Reivindicaciones y demandas éticas para edificar la paz en tramas de violencias atroces

La paz no puede concebirse como un estado pasivo o como la simple ausencia de conflicto; es necesario pensar en una paz positiva, entendida como un proceso que promueve la justicia, la igualdad y la cooperación entre comunidades, puntualizó la investigadora de la UNAM Dora Elvira García González en la conferencia “Reivindicaciones y demandas éticas para edificar la paz en tramas de violencias atroces”.
Con esta conferencia se inauguró el Segundo Encuentro de Paz y Filosofía, Cartografías de la Interdependencia: «Vulnerabilidad, Justicia Global y la Reivindicación de la Paz”, organizado por la Maestría en Filosofía Contemporánea Aplicada y la Licenciatura en Filosofía de la Facultad de Filosofía de la UAQ en colaboración con la Cátedra UNESCO, Derechos Humanos y Cultura de Paz del Tecnológico de Monterrey y el Departamento de Filosofía de la Universidad de Guadalajara.
En este Encuentro tanto autoridades universitarias como académicos coincidieron en que nos encontramos en una “multicrisis global” y en la necesidad urgente de replantear el concepto de paz, no como ausencia de conflicto, sino como un proceso dinámico basado en la interdependencia, la cooperación y la responsabilidad social. En este sentido, destacaron la relevancia de espacios académicos como éste que permiten reflexionar sobre los desafíos contemporáneos y fomentar alternativas desde la investigación.
Al respecto, la investigadora Dora Elvira García, durante su conferencia, propuso una forma de construcción de paz que emerja desde las comunidades afectadas. Esta paz se articula a través de prácticas de cooperación y resistencia; busca recuperar la dignidad de las personas frente a contextos de violencia extrema.
Asimismo, abordó el impacto de las desapariciones en la vida social, señalando que generan miedo, paralizan la participación ciudadana y debilitan los vínculos comunitarios, y advierte que la violencia también se manifiesta con la precarización en la calidad de vida de quienes habitan en estos espacios. Destacó el papel de las familias de personas desaparecidas, quienes, ante la falta de asistencia del Estado, han asumido la búsqueda de sus seres queridos. La académica también hizo un llamado a reforzar acciones que promuevan una “cultura de paz” que integre la reflexión teórica y la acción práctica desde una perspectiva ética y comunitaria.
Frente a esto, la Dra. García González planteó la necesidad de impulsar demandas éticas y políticas dirigidas tanto al Estado como a la sociedad civil, las cuales incluyen el reconocimiento de la dignidad de las víctimas, el fortalecimiento de la justicia, la construcción de políticas orientadas a la paz y el impulso de espacios de participación colectiva.



