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Estudio de género no debe empoderar a ninguna parte, señala académico

La relación entre los estudios de género de mujeres y de hombres no debe ir orientada a empoderar o desempoderar a alguna de las partes, enfatizó destacó Guillermo Núñez Noriega, doctor en Antropología cultural y estudios de género.

Resaltó además, que en México las discusiones e investigaciones de género tienen tintes feministas, pero aplicados hacia el varón: “El asunto es el sistema ideológico, que llamamos patriarcal o de sexo-género, que es desigual en términos estructurales. En términos de estructuras económicas está muy clara la diferencia, y más en la estructura política”.

Además, señaló que la desigualdad que persiste en nuestro entorno afecta las posibilidades humanas de relación y desarrollo, ya que obligan a luchar por el poder y demostrar la fuerza constantemente, a la par de reprimir las emociones y afecciones. “No se trata de que el sistema patriarcal afecta sólo a la mujer, nos afecta a todos por igual. Lo que a nosotros nos interesa es ver ese impacto en la vida de los hombres, en su vida afectiva, con pares, en su forma de enfermarse y morir, etc.”

En referencia a los retos que afrontan las organizaciones y los estudios de masculinidades en general, señaló la necesidad de realizar estudios sobre la educación, cómo ésta reproduce y fomenta estereotipos de género que generan injusticia, inequidad, sufrimiento y niveles altos en la mortalidad de hombres jóvenes, así como su incidencia en los grandes problemas de México.

“[Se hace] para mostrar que el género es fundamental en los orígenes de muchos problemas sociales, incluido el deterioro ambiental y muchos más; y finalmente, para implementar políticas públicas con base en esto, como ya se hace en otros países. Por ejemplo, tenemos política contra el crimen organizado que se basa en patrullas y ejército, no en transformar la cultura de las personas que las lleva a reclutarse en las filas del crimen”, aseveró.

Una historia de más de un siglo

Los estudios de género en México no fueron influidos solamente por los movimientos feministas o de la comunidad Lésbico Gay (LGTB+), sino que también abrevan de una larga tradición de obras académicas, ensayísticas y literarias que datan desde inicios del siglo XX, respecto a los hombres mexicanos, destacó Guillermo Núñez Noriega, doctor en Antropología cultural y estudios de género.

Núñez Noriega señaló dicha información en su estudio “Abriendo Brecha: Los Estudios de Género de los Hombres y las Masculinidades en México (1990-2014)”, que expuso en el IX Congreso Nacional de la Academia Mexicana de Estudios de Género de los Hombres (AMEGH), realizado en la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ).

El esbozo historiográfico detalla la conformación y características, además de los retos de los estudios de género orientados a los hombres en México. “Por ejemplo: bandoleros, delincuentes, homosexuales que eran perseguidos en el Porfiriato. De estos trabajos partieron reflexiones sobre qué tipo de hombre se necesitaba para el proyecto de unidad y progreso que exigía el país. En ellos se trata sobre su sexualidad, violencia, alcoholismo, bravuconería, su exaltación de la valentía y el riesgo”.

El autor destacó que son temas que construyeron lo que se conoce como los ensayos sobre el machismo mexicano. Durante los años sesenta y setenta los textos van a ser releídos académicamente, desde los campos de la antropología, sociología y psicología. Para esta época se incorporan los enfoques feminista, homosexual y los estudios de masculinidades de otras partes del mundo. Finalmente, a principios de los noventa empiezan las primeras investigaciones académicas de género masculino”.

En torno a la delimitación teórica de los estudios de masculinidades, puntualiza: “los mismos marcos epistemológicos que se manejan en torno al estudio de las masculinidades pueden utilizarse para los otros diferentes estudios de género. En esto se maneja el construccionismo social… nos da los contenidos sobre qué significa ser hombre o ser mujer, los cuales aprendemos mediante proceso de socialización complejos… afortunadamente las investigaciones de este campo en México no se limitan a describir qué hacemos los hombres, o como pensamos, qué hacemos o qué decimos; sino que los analizamos en cuanto a la importancia que tiene eso para construir proyectos de identidad masculina” afirmó el investigador mexicano.

Informó que entre los temas específicos que se analizan desde los estudios de las masculinidades se encuentran la violencia contras las mujeres, inequidad en el ámbito doméstico, las formas de paternidad, relaciones padres-hijos, la vida sexual, la violencia sexual y la discriminación, entre otros.

“El congreso se ha interesado por pensar en la masculinidad y el tema de la cultura de la paz. Es ir pensando, desde la condición de género de los hombres, qué tenemos que cambiar, qué modelos educativos para los hombres y mujeres debemos implementar… que estimulen formas de ser hombre no violentas, pacíficas, no discriminatorias ni estereotipadas e inclusivas” aseveró.

Comunidad LGTB+ se perjudica con paradigmas actuales

Con énfasis en las consecuencias del paradigma actual de la cultura de género en México, Núñez Noriega señaló que los hombres son también victimas del contexto, de un sistema patriarcal que estructuralmente subordina a las mujeres y genera desigualdades sobre todo para la mujer, pero también entre los propios hombres, incluidos los que tienen una preferencia no heterosexual: “Todo está limitando las posibilidades de desarrollo humano de los hombres, una parte importante de nuestra vida social y afectiva, que nos reducen, nos impiden ser más completos como seres humanos”.

Relacionó la esperanza de vida de los hombres con la actitud “temeraria” que les impone la sociedad a los mismos: “tienen siete años de esperanza de vida menos que las mujeres. Ser hombre implica dentro de esa cultura correr riesgos, ser temerario, arrojado, y ello nos pone en riesgo a nosotros y a los demás. Creo que se debe de empezar por el ámbito político y el cultural”.

De esta forma, consideró que el tema fundamental es la reflexión sobre los medios de comunicación y la organización social. “Que digan: debe de haber otras formas de ser hombre, pacíficas, placenteras, divertidas, que no hagan daño; que sean enriquecedoras de la vida afectiva y emocional” detalló.

En relación a la importancia de la organización y participación civil, recomendó como fuente de participación a Género y Masculinidades Querétaro, que busca promover políticas públicas en torno a la perspectiva de género en la entidad, y la reflexión sobre la perspectiva de género como un imperativo fundamental para el cambio político y social en México.

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