Tres siglos después, el acueducto vuelve a contar su historia

El historiador y cronista queretano Lauro Jiménez presentó su libro “Los sistemas hidráulicos La Cañada-Querétaro (1531-1738) y el acueducto” en las instalaciones del Portal del Diezmo. La obra representa el libro número 25 de su trayectoria y busca explicar cómo se desarrolló el sistema que permitió llevar agua desde los manantiales de La Cañada hasta la ciudad de Querétaro durante la época virreinal.
La presentación contó con la participación del cronista municipal de San Juan del Río, Ubaldo Neftalí Sáenz Bárcenas, quien destacó la importancia de este tipo de investigaciones para conservar la memoria histórica de la región y fortalecer los vínculos históricos que existen entre los distintos municipios queretanos.
Tres siglos de historia hidráulica
Durante el evento, Jiménez explicó que el proyecto surgió a partir de una investigación previa sobre los marqueses de Querétaro. Mientras estudiaba la figura de Juan Antonio de Urrutia y Arana, personaje relacionado con la construcción del acueducto, descubrió que en 2026 se cumplirían 300 años del inicio de la obra. Esa fecha fue el impulso para dedicar cuatro años a investigar y escribir este libro.
El autor explicó que uno de los principales retos fue condensar la enorme cantidad de documentos, investigaciones y bibliografía existente sobre el tema. Señaló que el desafío no fue encontrar información, sino seleccionar aquello que permitiera construir una narración clara sin perder el enfoque principal de la investigación.
A lo largo de la presentación compartió diversos datos históricos que aparecen en el libro. Entre ellos explicó cómo los manantiales de La Cañada abastecieron a la ciudad desde sus primeros años y cómo posteriormente se desarrolló la infraestructura hidráulica que culminó con la construcción del acueducto, una de las obras más emblemáticas de Querétaro. También destacó que el texto incluye información sobre el pueblo de San Pedro de La Cañada, la llegada de Fernando de Tapia y otros acontecimientos relacionados con el desarrollo de la región.
Cronistas que construyen memoria
Además de hablar del libro, Jiménez compartió parte de su experiencia como investigador. Comentó que lleva más de 29 años dedicado a la investigación histórica y que suele trabajar en varias líneas de investigación al mismo tiempo, avanzando en cada una conforme encuentra nuevos documentos o información relevante. Actualmente mantiene abiertos varios proyectos que podrían convertirse en nuevos libros durante los próximos años.
Otro de los temas que abordó fue la importancia del trabajo de los cronistas e investigadores locales. Recordó que su formación como periodista le permitió desarrollar herramientas que posteriormente aplicó a la investigación histórica, como la capacidad de síntesis, la lectura constante y la búsqueda de información documental. También destacó el apoyo que diversas instituciones han brindado para la publicación de sus obras.
Conocer el pasado para entender el presente
Al ser cuestionado sobre lo que espera que los lectores encuentren en este nuevo trabajo, señaló que su principal objetivo es despertar un mayor interés por la historia de Querétaro y acercar al público temas que muchas veces han quedado fuera de las investigaciones más conocidas. Según explicó, su intención es realizar una aportación que ayude a los ciudadanos a conocer mejor el pasado de su estado y de sus municipios.
Antes de concluir, el autor también dirigió un mensaje a los jóvenes interesados en la historia y la investigación: leer. Para él, la lectura sigue siendo una herramienta fundamental para aprender, desarrollar el pensamiento crítico y comprender mejor el mundo, especialmente en una época marcada por el uso constante de la tecnología.
Más allá de presentar un nuevo libro, el evento sirvió para recordar que la historia sigue viva en los documentos, los edificios y los espacios que forman parte de nuestra vida cotidiana. Conocer cómo se construyó una obra tan importante como el acueducto permite entender mejor el desarrollo de Querétaro y valorar el trabajo de quienes dedican años a investigar y preservar esa memoria.



