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¿Cuánto gasta un estudiante foráneo al mes en San Juan del Río?

San Juan del Río es una ciudad que cada semestre recibe a muchos jóvenes que llegan de otros municipios para estudiar en institutos como la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) o la Universidad Tecnológica de San Juan del Río (UT). En este sentido, rara vez se hacen visibles los desafíos que los foráneos deben enfrentar para sobrellevar el día a día al vivir lejos de casa.

Tres formas de resolver el mismo problema

José Ortega es un estudiante de la Facultad de Ingeniería (FI) que paga 3 mil pesos mensuales de renta, que incluye todos los servicios, en una casa que comparte con cerca de diez roomies. Su día gira por completo alrededor de la universidad: se levanta a las 8 de la mañana, sale a las 9 y no regresa a su cuarto hasta las 10 de la noche.

A diferencia del resto de entrevistados, José cocina tres veces al día y mantiene su refrigerador surtido de carne, carbohidratos y leche, aunque de vez en cuando se da el gusto de pedir pizza o pollo rostizado.

Ortega se mueve caminando a la universidad y solo usa el camión cuando necesita ir al centro, lo que le ha ahorrado un gasto al que identifica como el gran enemigo del presupuesto estudiantil: las aplicaciones de transporte: “Si diera un consejo para mí, yo del pasado, sería no usar aplicaciones como Uber o Didi, pues se incrementa el gasto y esto se puede ahorrar o aplicar en otros gastos”, sentenció.

Por otra parte, Jimena Barrios Sánchez es la única de las tres entrevistadas que no paga renta, pues vive con su tía, quien le ofreció quedarse en su casa mientras dura la carrera. A cambio, de los 800 pesos que le mandan a la semana, 400 son para su tía y 400 para ella.

La estudiante de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPS) es también quien vive la rutina más desgastante: se despierta a las 5:45 de la mañana para prepararse el lunch y tomar el camión a las 6:30 y entrar a clases; durante la tarde hace ejercicio, quehacer y tarea. No se duerme hasta las 10:30 o 11 de la noche.

Su caso es además el más apegado a su municipio de origen, Amealco, pues cada ocho días regresa ahí para trabajar en una cafetería. Algo que, si bien representa un ingreso, también le presenta un gasto de 164 pesos semanales solo en los pasajes de ida y vuelta, sin contar el gasto del transporte de su casa a la universidad, que suele ser de 22 pesos semanales con el uso de su tarjeta de estudiante de Qrobus. De igual manera, cuando surge una emergencia, no recurre a sus papás; sacrifica sus propios ahorros para solventar el problema.

Ivanna Victoria Hernández paga 2 mil 500 pesos mensuales de renta, con todos los servicios incluidos, en una casa de cuatro habitaciones que consiguió por recomendación de una prima y que comparte con tres roomies más y un perro. A diferencia de José, no cocina: su despensa se reduce a “una Maruchan y un atún”, y gasta unos 900 pesos semanales en comida ya preparada. Recibe mil 200 pesos semanales de su familia aparte de la renta, que se le van casi por completo en comida y transporte. Lo más difícil de vivir sola, dice, no fue negociar con un casero ni resolver una fuga de gas: fue “aprender a estar sola”.

Diferencias entre canastas

Con cifras semanales convertidas a mensuales (4.33 semanas), el caso de Ivanna es el que mejor ilustra la presión real: solo su comida y transporte ya representan cerca del 92% de los Mil 200 pesos semanales que le envían sus papás, sin contar todavía la renta, que paga aparte. Sumando renta, comida, transporte y una salida de fin de semana, su canasta mensual completa asciende a cerca de 8 mil 600 pesos, una cifra casi idéntica al gasto promedio nacional que reportó un estudio del Centro Universitario UAEM Temascaltepec de la Universidad Autónoma del Estado de México, que encontró que, en promedio, un universitario destina 8mil 607.76 pesos al mes para cubrir sus necesidades básicas.

Jimena, en cambio, sostiene un presupuesto mucho más bajo gracias a una estrategia a la que no todos tienen acceso: la red familiar. Al vivir con su tía sin pagar renta formal, su gasto fijo más importante deja de ser la vivienda y pasa a ser el transporte; en buena parte porque, a diferencia de José e Ivanna, ella no dejó del todo su municipio: sigue trabajando en Amealco y viaja ahí cada semana.

Lo que dicen los anuncios de renta en San Juan del Río

Las cifras que reportaron José e Ivanna no están aisladas: coinciden con lo que hoy ofrece el mercado de vivienda en el municipio. Una revisión de anuncios actuales muestra: cuartos individuales cerca de la UAQ o la UT desde mil 500 hasta 3 mil 800 pesos mensuales, dependiendo de si incluyen servicios; minidepartamentos amueblados cerca de la UAQ en alrededor de 4 mil 300 pesos, generalmente con agua, luz e internet incluidos; departamentos completos desde 2 mil 800 pesos mensuales; y casas en renta con un precio medio de 7 mil 870 pesos mensuales.

Los sacrificios que sostienen la cuenta

Lo que las tres historias sí comparten es la lista de lo que se recorta para que el presupuesto alcance. Pues los gustos personales y salidas de fin de semana son lo primero que se recorta, coinciden José y Jimena. Además, productos de belleza y cuidado personal también se volvieron una imposibilidad para la vida de Ivanna.

Viajar seguido a su municipio de origen es, para José y Jimena, tan importante como cualquier otra estrategia de ahorro: aprovechan para llevarse ropa lavada, despensa y comida preparada, aliviando así el gasto semanal en San Juan del Río. Ivanna, en cambio, solo regresa a su casa en el estado de Guerrero cada seis meses, en vacaciones, lo que probablemente eleva su dependencia del gasto local en comida ya hecha.

De igual manera, coincidieron en la gestión económica como un factor que tuvieron que aprender al vivir solos. Evitar aplicaciones de transporte como Uber o Didi es el consejo financiero número uno de José para cualquier estudiante que esté por mudarse a San Juan; Jimena e Ivanna coinciden en un consejo más general: aprender a administrar el dinero y no gastar en cosas innecesarias.

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