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El Pueblito: Tradición contra gentrificación

Las tradiciones religiosas han funcionado como un muro de contención ante el proceso de gentrificación en El Pueblito, Corregidora. Las políticas públicas, como los cambios de uso de suelo y el impulso del turismo religioso, son factores que han cambiado algunos aspectos del paisaje y la forma de interacción en la comunidad.

Emiliano Duering, investigador de los fenómenos de gentrificación en Querétaro, ha enunciado en distintas ocasiones los efectos que conlleva este fenómeno, como el desplazamiento de población originaria debido al aumento del costo de la vivienda, el interés de inversión en los barrios tradicionales y la turistificación (Galván, Presencia Universitaria, 2022). Sin embargo, es importante tener en cuenta que los fenómenos sociales no incluyen un “manual”, es decir, el proceso de gentrificación en El Pueblito puede ser distinto al del Barrio de la Cruz, a pesar de la escasa distancia entre ellos.

De acuerdo con Hiernaux-Nicolas (Tribuna, nov., 2025), el Barrio de la Cruz podría ser calificado como un barrio en gentrificación o ya gentrificado, debido a la intervención del Estado, que ha «embellecido» el espacio público generando atracción e interés por los bienes inmuebles, cuyos precios de renta y venta se han elevado principalmente por razones turísticas, provocando un desplazamiento de la población originaria.

En el caso de El Pueblito, existe una dinámica entre la población que radica en los alrededores de sus dos principales recintos religiosos, “La Parroquia” y “El Santuario” (hoy Basílica Menor), ya que se percibe una especie de resistencia cultural a partir de una alta cohesión social que tiene valores y normas cimentadas en las prácticas religiosas. Dichas asociaciones de origen católico se conforman por mayordomías, corporaciones y cofradías que fomentan redes de apoyo y estatus entre los llamados “naturales” que las integran.

Por ejemplo, uno de los estatutos para ser anfitrión de la imagen de la Virgen del Pueblito es que el “Mayor” sea propietario de una vivienda en El Pueblito, factor que podría explicar la baja venta de viviendas en la zona. A su vez, existe un pacto intrínseco entre la población y el uso del espacio público, pues la práctica de cerrar calles a los vehículos para llevar a cabo distintas celebraciones religiosas no implica un conflicto, sino cierta tolerancia entre la comunidad.

Abigail, quien ha sido partícipe en distintas corporaciones religiosas, comenta que hay vecinos que, aunque no pertenezcan a alguna asociación religiosa católica, respetan dichas prácticas, ya que, aunque no sean creyentes, protegen indirectamente su entorno. En el mismo sentido, considera que la gente no se va de sus hogares debido a que la mayoría se conoce, lo cual le genera una sensación de seguridad: “nos sentimos como en un lugar con mucha identidad, siempre hay actividades, no te aburres”.

Concluye con la firme convicción de que los jóvenes continuarán con las tradiciones, lo cual fomenta el que no se vayan de su lugar de origen. Aunque El Pueblito tiene tintes del inicio de un proceso gentrificador, el cual se aprecia en el cambio del paisaje, como el fomento del arte urbano a través de murales que folclorizan las tradiciones, el incremento de establecimientos estilo boutiques (cafeterías, hoteles, “food trucks”), así como el invitar a los turistas a las fiestas tradicionales de los nativos, la resistencia social ha surgido de manera orgánica, sin llegar a ser un movimiento social formal contra la gentrificación como ha sido el caso del Barrio de San Francisquito. Por cierto; ¿Va a ir al paseo del Buey?

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