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Conciliar literatura y periodismo, el reto: Angélica Hernández

Por José Luis Durán

Angélica María Hernández Morales, estudiante de la Licenciatura en Comunicación y Periodismo de la FCPS-UAQ, recibió una mención honorífica por su reportaje Precaución: mujeres trabajando, el cual participó, junto con 339 trabajos recibidos de 24 estados de la república, en el Premio Nacional de Periodismo y Literatura de la Asociación Mundial de Mujeres Periodistas y Escritoras (AMMPE) 2011, capítulo México.

La estudiante de quinto semestre dice estar contenta y orgullosa por el resultado ya que fue la única participante del estado de Querétaro que obtuvo algún reconocimiento en dicho concurso. El premio en la categoría de estudiante y ensayo, en la que Angélica Hernández participó, se lo llevó la duranguense Victoria Herrera Álvarez del Castillo, por el trabajo El gran viaje. Memorias de los campos de concentración 1944-1945.

Al preguntarle a Angélica Hernández por el tema de su ensayo responde que “en un principio tenía pensado el tema de ‘La prostitución en Querétaro’, fui a platicar con algunas personas y me dijeron que tenían un contacto pero no era con chicas que se de dican precisamente a la prostitución sino al baile del table-dance; me acerqué a ese contacto y fuimos a un table-dance una noche completa desde las nueve hasta la cinco de la mañana, Ahí estuve viendo cómo trabajaban ellas, platiqué con ellas, les pregunté qué hacían, cómo se sentían, qué opinaban de su propio trabajo, de los hombres que iban ahí”.

Explica que el mensaje que trata de dar con dicho trabajo es que a veces se denigra mucho a las mujeres que se dedican a este oficio y que trata de reflejar, a través de este trabajo, que lo hacen por necesidad, porque no pudieron seguir estudiando o porque tienen familia que mantener. Además, cree que hay una fuerte discriminación social hacia las personas que se dedican a este oficio.

“El motivo que me llevó a abordar este tema era que me molestaba mucho oír de mis compañeros decir ‘ahí vienen las putas’; yo les preguntaba que por qué les decían así, así como si les dieran asco, si de alguna manera también ellos están contribuyendo a eso. Por eso me animé a tratar este tema pues quería conocer la otra parte, la más humana, que es la de ellas. Muchas veces hablamos mal porque no cocemos las razones y quería que la gente conociera eso”, asegura.

Una particularidad muy importante de su reportaje Precaución: mujeres trabajando, es el oficio literario con que está escrito. Al respecto, Angélica Hernández dice estar convencida de que “el periodismo tiene que cambiar sus métodos de investigación porque se está encasillando mucho en sólo intereses económicos, se está volviendo monótono y no se permite cambios, parece que el periodismo investiga cosas y las presenta, sin importar la forma… se habla por hablar. Además no se presentan todos los hechos sino los que sólo representan una ganancia. El periodismo actualmente antes de ser arte es un producto”.

Señala que el periodismo debe estar impregnado de literatura y está de acuerdo en lo que está haciendo Gabriel García Márquez, que propone un periodismo literario, algo así como hizo también Truman Capote. “No es ficcionalizar los hechos sino tratar de contarlos de una forma más amena”. Sin embargo, está conciente que esto traería cambios fuertes a la manera en que se hace periodismo en nuestros días porque el periodista tendría que involucrarse más en su trabajo, “tendría no sólo que investigar sino escribir bien”, manifiesta.

El gusto por la literatura la heredó de sus padres. “La literatura me permite ver mundos posibles, mundos que tal vez no he vivido o que tal vez no existan y el periodismo me permite conocer la realidad. Entonces, es necesario conjugar las dos cosas, trabajar la idea más a fondo”.

A la par, concluye, le interesa mucho el periodismo pues es una forma de concientizar a las personas y de involucrarlas en la opinión pública.

Es interesarte pararse a reflexionar sobre la actual situación del periodismo. Esta estudiante de la FCPS es clara muestra que se pueden cambiar las cosas y que las cosas siguen un curso indeterminado. Tal vez el día de mañana no haya verdaderas fronteras entre la literatura y el periodismo.

 

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