La calle de la dejadas

“Cuando existo, siento y pienso, me doy cuenta que descuido el cuerpo, el cual es nuestro templo y refugio para cuidar, valorar, consentir, desde un enfoque dónde es vital sentirlo y quererlo, haciendo caso a las señales y avisos que nos envía”.
Todos los días traen algo diferente, nunca son iguales, así mismo recordar que somos únicas e irrepetibles, nadie es como nosotras, la única persona responsable de tus emociones, felicidad o tristeza; eres tú misma. Ser diferentes es la única forma de ser tu misma, debemos buscar ser respetadas en todo ámbito, al igual que debemos corresponder con el mismo respeto; sin juicio.
No dejarnos intimidar por nadie y como consejo evitar decir dos palabras que a veces resultan ofensivas y bajan la autoestima, dependiendo el contexto y estas palabras son: ”deberías” o “entiende” hay que tener cuidado y consciencia en que forma las expresamos.
Vayamos a donde duela para sanar y decidir cómo caminar al futuro, siendo siempre tú misma.
Recordemos: “Así seamos divorciadas, viudas, madres solteras, madres violadas, nunca seremos las dejadas, somos las que nunca más se dejarán violentar, ni violentar a otras”.
Acompañamiento: Anayansi Bañuelos Ledesma.
Integrantes de POIESIS Cía Femenil de Teatro Universitario
adscrita a la DIIGEPaz UAQ.



