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Marihuana debe ser asunto de salud pública, no de crimen: Tarello

Para el abogado César Tarello Leal, la legalización de la marihuana tendría que ser generalizada si se busca cambiar el clima de violencia que se vive en el país. Al contrario de lo que se espera, legalizarla sólo en algunas zonas del país podría “detonar problemas de control de plazas o de mercados” aseguró Tarello Leal y agregó que se debe atender el problema como un asunto de salud pública y no de crimen.

Lo anterior, luego de las declaraciones que hiciera el secretario de Turismo federal, Enrique De la Madrid Cordero, sobre la posibilidad de legalizar en zonas turísticas de playa esta sustancia. La declaración sería contradicha por el secretario de Gobernación, Alfonso Navarrete Prida.

En ese sentido, Roberto, un productor y vendedor de marihuana en el estado, quien pidió el anonimato, consideró que una eventual legalización de la cannabis no beneficiaría a quienes se dedican a la distribución de drogas ilegales; argumentó que “ya cuando te dicen que la mota es legal nos dieron la madre, porque ahora vamos a tener que pagar impuestos y porque ahora uno ya no va a tener que pagar por algo que es normal”, declaró el distribuidor.

Tarello Leal, también académico de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), consideró que el problema de las drogas viene de aquellos que disputan el mercado o plaza y no de quienes consumen: “en lo que quieras, desde el alcohol, las medicinas, las armas, todo mercado negro te va generar violencia” y la legalización tendría como finalidad “salvaguardar los derechos de muchos consumidores”, incluido el ya mencionado Roberto, aunque su negocio “se tenga que terminar” enfatizó el abogado.

Para ello, sostiene Tarello, se debe reformar la Ley General de Salud y el Código Penal. Asimismo calificó las modificaciones ya hechas como insuficientes. Cabe recordar, que el año pasado, la Cámara de Diputados aprobó el uso medicinal y científico de la cannabis y estableció que el THC (tetrahidrocannabidol), el cual es uno de los principales componentes de la marihuana, “como una sustancia psicotrópica con valor terapéutico”, que no representa riesgos a la salud pública, cuando sus concentraciones de isómeros sean menores o iguales al 1 por ciento.

Esta reforma es la consecuencia de un par de casos emblemáticos en México. El primero se dio en 2015, cuando los padres de Graciela Elizalde, quien sufre síndrome de Lennox-Gastaut, libraron una batalla legal para importar un fármaco elaborado con cannabidiol, que le ayudará a paliar los espasmos que sufre por su enfermedad. Tras un amparo concedido por un juez de distrito, Graciela se convirtió en la primera ciudadana mexicana a la que se le permitió usar legalmente medicamentos derivados de la cannabis.

El segundo caso se dio en 2016, cuando la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) concedió a los cuatro miembros de la Sociedad Mexicana de Autoconsumo Responsable y Tolerante (SMART) el permiso de sembrar, cultivar, cosechar, transportar y consumir marihuana con el argumento de que la prohibición constituye una afectación “al libre desarrollo de la personalidad”.

El uso lúdico y el discurso que criminaliza

Para César Tarello, la reforma se quedó “corta” porque no se acerca al terreno del uso lúdico. También aclaró que una reforma de esta naturaleza no significa falta de regulación “no quiere decir sin control, es una cuestión de salud en la que necesitas un permiso para producirla y venderla, pagar impuestos, que esté regulado por las entidades de salud para que no caigas en actividades delictivas” y agregó que también se deben implementar regulaciones en la publicidad, “no puedes andar en la promoción del producto como si fueran cigarrillos, que bueno, esos son peores” acotó.

La Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (Encondat) alerta sobre el aumento del consumo de drogas en jóvenes. La encuesta realizada a estudiantes expone que en los jóvenes de entre 12 y 17 años, se observa un aumento en el consumo de drogas ilegales, que aumenta del 2.9 por ciento en 2011 a 6.2 por ciento en 2016.

En ese sentido, el consumo de la marihuana reportó un aumento de casi 3 por ciento: de 2.3 a 5.3 puntos porcentuales. Roberto recuerda que él comenzó a los 14 años con el consumo de marihuana, y de ahí expandió su negocio. “Yo sólo vendía pura mota, pero ya después la necesidad de mis clientes ya era distinta, porque ahora ya me pedían otra cosa”, agregó.

La misma encuesta revela que en los Centros de Integración Juvenil, la principal droga de impacto referida por los jóvenes es la marihuana con un 41 por ciento. Además, entre los jóvenes que solicitan tratamiento por adicciones, el 87 por ciento probaron la marihuana, el 87 por ciento alcohol y el 86 por ciento, tabaco.

Para César Tarello, no sólo se trata de despenalizar cierta parte o permitir ciertos usos, sino también en no perseguir al consumidor. “Todos tenemos el acceso a las drogas, todos, es sencillo, depende de cada uno si lo consume o no, y esta decisión puede ser mejor en la medida en que esté más informado y educado, ahí está el secreto”, finalizó.

Marihuana, ingresos millonarios

De acuerdo con un informe del Instituto Belisario Domínguez (IBD) del Senado de la República, legalizar el uso lúdico de la marihuana provocaría un daño de hasta el 30 por ciento a los ingresos de los cárteles de la droga. El análisis, titulado “La legalización de la cannabis en México. Una discusión actual” y publicado en 2016, sostiene que el crimen organizado recibe entre mil y 2 mil millones de dólares anuales, es decir entre 18 mil y 37 mil millones de pesos; abastece entre el 30 y 50 por ciento del consumo total en Estados Unidos.

Si tomamos en cuenta la cifra más alta, esto equivale a 1.3 veces el presupuesto que recibirá el estado de Querétaro en 2018 (28 mil millones de pesos), cinco veces más que la derrama económica por turismo en el estado -en 2017- (7 mil millones de pesos), el mismo presupuesto designado este año a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (37 mil millones de pesos), casi 19 veces lo destinado a la Comisión Nacional de Derechos Humanos (2 mil millones de pesos) y casi el mismo presupuesto que la Secretaría de Marina (31 mil millones de pesos).

Ricardo, sostiene que para mantenerse en el negocio uno debe prepararse y producir plantas de calidad: “estuve leyendo tres años sobre botánica en general, que no sólo te habla de las plantas, también te dice cómo cuidarlas, cortados, etc.”. Asimismo, con base en cálculos “lo chido de esas madres (las paltas de marihuana) es que te pueden dar entre 550 y 600 gramos, y pues cada gramo lo puedes dejar, digamos, en 80 pesos. Es decir, cerca de 48 mil pesos por una planta que cuidó 7 meses, un promedio de casi 7 mil pesos al mes de una sola planta de marihuana. Él tiene 80 en este momento; un ciudadano con salario mínimo gana cerca de 2 mil pesos al mes.

Cannabis, ¿el mal menor?

Según la Encondat, publicada por la Secretaría de Salud en 2017, el 8.6 por ciento de los encuestados de entre 12 y 65 años consumen marihuana, muy por debajo del consumo de alcohol en último año (49 por ciento) y casi la mitad de lo que la Encondat considera una epidemia de tabaquismo con 14 millones de fumadores, es decir el 17.6 por ciento de la población mexicana.

Para Tarello hay una discrepancia lógica: “si tú dices que el alcohol sí se permite, y la marihuana no, vamos a ver cuál de los dos es más dañino, y siempre gana el alcohol, el tabaco ¡y el azúcar!”. Según el estudio publicado por el IBD, el tipo de dolencias que aceptan prescripciones de medicinas con compuestos del cannabis (en países donde es legal) son: dolor severo, espasmos musculares por esclerosis múltiple, lesiones y enfermedades de la médula espinal, caquexia, anorexia, perdidas de peso y náuseas por cáncer, infecciones por VIH/sida, artritis y convulsiones epilépticas.

Si bien el uso de la marihuana puede ser un riesgo para la salud, en realidad cualquier droga lícita o no lo puede ser, y para Tarello Leal tratar el tema como un problema de salud, “así como tratamos el alcoholismo, el tabaquismo, el exceso de comer, etc., nos permite suavizar el discurso de criminalización”. Discurso plasmado en las leyes, según el Código Penal federal, le esperan de 10 a 25 años de prisión a quien “produzca, transporte, trafique, comercie, suministre aun gratuitamente o prescriba alguno de los narcóticos señalados”, más de 5 gramos en el caso específico de la marihuana.

En ese sentido, la ECONDAT revela que la marihuana es la segunda droga de mayor impacto entre las personas que acudieron a solicitar ayuda a los Centros de Atención Primaria de Adicciones con 17 mil casos, sólo por detrás del alcohol con 19 mil casos. Asimismo, los Servicios de Urgencias reportaron que, de entre los pacientes que llegaron bajo el efecto de alguna droga, el 68 por ciento lo hicieron bajo los efectos del alcohol y apenas el 10 por ciento bajo el efecto de la marihuana.

Querétaro, ¿libre de droga?

Querétaro reportó un aumento del uso de drogas ilegales en casi el doble entre la población de 12 a 65 años (general), pasando de 6.7 por ciento en 2008 a 12.1 por ciento en 2016, siendo los jóvenes de entre 18 y 35 años quienes reportaron el mayor aumento, pasando de 9.5 a 16.8 por ciento. En el mismo sentido, el uso de marihuana pasó de 6.2 a 10.3 entre la población general. Destaca que entre los jóvenes de 12 a 17 años se pasó de un 2.7 a un 7.8 por ciento, y entre los jóvenes de entre 18 a 34 años pasó de 9 a 15 por ciento en un lapso de ocho años.

Para Ricardo, estas cifras no reflejan la realidad, pues, considera el consumo y venta de droga están extendidos en todo el estado; “en Querétaro sí, cualquier pendejo trae y además Querétaro es una zona de lavado de dinero”, considera. Además, calcula que es mucho más que las cifras de la Secretaria de Salud, “hay tanta gente que consume marihuana que no lo dice por pena, pero si es un gusto para ti… pues está chido”.

Cabe recordar que Querétaro no ha estado exento del crimen organizado. Héctor Beltrán Leyva, uno de los principales capos del cártel que llevaba sus apellidos y que funcionaron como brazo armado de Joaquín Guzmán Loera, cabecilla del Cártel de Sinaloa, fue detenido en el vecino San Miguel de Allende en 2014.

En ese entonces, la Procuraduría General de la República confirmó que el capo se hacía pasar como empresario en la ciudad de Querétaro y que, incluso, utilizaba sus apellidos para negocios como la venta de bienes e inmuebles y obras de arte.

Más recientemente, la sociedad queretana se vio sorprendida cuando, en una semana, se dieron ocho asesinatos con impacto de bala entre el 6 y 13 de enero de este año.

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