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¿COMPILAR = HISTORIAR?

«¡Qué cachetes!», se decía en la casa paterna para aludir al descaro, el cinismo, la desvergüenza palmariamente perceptible en una acción o decir. Sin intencionada alusión a su fisonomía, encuentro en la red (octubre 2022), buscando el nombre completo del coreógrafo Jaime Cuauhtémoc Blanc Zamora, bajo los títulos o encabezados: “EL OFICIO DE HISTORIAR”, “La historia como arte”, y “Jaime Blanc y la danza”, que el historiador (sic) José Félix Zavala toma íntegramente tres entrevistas de mi autoría sin jamás apuntar mi nombre. Al menos apunta como fuentes los medios donde fueron publicadas, acudiendo a ellos cualquier interesado encontrará mi nombre. Aquí la dirección:
www.eloficiodehistoriar.com.mx
Vayan estás imágenes captadas y editadas por mí en breve respaldo de mi afirmación autoral, en cuanto a la presencia del artista oaxaqueño en Querétaro, como uno de los tres coreógrafos titulares de la compañía fundada y dirigida por la maestra emérita Guillermina Bravo.

Fotos por Óscar Salas Gómez

“El viaje del corazón”
Fue una de las primeras coreografías de Jaime Blanc que conocí y admiré gracias a las temporadas de primavera y otoño que presentaba Ballet Nacional de México, en el Auditorio Josefa Ortiz de Domínguez, especialmente en la última década del siglo XX. El vestuario, su elaborado diseño —corsés recamados de filigrana bordada, desbordando las escultóricas formas de los torsos femeninos, los amplísimos vuelos de las faldas de las bailarinas, sus ligueros y caladísimas medias; los bailarines casi desaparecidos en atuendos integrales como personajes subterráneos, muy contrastantes con los de ellas— me llamó mucho la atención, además un desempeño interpretativo de cierta singularidad, que se advierte después de concluida la función: todo, o casi, sucede a ras de
piso, sin cargadas ni vuelos.

Fotos por Óscar Salas Gómez

“Cuatro solos y un accidente”
Coreografía estrenada en el Auditorio Josefa Ortiz de Domínguez, los solos a cargo de Beatriz Juan-Gil,
Jeannie Baker, Jesús Tussi y Raúl Almeida; el ‘accidente’ fue encomendado a Citlali Zamudio Niño, Bárbara
Alvarado Marín, José Luis Hernández y Enrique Guzmán.

En tres cualidades descansaría la positiva recepción desde un principio de esta composición: la recreación de la muy exitosa “Ópera de los tres centavos”, de Kurt Weill; y sendas presencias y actuaciones dramáticas de cada bailarín en el tono del cabaret alemán del periodo entre-guerras.

Al paso del tiempo cabe señalar que esta coreografía tendría un carácter de bisagra artística, porque con ella Jaime Blanc empezó su camino escénico sin Ballet Nacional de México, en el Teatro del Seguro Social de Querétaro, todavía sin el nombre de Teatro Coreográfico Alternativo, con la inclusión musical de la pianista Martha García Renat y Laura Corvera Galván en el canto operístico, y personal del Centro Nacional de la
Danza Contemporánea.

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