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Pequeño comercio y consumidores, los más afectados por el Buen Fin

Una locataria de la Plaza de la Tecnología señaló: “No nos implica ningún beneficio, porque los distribuidores no dan precios de Buen Fin”.

El Buen Fin es un programa para disminuir los precios, incrementar el consumo y reactivar el empleo y la economía; sin embargo, para Rodrigo García, economista de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la disminución de los precios de los productos es una práctica que “se hace a costa de los proveedores: Las grandes empresas les dicen que les vendan las mercancías a precios más bajos, en específico las minoristas como Sam’s, Walmart y son quienes obtienen mayores ganancias”.

De esta manera, el Buen Fin no solo afecta a las pequeñas y medianas empresas, sino que también “puede llegar a perjudicar a los consumidores porque los precios netos de los productos no disminuyen, si no que incrementan (…) y, además, los medios de pago durante el Buen Fin se llevan a cabo a través de mecanismos financieros como el pago con tarjeta y a meses sin intereses”; lo que llega a implicar un endeudamiento de los consumidores, aclaró.

Pérdidas por producto

En el caso respectivo al estado de Querétaro, la locataria de la Plaza de la Tecnología, Guadalupe Álvarez, señaló: “No nos implica ningún beneficio porque los distribuidores no dan precios de Buen Fin (…) No te dan promociones; los costos con ellos no bajan, los precios son igual (…) Nosotros tenemos que bajar nuestros costos e implica obtener menos ganancias”.

Además, indicó que, igual que el año pasado, los distribuidores todavía no les dan promociones a algunos locatarios; por lo que ellos terminaran por absorber ese gasto, que se traducirá una perdida en sus ventas. Por otra parte, Manuel Reyes Reyes, también locatario de la Plaza de la Tecnología, expuso: “Nos beneficia porque vendemos un poquito más, pero sí nos perjudica en la parte económica, porque no ganamos lo mismo”.

Por lo tanto, las pequeñas y medianas empresas no pueden reducir los precios de la misma manera, además de que, en ocasiones, estas son las mismas productoras: “Entonces tendrían que rebajar los precios de su producto a costa de disminuir los precios del costo del trabajo y de los insumos (…) y tendrían que vender más mercancías para obtener un beneficio considerable, a diferencia de las grandes compañías”, señaló Rodrigo García.

Pocos beneficiados

Por su parte, Enrique Kato Vidal, doctor en Ciencias Económicas por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), indicó que los flujos de gente se distribuyen más en tiendas grandes, por lo que la gente no compra en tiendas pequeñas: “Se observa en las calles que la gente está en ciertos lugares y en los otros están completamente vacíos”. Debido a ello, durante el Buen Fin se vuelve “más complicado competir (…), cuando el tipo de negocio en el que te encuentras no es propicio”; como en el caso de bienes duraderos como llantas, colchones, etcétera.

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