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En la madre…

Hoy es un día para reconocer la maternidad, el acto de maternar y para visibilizar lo que significa ser madre en un país como México.

Para ello, me permito hacer una serie de reconocimientos:

Un reconocimiento a todas las madres que han deseado serlo y han logrado serlo, a todas las madres que no lo deseaban y que no les dejaron otra opción, y a todas las mujeres que querían ser madres pero que por múltiples factores no pudieron gestar.

A todas las madres con despresión postparto, una condición silenciosa que carcome la psique de miles de mujeres.

A todas aquellas abuelas, tías, amigas, comadres, vecinas, y maestras que han maternado a los hijos de otras y que han ejercido esa maternidad con compromiso y amor.

A todas esas madres adoptivas, que sin haber gestado y parido han amado de igual manera a quienes ahora son sus hijos.

A todas esas madres que han prestado su vientre para llevar a los hijos de otras, ya que el cuerpo de aquellas les impedía hacerlo por sí mismas.

A todas esas madres que maternan en prisión o desde prisión.

A todas aquellas madres que no saben dónde están sus hijos, hijas o hijes y que los siguen buscando, y que no cesarán en su búsqueda.

A las madres de hijas e hijos con adicciones, esas mujeres que viven un camino tortuoso, solitario y desgastante.

A todas esas niñas madres, a las que les hemos robado su infancia y las hemos convertido en madres sin su consentimiento.

A todas esas madres que lo han sido producto de violaciones, a las que les hemos negado el derecho de NO parir el producto de esa violencia.

A todas esas madres que aguantan violencias y vejaciones con tal de no dejar ‘desprotegidos’ a sus hijos e hijas.

A todas esas madres autónomas que con o sin quererlo se han echado al hombro la difícil tarea de cuidar y educar a las infancias, en muchos casos por consecuencia de una paternidad irresponsable.

A todas esas madres que llevan años en juicios extenuantes y que no cesan en su lucha para que los derechos de sus hijas, hijos e hijes sean validados, respetados y garantizados.

Las madres sometidas a violencia vicaria.

A todas esas madres que tienen tres turnos. Además de su horario laboral, tienen que trabajar en la administración y mantenimiento del hogar, y en el trabajo de ‘cuidados’. Que sólo por el hecho de su identidad de género se asume naturalmente que deben ejercer.

A las madres viudas.

A las madres de hijos enfermos.

A las madres ya sin hijos, que aunque las infancias ya no estén, porque fallecieron, ellas siguen y seguirán siendo madres.

A las madres sin hijos con síndrome del nido vacío, porque no les enseñaron otra cosa que a ser madres y ahora la existencia las abruma.

A todas esas madres que han sido juzgadas, acosadas, disminuidas, violentadas, vejadas, infantilizadas y que han sido llamadas ‘malas madres’, porque desde la perspectiva de ‘alguien’ se considera que lo están haciendo mal.

Tenemos una gran deuda con las madres de este país.

El 10 de mayo es un buen momento para evaluar cómo hemos tratado a las madres de nuestro círculo; no es suficiente una flor, un poema, o una salida a un restaurante (en el mejor de los casos y hablando desde el privilegio).

La maternidad debe ser deseada o no será.

Actuemos, hagamos lo necesario, no seamos cómplices de las violencias que se ejercen día a día, el silencio es el ecosistema perfecto para quien o quienes violentan, hagamos todo lo que esté en nuestras manos para que ser madre en éste país, no sea una corona de lágrimas.

Diana González

Conductora de Panorama Informativo Querétaro, 106.5 MIX Gerente de Meganoticias Querétaro, 151 Megacable @yosoydianagonzalez

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