La vida ha sido más dura
Texto y fotos: Mauricio Álvarez
Noé Mejía tiene 33 años de edad y una discapacidad que no le permite hablar adecuadamente. Hasta ahora, ningún médico lo ha tratado, menciona, pero a diario busca la manera de obtener alimentos para poder subsistir. Oriundo de San Luis Potosí, llegó a Querétaro en busca de empleo.
Hace meses que no ve a su familia ya que desde que sus padres, con quiénes vivía, no están. Aquellos eran el único apoyo en su vida. Ha tenido que buscar la manera de seguir adelante a pesar de que “la vida ha sido más dura”. Noé vive dentro de un local y recoge basura, hace mandados o ayuda a limpiar dentro de la Terminal de Autobuses de Querétaro (TAQ) a cambio de comida que los mismos locatarios le han brindado, y de quienes, expresa, estar muy agradecido.
A pesar de las dificultades que ha pasado en la calle, Noé asegura “dar gracias a Dios por estar bien”, que seguirá trabajando y “echándole ganas” para algún día poder continuar sus estudios y conformar una familia.