años de la Reforma en la Ciudad de Querétaro, de 1854 a 1880, que realizó como tesis de su Maestría en Historia; en seguida, realizó sus estudios de doctorado en el área de Sociología en la UNAM.

Siguiendo las preocupaciones de del Llano, la investigadora asegura que las más grandes que traía era la cuestión del medio ambiente, el problema de la contaminación y el problema la violencia; de hecho, recuerda que Del Llano hizo en varias ocasiones la propuesta de que hubiera bicicletas dentro de la universidad para que no se utilizaran los autos y propuso soluciones que fueran en la vía de la sustentabilidad. Respecto del tema de la violencia, dice Oliva Solís, fue la última de sus grandes preocupaciones y que en torno a ella gira el proyecto que traía entre manos y se está viendo se lleve a conclusión.

Se trata sobre un libro acerca de las drogas y su relación, desde distintas perspectivas, con la violencia. “Ya tenía invitados a investigadores de Estados Unidos, de España y de otros estados de la república. Parece que esto va a salir”, adelanta Solís Hernández.

De 2005 al día de su fallecimiento, la FCPS editó y publicó siete libros en los que Ramón del Llano aparecía como autor o coordinador, es decir, poco más de un libro por año.

Solís lo describe como alguien leal, y menciona que era un amigo con el que se podía contar, “era divertidísimo, le encantaba la chanza, la broma y el albur, era bailador hasta que el cuerpo aguantara… Tenía estas facetas de ser retador, pero a la vez era muy divertido, era alguien que reconocía los errores, dispuesto a platicar, pero no le gustaban las discusiones estériles, siempre estaba en la mediación, yo esa parte le reconozco mucho: la capacidad para entablar amistades, para conocer gente, estaba siempre dispuesto ayudar a los demás”.

Respecto de qué es lo que supone que a Del Llano le faltó hacer, la maestra Oliva responde: “Hizo lo que tenía que hacer, no le faltó vida… tenía proyectos, pero él estaba a gusto con lo que había hecho; estaba muy contento con las presentaciones de sus últimos dos libros, con que le editaran su libro en España, todo esto lo tenía muy satisfecho; estaba feliz con sus hijos, por eso yo creo que el momento en el que murió fue el mejor momento”.

Sin duda el aporte de Ramón del Llano ha sido muy importante, y al respecto la Dra. Solís Hernández asegura que los queretanos retomarán como herencia de Ramón del Llano es su esfuerzo por el rescate histórico de la Cristiada en el estado y que se retomarán sus trabajos sobre las relaciones de la Iglesia y el Estado. Como profesor será recordado como “El Mago de los Sueños” o como “alguien que hacía soñar”, y como amigo se le llevará en la memoria como alguien entrañable que es difícil de olvida, puntualiza.

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