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Me acuerdo, Warpola

1.         Me acuerdo de tu espesa y abundante barba de candado.

2.         Me acuerdo de tu departamento en el andador Jesús García, el mismo en donde vivió tu querido Gerardo Arana.

3.         Me acuerdo del techo con forma de waffle de aquel departamento.

4.         Me acuerdo de la estantería cuadriculada donde exhibías tu colección de piedras.

5.         Me acuerdo del agua mineral, de la Coca-Cola y de los hielos en la tarja de la cocina.

6.         Me acuerdo bien de los primeros Bacardís, pero menos del quinto en adelante.

7.         Me acuerdo de la risita que te brotaba —una muletilla nerviosa, aguda— luego de un comentario mordaz, de un chiste bueno o malo.

8.         Me acuerdo de tus chistes malos, que eran tan buenos.

9.         Me acuerdo de que te burlabas porque yo había nacido en Celaya, y de que yo lo hacía porque tú eras del Estado de México.

10.       Me acuerdo de ese trance bullicioso por el que pasabas cuando hablabas de películas y documentales que, parecía, sólo habías visto tú.

11.       Me acuerdo de nuestro gusto compartido por las novelas largas, de cuando me prestaste Pétalo carmesí, flor blanca y de la noche en que hablamos mucho rato sobre Sugar, Gombrowicz y Mijaíl Bulgákov.

12.       Me acuerdo de que te copié, sin quererlo, el truco de decirle “viejo” a cualquiera cuyo nombre no recordabas.

13.       Me acuerdo de tu disfraz de señora Cleotilde en la fiesta drag.

14.       Me acuerdo de cuando te corrieron a la mala de tu departamento, y tuvimos que hacer la mudanza más expedita de la historia.

15.       Me acuerdo de cada una de las veces que me reglaste tu último libro publicado, y de tus hermosísimas —por usar un adjetivo tan tuyo— dedicatorias que eran y que son, en sí mismas, un proto poema del libro.

16.       Me acuerdo de tus superlativos, de tu “uy, suena de lujo” y de tus “abrazos de poder”.

17.       Me acuerdo del paternal orgullo con el que hablabas cuando hablabas de tus amigos.

18.       Me acuerdo del cariño y la admiración que sentías por tus exnovias.

19.       Me acuerdo de la pasta con tomate que improvisaste en una fogata, aquella tarde en el bosque de Amealco.

20.       Me acuerdo de tus piernas en la playa, picoteadas por los moscos y los tábanos.

21.       Me acuerdo de cuando me hablaste de Paulo Leminski y fuiste corriendo a tu librero para prestarme un par de sus libros porque para ti leer no era suficiente: urgías comunión y complicidades.

22.       Me acuerdo de cuando me dijiste “tienes que conocer a mi amigo José, se van a entender muy bien”, y tu amigo José se convirtió, años después, en mi padrino de bodas.

23.       Me acuerdo de cuando me mandaste una selfie con tu rostro hecho pedazos —el labio roto, la nariz reventada—porque la noche anterior habían perdido las llaves de tu casa, y luego de pensar que podías saltar la barda, diste con la cara contra el piso.

24.       Me acuerdo de tu inexplicable debilidad por los Chocotorros.

25.       Me acuerdo de cuando Ale vio un llavero de peluche con forma de Chocotorro y te lo compramos, y de tu sonrisa de niño cuando lo recibiste.

26.       Me acuerdo de tus Lucky Strike y de tus cartas de Tarot.

27.       Me acuerdo de tu impecable capacidad de asombro.

28.       Me acuerdo del verso 126: “Este verso es intuitivo y sabe que hoy no te sientes bien”.

29.       Me acuerdo de algunos de tus tatuajes, pero sobre todo del de Rafita pintándose la cara.

30.       Me acuerdo de muchos de tus tuitazos.

31.       Me acuerdo de la alberca helada a la que nos metimos a nadar una noche en Cuernavaca, y de la alberca tibia a la que nos lanzamos, completamente borrachos, una madrugada en Ixtapa.

32.       Me acuerdo de tu inconfundible estilo de vestir.

33.       Me acuerdo de caminar por una plaza comercial, ver una camisa de manga corta, con algún patrón estampado, y de decirle a Ale: mira, una camisa Warpola.

34.       Me acuerdo de Ciudad Q, de Gus Ultramar, de LVTN y de Iridiscencia Programada.

35.       Me acuerdo de Don Amado, de Petras, del Rinconcito, de La Colección 1, de La Colección 2, de La Rielera, de La Pequeña Guelatao, de La Celestina, de El Faro, de María Dolores y de La Selva Taurina.

36.       Me acuerdo de ti en tu reino, detrás de la barra del búnker.

37.       Me acuerdo de cuando nos contaste, entre avergonzado y furioso, que te caíste de la bici al regresar de la lavandería, que tu ropita limpia salió volando y tuviste que recogerla de la calle.

38.       Me acuerdo de los tres brincos que pegaste cuando te di la noticia de que iba a ser padre.

39.       Me acuerdo de cuando escribiste VIVA LA POESÍA sobre el polvo acumulado en el quemacocos de mi carro sucio.

40.       Me acuerdo de tu pelo lacio y negro, ese que recientemente encaneció demasiado rápido, como si la vejez tuviera prisa por manifestarse antes de que fuera tarde.

41.       Me acuerdo de que los verbos no me rabiaban hasta que comencé a pensar en ti en pretérito.

42.       Me acuerdo y me acordaré, Warpola. Nos acordaremos.

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