DestacadasInvitados

Un feminicidio es un delito

“Un feminicidio no es un delito, es un deleite” recordó una abogada que así solía decir un exfiscal de Querétaro con quien tomó clases en la Facultad de Derecho en la UAQ. Escuché esto en un taller de aborto autogestivo en el Auditorio Fernando Díaz Ramírez también en nuestra universidad. Cómo cambian los tiempos, ¿no? La figura del feminicidio viene de una larga lucha de denuncias sociales y es a su vez bastante cuestionada. No diría que esto representa falta de consenso sino un aporte multidisciplinar que ofrece perspectivas que permiten entender conceptos amplios como violencia y justicia de manera más objetiva.

Algunos estudios se centran en debatir a quién o de qué protege esta figura. México es pionero al establecer obligaciones para prevenir, investigar y sancionar la violencia de género a nivel estatal a partir del fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos del caso González y otras (“Campo Algodonero”) vs. México cuando madres y colectivas denunciaron negligencia de las autoridades en los procesos de resolución de justicia de los feminicidios en Ciudad Juárez. Recientemente en 2024 entró la Ley “Paola Buenrostro” en Nayarit y Estado de México. Paola, asesinada en 2016, el culpable salió impune al día siguiente. Su cuerpo fue negado a su familia social, compañeras transexuales trabajadoras sexuales, las cuales al denunciar la violencia transmisógina ampliaron el debate y seguimos avanzando en la protección a víctimas de violencia de género.

Otra característica del feminicidio es la exposición mediática. Ingrid Escamilla, asesinada por su pareja, su muerte fue difundida con imágenes explícitas y titulares sensacionalistas. Miles de mujeres compartieron fotos y mensajes de amor para darle una muerte digna. Desde 2022 la Ley Ingrid protege la dignidad de víctimas al prohibir difusión de material sensible en investigaciones penales. Tipificar el feminicidio es más que categorizar una agresión contra la vida de una mujer. Autoras señalan que las narrativas que rodean estos asesinatos resultan de la violencia estructural e impunidad de una sociedad que no respeta los cuerpos feminizados.

Históricamente nos hemos extasiado ante la experiencia estética del cuerpo sin vida de las mujeres rodeadas sino por sangre por flores. La muerte de Ofelia (no, no de Hamlet, ni de Shakespeare, de Ofelia) se puede ver en los museos más prestigiosos. Permítanme argumentar que esta exposición mediática no es lo que la categorizaría como feminicidio, sino que la única línea de investigación es el suicidio. Lesvy Berlín Rivera Osorio fue asesinada dentro instalaciones de la UNAM y Mariana Lima Buendía en su casa, las dos ahorcadas y sus casos clasificados como suicidio. La comunidad universitaria se manifestó e Irinea Buendía aún recorre el país impulsando la Ley Mariana Lima, que obliga a fiscalías a investigar muertes violentas de mujeres con perspectiva de género.

Este año, Querétaro encabezó los tres primeros lugares en casi todos los rubros de violencia de género menos el de llamadas de denuncia según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. Es un problema del que no se habla. La capital (y Amealco) entre los 20 municipios a nivel nacional con mayor número de feminicidios, pero ¿Has escuchado esto de palabras de “Felifer”? Querétaro se enorgullece de ser uno de los estados más seguros ¿Un lugar seguro para quién?

Señor fiscal, es para mí un deleite decir que desde 2011 se tipificó el delito de feminicidio en el Código Penal Federal y en 2012 la armonización legislativa a todos los Estados del país. Gracias a la organización social, sus familias y sus madres no descansan hasta conseguirles(nos) justicia y dignidad. Por Claudia, Esmeralda, Laura, Paola, Ingrid, Lesvy, Mariana, por cada una, sepamos o no su nombre, no se guarda un minuto de silencio sino una eternidad de ruido.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba