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La Magna y la Ejecutiva

“¡BienvenidA!”, exclamaban los carteles alrededor. Al unísono, La Ola Morada, la simpatía y la oposición; y en el mismo lugar, la coleta alta, el Himno, la bandera y la Constitución. La Magna y la Ejecutiva, juntas por primera vez en el aniversario de la primera.

5 de febrero de 2025

Querétaro había amanecido frío, pero eso era lo de menos, pues la neblina se transparentó con los susurros del centro de la ciudad aquel 5 de febrero.

La población esperaba saber algo de ese día, y como si hubiera preguntado, la radio de los Qrobús voceaba: “tomen sus precauciones y vías alternas, las principales calles del Centro Histórico están cerradas por el evento del 108 aniversario de la Constitución Mexicana. De ‘La mañanera’, vendrá al Teatro de la República…”. El tráfico se mantenía tenso.

Por su lado, las puertas y cortinas de las calles Corregidora, Benito Juárez y 16 de septiembre permanecían cerradas. Sólo unos cuantos locales de comida se hicieron notar, y otros de ropa y zapatos dudaban en hacerlo, mientras que la oficia del Servicio de Administración Tributaria (SAT), en la calle Ignacio Allende, contaba con una pequeña fila en la banqueta.

Aun así, algo era seguro: las concentraciones de personas ciudadanas, quienes se reunían en torno a cartulinas y papeles bond que gritaban “¡BienvenidA!”. A la par, la Ola Morada también hacía sus pancartas junto con la redacción de un pliego petitorio dirigido a la voz principal de “La mañanera del pueblo”, la cual se había llevado a cabo en el Campo Militar a las siete y media de la mañana.

La antesala

Con el reloj que marcaba ya las diez, la calle Benito Juárez concentraba cada vez más cámaras y tripiés, micrófonos y celulares, chalecos y gafetes. Estos ya habían pasado una barrera de vallas metálicas con elementos de la Policía Estatal (PoEs), la municipal y los militares, pero seguían atorados en una segunda, y frente a ellos, se veía una tercera con personas con vestimentas más “elegantes”.

Preguntaban y caminaban, pero no lograban llegar al Teatro de la República, mientras que los trajes y corbatas no tenían obstáculo alguno para atravesar los filtros de seguridad. “Me hubiera venido de gala”, murmuraba la fila de medios, mismos que hacían pasar poco a poco. Mientras tanto, a un costado de los lentes y las agendas, cruzaba el gobernador del estado de Nuevo León, Samuel Alejandro García Sepúlveda; el fiscal de Querétaro, Víctor Antonio de Jesús Hernández; el senador Agustín Dorantes Lámbarri; y el secretario de Educación Pública, Mario Martín Delgado Carrillo.

Al otro extremo de la Benito Juárez, yacía la banda de guerra del Heroico Colegio Militar frente al recinto de la Constitución, pero de espalda a las personas fotógrafas y reporteras. La intersección Juárez con Hidalgo y Angela Peralta ansiaba su presencia.

Expresión nacional

Los pequeños y fugaces diálogos eran el sonido de ambiente en el centro de la cuidad, hasta que los altavoces y bocinas distribuidos en todas direcciones, se activaron: “Muy buenos días. Con ustedes, la presidenta constitucional de los Estados Unidos Mexicanos y comandanta suprema de las Fuerzas Armadas…”. Silencio total. Miradas al afrente.

Entró a escena la tan famosa cabellera lacia en forma de coleta alta, acompañada de un vestido azul rey oscuro, casi negro, y un par de tacones cuadrados, cuyo sonido al hacer contacto con la calle, era el único hasta el momento. Seguidamente, los “disparos” de las cámaras no se hicieron esperar más.

Se acercó a la escolta militar, saludó al lábaro patrio, y se dirigió, junto con el gobernador de Querétaro, Mauricio Kuri González, al Teatro, en donde la esperaba el presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Senadores, José Gerardo Rodolfo Fernández Noroña. Una vez adentro, el lugar se ensordeció de aplausos, manos izquierdas levantadas y un grito al unísono casi por sílabas: “¡presidenta, presidenta!”.

Cuando de nuevo se hizo el silencio, se entonó el Himno Nacional, para, posteriormente, iniciar con los discursos en el atril de los constituyentes. Al comenzar por el gobernador de Querétaro, hasta que de ella fueron las últimas palabras: “¡Sí a la defensa de la patria! ¡Que viva la soberanía! ¡Que viva la Constitución!”.

Por otro lado, pero en la misma sintonía, se redactaban las notas, en el mismo lugar en donde hace 108 años se embriagaban los constituyentes, la Cervecería 25 & 50.

De regreso al interior del Teatro, resonaba la última ronda de aplausos para después entonar el Himno a manera de cierre ceremonial. Al término, la portadora de la coleta alta salió del recinto, se despidió de la bandera, así como de sus personas invitadas, y se difuminó lentamente sobre Angela Peralta. No hubo contacto directo con micrófonos ni cámaras mediáticas, solo dejó una estela de añoranza a su paso.

El resto de la realidad

Una vez anunciadas dos nuevas reformas a la Carta Magna, una contra la reelección y otra para evitar el nepotismo, ella salía del centro queretano. Mientras tanto, se manifestaban tres voces diferentes en el exterior del primer filtro de vallas metálicas: el pliego petitorio de y por las mujeres, la simpatía guinda y la oposición blanquiazul. Todas dirigidas hacia la misma persona.

Con la ahora ausencia de la Ejecutiva, el equipo de logística dio “luz verde” para que las cámaras y micrófonos pudieran hacer su trabajo. Sin embargo, personas como la consejera Jurídica de la Presidencia, Ernestina Godoy Ramos; el secretario de Educación, Mario Delgado; y el secretario de Economía, Marcelo Luis Ebrard Casaubón, no emitieron ninguna palabra. Por lo tanto, el “chacaleo” se dirigió a la periodista y escritora Elena Poniatowska; a la titular de la Secretaría de las Mujeres, Minerva Citlalli Hernández Mora; a la presidenta de la Mesa Directiva del Congreso de Querétaro, la diputada Laura Andrea Tovar Saavedra; y a otras personas funcionarias más.

Hasta la próxima

Hacia la una de la tarde, el centro de la ciudad de disipaba como la neblina de la mañana para dar lugar al Querétaro que toda la población conoce: tráfico, gentrificación y aglomeraciones. La “pausa” nacional se había terminado, y el “play” local se reanudó. Todo era un recuerdo ahora, uno que se inmortalizó en las plataformas socio digitales del país y del mundo.

Por primera vez, la primera Ejecutiva de México se había encontrado con la Constitución en el lugar donde esta última nació.

5 de febrero de 2025: el primer encuentro de la Magna y la Ejecutiva.

Christopher Chávez Gómez

Periodista en formación por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UAQ. Interesado por la Lingüística y las redes sociales. Cuando menos se lo esperó, un orgasmo de tinta corrió por él; y después de un arranque textual, bien supo cual era el punto final.

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