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Cerró su negocio en 2009 por AH1N1; hoy teme por otros pequeños empresarios

Después de un quiebre así “te quedas como friqueado”; es decir, la piensas más veces antes de abrir un negocio que te ayude a mantenerte y a mantener a tus empleados; comenta César Colunga.

Para César Colunga, ante la contingencia de salud por la reciente pandemia del COVID-19 (Coronavirus) es indispensable que aquellos quienes cuentan con un negocio particular se prevengan con precauciones económicas; ya que perdió su local de diseño gráfico en 2009 debido a la pandemia del virus de la influenza AH1N1.

En un local en la ciudad de México, sobre la zona cerca al metro Chabacano en la Colonia Algarín, César era dueño de un negocio de diseño gráfico e impresiones que tenía desde 1997. Él y su socia vivieron la pandemia de la influenza en 2009; misma que los obligó a cerrar tres semanas después de que el virus brotó justo en el entonces Distrito Federal.

Si bien la influenza fue consecuencia del cierre definitivo del local, Colunga mencionó: “recién veníamos saliendo de la crisis del 2008”, por lo que fue aún más complicado mantener a flote su negocio después de ambos hechos que marcaron la economía mexicana. Rescata que el brote de ese entonces sucedió “aquí mismo en México, entonces nosotros éramos lo que en este tiempo es Wuhan [en China]”; razón principal por la que destaca que se vieron obligados a cerrar con prontitud su negocio.

En cuanto declararon la contingencia “cerramos, y la primera semana la vimos fácil en cuanto a pagos de nómina”, pues tenían 8 ocho personas que trabajaban para ellos. “Para la segunda semana lo que hice fue negociar con mis empleados: “Oigan chavos, yo que sé que lo que sucede no es cosa de ustedes, pero tampoco es cosa mía; lo que les propongo es pagarles esta semana al 60 por ciento”.

Ante la propuesta accedieron sus empleados; aunque para la tercera semana no sucedió de la misma forma, ya que César vio inviable pagarles incluso el 60 por ciento acordado: “para la tercera semana ya no la aguanté; porque además también está el tema de la renta.

César explica que, de una recaída así, no es sencillo levantarse: “No es como tronar con tu novia, tu novio”, ya que su empresa no era un artículo de primera necesidad; “no somos garnachas, gorditas, no. Tampoco somos gel antibacterial”; fue por eso que después de un mes que se declarara la contingencia cerró oficialmente su negocio.

Ante la nueva pandemia por el Coronavirus, César Colunga lamenta que el tiempo de cuarentena actual se haya extendido por lo menos tres meses; pues tras recordar que él “se las vio difíciles” con tres semanas “no quiero imaginarme lo que les va a tocar” a los negocios que viven día a día y que tendrán que cerrar como medida de salud.

Después de un quiebre así “te quedas como friqueado”; es decir, la piensas más veces antes de abrir un negocio que te ayude a mantenerte y a mantener a tus empleados, comenta César.

Actualmente César tiene una agencia de comunicación y publicidad digital, pero esto ya con una proyección de cálculos que hizo previo a decidirse a abrir su nuevo negocio; “la ventaja es que ahorita sólo somos mi socia y yo, no tengo empleados, entonces eso es un alivio muy grande”, esto junto con que los anuncios publicitarios y la agencia, si bien no es un artículo de primera necesidad, “si es más socorrido”, concluye César.

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