Memoria histórica en las calles

Es tiempo de abrazar la nostalgia para conmemorar a aquellos que ya no están terrenalmente con nosotros, pero que viven eternamente en nuestros corazones, aquellos a quienes podemos encontrarlos no solo en las lagunas de nuestra mente, sino también con el legado que han dejado y por supuesto, en donde gozan del descanso eterno, sus tumbas.
Querétaro es una ciudad de patrimonio cultural, al rondar por el centro histórico, cada esquina cuenta una historia y sus calles reflejan la tradición. Frente al mirador del acueducto de Querétaro se encuentra el panteón de los queretanos ilustres donde descansan los restos de las figuras más emblemáticas de la ciudad, siendo este uno de los lugares más visitados por los turistas para empaparse de la historia queretana.
Este lugar fue construido en 1847 por los religiosos franciscanos de La Cruz, era panteón del mismo convento, sin embargo, en 1863 pasó a las manos del ayuntamiento siendo el primer panteón municipal. Hoy en día, este cementerio alberga los restos de personajes históricos queretanos. Al entrar a tan elegante panteón te recibe un muro con el fragmento de nuestro himno nacional: “¡Para ti las guirnaldas de oliva! ¡un recuerdo para ellos de gloria! ¡Un laurel para ti de victoria! ¡un sepulcro para ellos de honor!” haciendo una dedicatoria histórica a estos personajes para que su vida y ejemplo permanezcan en la memoria de los queretanos.
Al centro del panteón se encuentra un mausoleo donde yacen los restos de María Josefa Ortiz y su esposo, el corregidor Miguel Domínguez. Los restos de estos personajes, quienes, fueron clave para la independencia de México, no siempre estuvieron en este lugar. Los restos de doña Josefa descansaban en el templo de Santa Catalina de Siena en la Ciudad de México, lugar donde había estado presa debido a la conspiración.
No fue hasta 1894 que fueron trasladados al panteón de los queretanos ilustres bajo la petición del entonces gobernador, Francisco González de Cosío. Años más tarde en 1922 fueron trasladados desde México los del Corregidor Domínguez, para ser colocados con los de su esposa.
Dentro de la capilla de la virgen Dolosísima, patrona del panteón, se encuentran las tumbas de Don Ignacio Pérez, mensajero de la independencia y de Don Epigmenio González, héroe de la independencia, quien sufrió tres décadas en las islas Filipinas por su amor a la patria. Así mismo, ambos tienen su estatua en el panteón. Dentro de la misma capilla se encuentran retratos del corregidor Domínguez y su esposa, así como dos vitrinas, con el inventario de escritos y fotografías de Pbro. J. Guadalupe Velázquez, sacerdote y musico queretano, Valentín F. Frías, escritor de leyendas y Agustín Rivera Ugalde, artista y precursor de la escuela de artes y oficios.
Este ilustre panteón homenajea a aquellos quienes dedicaron su vida y obras a construir el Querétaro que conocemos ahora y que llevamos en la sangre, además de los antes mencionados también destacan a: el educador Andrés Balvanera, la Maestra Esperanza Cabrera de Hinojosa, Pbro. Feliz Osores, el Ing. Fernando Espinoza Gutiérrez, el Maestro German Patiño, el arquitecto Mariano de las Casas, Doña Josefa Vergara, entre otros.