El derecho aún tiene deuda con las mujeres: UAQ

En el marco de las conmemoraciones por el Día Internacional de la Mujer, la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) fue sede del conversatorio titulado“Mujer, Derecho y Sociedad”, evento desarrollado en el Aula Arana Morán. Congregó a especialistas del ámbito académico y del ejercicio profesional penalista para analizar los desafíos estructurales que enfrentan las mujeres en el sistema jurídico actual, y la urgencia de desmantelar las estructuras patriarcales que aún rigen la normativa nacional e internacional.
La doctora Itzé Coronel Salomón, doctora en Ciencias del Derecho por la Universidad Autónoma de Sinaloa y directora de Mujeres en la Ciencia en dicha entidad,inició la jornada con una conferencia magistral donde propuso analizar el 8 de marzo (8M) no solo como una fecha conmemorativa, sino como una categoría jurídica que expresa una disputa estructural por el poder. Durante su intervención, la ponente sostuvo que, si bien el constitucionalismo liberal permitió avances importantes a través de la igualdad formal, esta ha contado con “exclusiones sistemáticas” debido a que el sujeto jurídico universal ha sido, en los hechos, masculino.
“Este tránsito que pretendemos hacia una verdadera igualdad, o sea, la igualdad sustantiva, implica reconocer que esa supuesta neutralidad normativa en realidad puede y reproduce desigualdades históricas”, afirmó Coronel Salomón, quien además exhortó a realizar un rediseño institucional y una transformación de los incentivos públicos para desmantelar las estructuras que perpetúan la desigualdad.
Para sustentar esta visión, la académica refirió tres tradiciones teóricas fundamentales: el garantismo de Luigi Ferrajoli, quien sostiene que la igualdad ante la ley es insuficiente sin correcciones materiales; la noción de injusticia estructural de Iris Marion Young; y la teoría feminista de Catherine MacKinnon, que identifica al derecho como un reflejo de relaciones de poder masculinas. En este sentido, comunicó que la igualdad sustantiva exige que los derechos fundamentales sean efectivamente exigibles y que se transformen las relaciones de poder, no solo de manera simbólica, sino institucional.
Jurisprudencia y control de convencionalidad
La doctora Itzé Coronel Salomón, quien también es maestra en Derecho Internacional por la Universidad Complutense de Madrid, profundizó en la responsabilidad estructural del Estado a través de la jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH). Citó casos emblemáticos como “Campo Algodonero” versus México, el cual estableció la obligación de la “debida diligencia reforzada” en contextos de violencia generalizada, y el caso “Atala Riffo y niñas” versus Chile, donde se determinó que los estereotipos de género no pueden justificar decisiones judiciales.
Explicó que la doctrina del control de convencionalidad obliga a todas las autoridades a interpretar las normas internas conforme a la Convención Americana sobre Derechos Humanos. Al respecto, enfatizó que la transversalización de la perspectiva de género es una obligación jurídica y no una preferencia ideológica: “No es una ideología, estamos hablando de una categoría jurídica plenamente respaldada y protegida”.
Sobre la reforma de paridad de 2019, la especialista cuestionó si el acceso de las mujeres al poder ha logrado transformarlo realmente. “Sin un rediseño institucional, presupuestal y cultural, seguimos repitiendo los mismos patrones porque entramos dentro de ese sistema ya establecido”, compartió, añadiendo que la paridad real requiere eliminar el hostigamiento político y transformar las culturas organizacionales.
Desafíos en el ejercicio profesional y estereotipos
Tras la conferencia magistral, el panel integrado por la doctora Larisa Ramírez Vela, socia fundadora de un despacho jurídico y maestra por la California Western School of Law; la maestra Brenda López Guerrero, abogada postulante y maestra en Derecho Procesal Penal; y la doctora Gema Fernández Pichardo, coordinadora técnica de la dirección de la Facultad de Derecho, analizó los obstáculos cotidianos de la mujer en la abogacía.
La doctora Larisa Ramírez Vela identificó que los desafíos van más allá de lo profesional y se asientan en construcciones sociales. Indicó la problemática de la “doble jornada laboral” no remunerada que enfrentan las mujeres al combinar el trabajo en despachos con las actividades del hogar. “Los desafíos que enfrentamos las mujeres en el ejercicio de la abogacía van desde este tipo de roles de género y estereotipos”, informó, al tiempo que instó a las estudiantes presentes a reconocer su valor y no tolerar los “micromachismos”.
Ramírez Vela detalló que mientras a las mujeres se les asocian características de sumisión, sensibilidad y maternidad, a los hombres se les impone ser competitivos y dominantes, lo cual también les afecta, reflejándose en mayores tasas de suicidio masculino. “Si nosotros hacemos consciente y dejamos de aceptar estos estereotipos que la sociedad nos ha enseñado, podemos llegar a transformarnos como sociedad”, puntualizó.
Por su parte, la maestra Brenda López Guerrero compartió su experiencia en un área históricamente ocupada por hombres como lo es el derecho penal y el Colegio de Abogados Penalistas. La doctora Margarita Cruz Torres, líder del cuerpo académico de victimidad y criminalidad de la UAQ, quien fungió como moderadora, resaltó que estas profesionales representan una “fuerza femenina” en campos donde la brecha de desigualdad ha sido marcada.
Feminismo y realidad académica
La doctora Gema Fernández Pichardo, profesora e investigadora de la Facultad de Derecho, ofreció una reflexión crítica sobre la situación actual de las aulas, donde el 60% de la matrícula estudiantil son mujeres. No obstante, advirtió que “no hay una igualdad plena por mucho que esté escrita”, citando a la jurista Alda Facio para recordar que las leyes han sido hechas por y para hombres.
Fernández Pichardo criticó la visión superficial de la inclusión, señalando que esta no consiste únicamente en modificar el lenguaje, sino en crear las condiciones necesarias para el desarrollo profesional. Denunció el fenómeno de la “mujer maravilla del siglo actual”, donde se exige a la mujer ser profesional impecable, madre ejemplar y mantener una estética determinada sin cuestionar las cargas históricas del machismo.
“En el momento que nosotros entendemos, hombres y mujeres, que no es una cuestión de género el ser un adulto funcional, entonces hacemos que las cosas en la profesión y en la vida se pongan a disposición para que las mujeres podamos ser más activas”, compartió la investigadora. Asimismo, recordó el origen histórico y trágico del 8M, vinculado a la lucha de las sufragistas y al incendio de una fábrica con trabajadoras en huelga, para contextualizar la importancia de las movilizaciones contemporáneas.
El evento concluyó con un llamado a la acción colectiva. La doctora Itzé Coronel Salomón cerró su participación citando a la jueza Ruth Bader Ginsburg: “Las mujeres pertenecemos a todos los lugares donde se toman las decisiones”, subrayando que no se trata de ocupar espacios como una cuota simbólica, sino de ejercer un poder transformador. Por su parte, la doctora Carla Mariscal Ureta, jefa de posgrado de la Facultad de Derecho, quien también participó en el panel, enfatizó que la igualdad es una meta que recuerda las luchas históricas contra la violencia.
Finalmente, las ponentes coincidieron en que la construcción de un futuro más justo requiere que las nuevas generaciones de abogadas y abogados reconozcan la igualdad no como un símbolo, sino como un compromiso normativo y social irrenunciable.



