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Pretenden legitimar las corridas de toros para gusto de la élite

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Por: Germán Espino

Yo en Europa he visto que las sociedades más avanzadas como la catalana evolucionan contra las corridas de toros, en Barcelona, por ejemplo, ya prohibieron las corridas. Las corridas de toros constituyen un espectáculo dantesco, es franca tortura de animales inocentes con una justificación muy retorcida: la belleza.

Sobre este tema no hay mucho que hablar, ideologías para justificar actos inhumanos hay muchas. Por ejemplo, el nazismo construyó ideologías muy sofisticadas para justificar el holocausto y otras barbaridades. Había verdaderos artistas sublimes que edificaban obras de arte al holocausto. Pero al final fueron develadas como ideologías perversas que se habían desviado en el camino de una humanidad más respetuosa de los derechos humanos. Hay que recordar que en teoría democrática por encima del mayoriteo están los derechos humanos, creo que también los derechos de los animales deben ser considerados en este contexto.

La tortura de los animales es un rasgo típico de los psicópatas y creo que al convertirlo en un espectáculo público se manda un mensaje profundamente equivocado a las nuevas generaciones: la violencia es hermosa, matemos animales por diversión y después humanos. En fin, en todo el mundo civilizado (Europa y Estados Unidos) se evoluciona hacia una cultura de protección de los animales, a considerar los derechos de los animales, no a verlos como simples objetos dignos de la manipulación y/o de la perversión humana. Es lamentable ver que en Querétaro con justificaciones infantiles se pretenden legitimar las corridas de toros sólo por que a una élite de poderosos (encabezada por el gobernador Calzada) les gusta ese espectáculo dantesco. El argumento de que genera ganancias y empleos también es infantil. Muchas otras actividades deleznables también generan ganancias y hoy todos las considerable reprobables: el crímen, la trata de blancas, el narcotráfico… Todas estas, como las corridas de toros generan muchas ganancias. La diferencia es que las fiestas de toros son organizadas y degustadas por las élites políticas y económicas, mientras que las otras actividades deleznables son ejercidas mayoritariamente por gente de escasos recursos. La justificación ideológica de las corridas de toros descansa entonces, en que son los poderosos los que imponen su ideología, mientras que los oprimidos no pueden legitimar las prácticas deleznables por que no tienen el poder político.

De qué lado está el gobernador y sus funcionarios, a favor de las corridas de toros. Sin embargo, las investigaciones que se han hecho muestran que la mayoría de la gente no tiene una opinión a favor de la fiesta de los toros, quiza incluso, la mayoría la desaprueba. Por eso es que ahora los diputados le quieren regalar al gobernador en una bandeja de plata la legitimación pública. La historia los juzgará por su incapacidad, por su abyección. En el futuro las fiestas de toros decaerán por su mal gusto y los fanáticos de la sangre serán recordados como engendros de la naturaleza que se desviaron en el camino de la humanidad.

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