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“Hábil, analítico, siempre crítico…”

A diez años de la partida del director fundador de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, Carlos Dorantes González, su recuerdo se mantiene tan vivo como la huella académica que dejó a su paso. Carlos Praxedis Ramírez Olvera, su colaborador y amigo, y quien ocupara su lugar como director entre 2003 y 2009, lo recuerda con una clara convicción: “siempre insistió en la necesidad de ampliar las ciencias sociales en Querétaro a pesar de las limitaciones existentes”.

“Yo era su alumno en la Facultad de Psicología, en aquel tiempo eran muy novedosos los textos que empezó a promover, trajo un ‘aire refrescante’ para repensar la ciencia y sus determinaciones, gracias a él pude dar clases por primera vez y despertó en mí el gusto por la academia”. Con su apoyo hizo un posgrado: “la idea del doctor era formar gente porque tenía la intención de abrir Sociología en la Universidad, era un proyecto que él quería empujar. Esto consistía en que nos acercáramos a esos niveles de conocimiento para poder potenciar la Sociología en provincia porque estaba demasiado concentrada en la Ciudad de México.

“No existían las ciencias sociales en Querétaro, era necesario caminar a pesar de la limitación que había en Querétaro, el doctor Dorantes veía una limitación muy fuerte en el estado; todo estaba muy elemental, no se podía saber si había campo laboral y para él era muy importante empezar a abrir el área de ciencias sociales a través de programas universitarios de licenciatura y posteriormente a nivel de posgrado. Así lo fuimos construyendo”.

Ramírez Olvera recuerda la apertura de ese programa inicial como algo “muy complicado”: “existían dos opciones, los economistas que empujaban a que abriera una licenciatura en Economía más recargada hacia la ciencia política, y Dorantes, que siempre mantuvo su interés por la apertura de Sociología. Finalmente se decidió por Sociología. El doctor dijo que la quería impulsar y fue a negociar espacios en la Universidad. Fue tejiendo su proyecto poco a poco”.

Ya operando la carrera, y con un primer edificio propio, Carlos Praxedis fungió como secretario académico de medio tiempo: “el doctor siempre fue muy tolerante conmigo, era una persona muy inteligente en términos de habilidad política, era muy analítico en términos de cómo se jugaban las fuerzas, las alianzas, las diferencias y era muy apreciado por buena parte de los estudiantes”. Contaba, además, con mucho conocimiento sobre la universidad y sus actores: “tenía muy claro cómo jugar para ir logrando lo que quería”.

Era además “una voz crítica ante los problemas nacionales y locales; él no buscaba a los periódicos, había un contexto en la Universidad y en la sociedad donde no había muchas críticas, pero él se atrevía a decir y a opinar. Siempre tuvo una importante presencia crítica, tanto en el Consejo Universitario como en los medios de comunicación”.

A pesar del interés del doctor Carlos Dorantes por los temas políticos a nivel local y nacional; Carlos Praxedis mencionó que su querencia mayor fue la Sociología: “siempre tuvo la visión de hacer crecer a la Facultad pero tuvo la suficiente inteligencia para saber que la Sociología no era suficiente y que tenía que abrir otras áreas de conocimiento; siempre existieron problemas de demanda estudiantil, hubo una crisis en otras licenciaturas en Sociología a nivel nacional y se comentaba que la Sociología no era muy relevante”. En 1997, Dorantes “tuvo claridad al dejar la dirección de la Facultad en manos de Marta Gloria Morales Garza, quien consolidó el proyecto de ampliación de la Facultad”, precisa Ramírez Olvera.

El maestro Carlos Praxedis destacó la habilidad de escucha del doctor Dorantes: “escuchaba mucho y tenía una visión muy clara del poder, podía escuchar mucho pero sabía quién podía tomar decisiones y era bastante tolerante dentro de ese marco”.

Después de ser su alumno, Carlos Praxedis reflexionó que más allá del trato laboral, existió una amistad con el doctor Dorantes: “más allá de todo esto, el doctor Dorantes y yo terminamos siendo amigos gracias a esa relación tan cercana que tuvimos; fue muy violento el momento en el que falleció porque era joven, tenía mucho qué dar, mucho qué empujar, mucho qué pensar, miucho qué decir”.

La marca principal que dejó el doctor Dorantes en la Universidad, en opinión de Ramírez Olvera, fue su gran involucramiento con las ciencias sociales, su forma inteligente de resolver conflictos, su manera de posicionarse de forma crítica y su coherencia como sociólogo: “a diez años de su ausencia se le extraña; cuando platico con mis amigos o con egresados, siempre aparece una cita de Dorantes. Mi vida está atada a su generosidad”.

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