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Víctor Muro cumple 30 años en la docencia

«Tengo ganas de enseñar y me siento capacitado hoy más que nunca»

Víctor Muro

Víctor Gabriel Muro González, docente-investigador de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, cumple 30 años impartiendo clases de Sociología. Gabriel Muro, quien ingresó en 1997 como docente, fue el primer integrante con grado de Doctor que tuvo la FCPS y quien en todos estos años ha desarrollado una gran habilidad para poder transmitir el conocimiento.

 

El inicio de sus 30 años como docente se encuentra en la UNAM; al terminar su carrera como Sociólogo tuvo la oportunidad de dar una clase en el sistema abierto, recuerda que su primer grupo fue magnífico pues discutía mucho; reflexiona que un buen grupo construye buenos maestros; en ese entonces tenía 27 años y duró dando clases en este sistema mientras terminó su maestría y su doctorado.

Después ingresó al Colegio de Michoacán y dio clases en la Maestría en Antropología Social, aunque en esta institución se dedicaba principalmente a la investigación. Luego se le abrió la posibilidad de venir a Querétaro, gracias al coordinador del Centro de Estudios e Investigaciones Antropológicas de la UAQ, Héctor Samperio Gutiérrez, y desprendido de la presentación que el Dr. Muro González hizo de su libro Iglesia y movimientos sociales en México, 1972- 1987. Los casos de Ciudad Juárez y el istmo de Tehuantepec, libro que se editó como parte de su tesis doctoral.

Recuerda que cuando le enseñaron la ciudad de Querétaro, él quedó maravillado y fue ahí cuando pudo observar la posibilidad de vivir en este estado. Fue en 1995 cuando Muro se acercó con el que en aquél entonces era el director de la Facultad de Sociología, el Dr. Carlos Dorantes González, y quien le recibió muy bien, pero no fue sino dos años después que le contrataron ya como integrante de la Facultad.

“Me gustó mucho Querétaro, por eso decidí quedarme; me gustó el ambiente universitario, además de que la salida de Michoacán se debió a algunos problemas en aquella institución, pero hay que decir que la ciudad de Zamora, donde se encuentra el Colegio de Michoacán, no se compara con la ciudad de Querétaro”.

Al reflexionar el cómo han sido estos 30 años como docente, señala que han estado plagados de mucho gozo, se siente muy bien como profesor y le ha ido mejor, pues siente que ha generado muy buenas amistades en varias generaciones de alumnos. “Siempre encontrarse nuevos alumnos es un oasis, es una delicia, gente interesada en aprender”, señala el doctor en Ciencias Sociales, quien asume que lo que más le motiva es que la gente quiera aprender.

Además, en el transcurso de su vida nunca se había sentido más capacitado que ahora, pues sostiene que en la edad en la cual se encuentra está “más bueno que nunca”. “Tengo ganas de enseñar”; sostiene que la experiencia acumulada lo capacita enormemente.

En ese mismo sentido, asume su rechazo ante la gente que se jubila pues a él se gustaría observarse en el espejo de aquellos colegas que se mueren enseñando, tal como Pablo González Casanova, quien es un hombre viejo y sigue dando clases. Asimismo, no tiene prisa por jubilarse y cree que eso le ayuda para tener muchos ánimos para seguir enseñando: “Yo soy materia dispuesta para quien quiera aprender”.

Su mayor satisfacción a lo largo de estos 30 años como maestro es la de formar a muchos estudiantes, el haber participado en la propagación de las Ciencias Sociales; lo mantiene vivo y lo conserva con buena salud el dar clases, porque “qué más le puedes pedir a la vida”.

El único motivo por el cual dejaría de dar clases sería para escribir, pues tiene muchos proyectos como el desarrollar la historia social de Querétaro, escribir sobre cultura, tratar de analizar cómo se cambia la cultura, el cómo es posible que se cambie de religión y avanzar en la investigación.

El Dr. Muro González, cuando está elaborando los programas para impartir sus materias siempre está pensando en una sola cosa: cómo hacer para que la gente se interese; cuando llega al salón con un grupo nuevo en el primer día de clases siente una gran expectativa, espera que sus alumnos pongan atención, siempre está en su cabeza ser siempre formal.

Para finalizar, subraya que las características de un buen profesor son las de ser siempre formal, simpático y empático, ser claro, estar aclarando siempre las cosas, y tener siempre diálogo con sus estudiantes.

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