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En Querétaro pueden ocurrir sismos de 7 grados

La mayor parte del valle de Querétaro -el territorio más urbanizado de la ciudad- se encuentra situado justo en esta zona deprimida de alta tensión sísmica. El límite más identificable de esta área es la falla ubicada en la avenida 5 de Febrero.

Contrario a la creencia popular, el estado de Querétaro no se encuentra totalmente exento de experimentar un sismo como el ocurrido el año pasado en la Ciudad de México. De acuerdo con el sismólogo Francisco Ramón Zúñiga Dávila-Madrid, la entidad se encuentra en una zona sísmica capaz de presentar temblores con una magnitud de hasta 7 grados en la escala de Richter. Aunado a ello, la ciudad presenta una serie de características geo-morfológicas que la tornan vulnerable a diversos riesgos geológicos.

Ramón Zúñiga ha realizado investigaciones -en el Centro de Geociencias (Cegeo) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) desde 1997- con las que se ha podido determinar que Querétaro se encuentra rodeado por sistemas de fallas que lo convierten en una zona sísmica.

Los sismos son el resultado del movimiento de las placas tectónicas y se dan precisamente en las fallas tectónicas. Históricamente el estado ha tenido varios eventos sísmicos. El más reciente ocurrió en en 1875, cerca de Jalpan de la Serra, provocando daños la estructura de la Misión Santiago Apóstol.

Éstas últimas son una área de fractura -que puede estar a distintas profundidades- entre dos bloques de terreno, que al desplazarse propician la generación de ondas sísmicas y derivan en un terremoto. Entre más amplia sea la superficie de la falla y mayor sea el desplazamiento, será más intensa la magnitud del movimiento.

Estos sistemas de fallas -que bordean gran parte de la ciudad- forman una especie de zona de hundimiento a la cual se le denomina “graben”. Estas áreas se encuentra en una constante tensión, por lo que, en cualquier momento, alguna de las fallas puede comenzar a moverse y generar ondas sísmicas.

Cabe destacar que la mayor parte del valle de Querétaro -el territorio más urbanizado de la ciudad- se encuentra situado justo en esta zona deprimida de alta tensión sísmica. El límite más identificable de esta área es la falla ubicada en la avenida 5 de Febrero. Cabe señalar que de acuerdo con lo dicho por el académico, esta falla nada tiene que ver con la famosa falla de San Andrés.

Concientizar, no alarmar

La lejanía del estado de las zonas con mayor actividad sísmica, como lo son Guerrero y Oaxaca, han permitido que la ciudad no se vea afectada. Las ondas sísmicas se atenúan al desplazarse desde su epicentro a las periferias, por lo que a Querétaro no llegan, o lo hacen de forma muy sutil. Sin embargo, en caso de darse un fenómeno de gran categoría a una distancia menor, sin lugar a dudas la ciudad se vería seriamente afectada.

“No queremos ser alarmistas. No quiere decir que va a ocurrir mañana, ni que estamos por tener uno de esos grandes sismos. El punto es que hay que hacer conciencia de que sí puede ocurrir” esclareció el especialista, Ramón Zúñiga.

Los sismos son un fenómeno natural que aún no puede ser predicho, es súbito y espontáneo, por lo que los asentamientos urbanos deben contar con la infraestructura adecuada para soportarlos en caso de que ocurran. Esa es precisamente la intención del especialista al estudiar estos fenómenos. Conocer las características geológicas de las zonas permite obtener la suficiente información, que contribuya a crear protocolos acción. Estos a su vez evitan grandes pérdidas humanas y materiales, en caso de que se presente algún desastre natural de esta índole.

Hundimientos, otro riesgo

La latente actividad sísmica de la región no es, actualmente, el mayor riesgo geológico que enfrenta la ciudad, explicó Ramón Zúñiga. Los hundimientos, producto de la sobreexplotación de mantos acuíferos, están provocando agrietamientos que pueden ser confundidos con actividad sísmica en vialidades y zonas urbanas. Tal es el caso “de la falla de 5 de Febrero que se está moviendo todo el tiempo y no a causa de movimientos tectónicos”, explicó; sino que el desplazamiento se da porque de un lado hay un proceso de hundimiento -por falta de sustento hidráulico- y del otro no.

Los deslaves de cerros y colinas son otro gran riesgo que actualmente ya ha ocasionado estragos. Es importante concentrarse en la resolución de ambas situaciones, puesto que al menor indicio de actividad sísmica se agravarían considerablemente.

En Querétaro, la academia y el gobierno deben trabajar en la elaboración de un reglamento de construcción oficial, advirtió el investgador. Se deben contemplar las condiciones y características geológicas de la ciudad, con el fin de tener infraestructura segura, resistente y para garantizar la seguridad de los queretanos en caso de sismo.

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