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Querogallo: 36 años en la pugna por la democracia

La revista nació en 1981 con el fin de capacitar a militantes del extinto PDM

Manuel Alvarado Salazar

PARA DESTACAR: A pesar de las turbulencias, la revista se ha mantenido a flote, aunque su fundador, J. Cruz Rivera, acepta que muchas veces ha sido difícil: “Por periodos, ‘Querogallo’ ha sido una revista muy católica, pues a veces, sólo sale cuando Dios quiere”, bromea.

A pesar de las dificultades y las carencias, la revista ‘Querogallo’ se mantiene dentro del universo de publicaciones independientes y continúa editándose e imprimiéndose con regularidad en la ciudad de Querétaro, luego de 36 años de haber iniciado el proyecto, destacó el director y fundador de la revista, J. Cruz Rivera.

La revista nació el 24 de enero de 1981 y su finalidad era capacitar a los miembros del hoy extinto Partido Demócrata Mexicano (PDM). Su nombre alude principalmente al despertar de la consciencia ciudadana, la gallardía del gallo, la perseverancia y otros elementos que son fundamentales para ejercer una buena ciudadanía, explicó Cruz Rivera.

“El motivo de la aparición de la revista era la superación personal y cultural de los pedemistas de aquel entonces y de otros ciudadanos que se dejaran. O sea, [la finalidad era] que leyeran la revista, así como el fortalecimiento del mismo partido”.

Sin embargo, Cruz Rivera aseguró que la revista ‘Querogallo’ nunca contó con el apoyo de la dirigencia del PDM, hecho que ayudó a que la publicación se mantuviera en una relativa independencia de aquel partido político.

Sin embargo, la publicación ha logrado perdurar en el tiempo, debido al acercamiento con distintas organizaciones e ideologías, aunque se ha mantenido fiel a aquella a la que se adhería el PDM: “la corriente política del Gallo Colorado”.

Además, el Partido Demócrata Mexicano pertenecía a una organización mayor: la Unión Nacional Sinarquista (asociada con la ultraderecha católica). Dicha relación siempre le presentó dificultades a la revista, debido a su eclecticismo y a veces se tenía que “nadar contracorriente”, recordó Cruz Rivera.

Pero en 1998, la Unión Nacional Sinarquista perdió su registro como partido y algunos años después desapareció. En ese momento, Cruz Rivera y otros compañeros, formaron un grupo, al que denominaron “la corriente del Gallo Libre” y la revista se convirtió en un órgano de expresión de la corriente.

En cuanto a la simbología de la revista, su director explicó que el gallo blanco encierra tres elementos: el despertar de la consciencia, la gallardía y la perseverancia. Mientras que el color rojo representa el entusiasmo y el amor, aunque el tono se asocia comúnmente con la izquierda, lamentó J. Cruz Rivera.

Añadió que el color blanco representa la honestidad, mientras que el muñeco, que con la mano izquierda hace el saludo de la paz y con la derecha toca al gallo blanco, originalmente era el emblema del PDM, pero cuando desapareció el partido se tuvieron que buscar otras opciones.

Cruz Rivera también apuntó que anteriormente la revista incorporaba otros elementos de la simbología sinarquista, desaparecieron paulatinamente, al mismo tiempo que se extinguió la organización.

Respecto a su pasada asociación con el sinarquismo, J. Cruz mencionó: “El sinarquismo no es enteramente lo que se dice de él, lo es sólo en parte, pero hay muchas cosas que no se dicen, algunas de ellas son el amor a lo nuestro, el amor a la patria. El patriotismo bien entendido e inclusive el nacionalismo, en cierta forma, pues este también ha sido desterrado de la vida pública”.

Según J. Cruz, las principales querellas, que derivaron en la escisión con el Sinarquismo, fueron de corte ideológico: “Según ellos, estábamos implantando ideas ajenas al Sinarquismo en el partido. Nosotros argumentábamos, como éramos demócratas, que teníamos que aceptar el bien, viniese de donde viniese ¿Cómo va a ser posible que un Partido Demócrata Mexicano tiene que estar sujeto a las normas de una organización que tiene únicamente un sentido [supuestamente el de la derecha]?”.

A pesar de las turbulencias, la revista se ha mantenido a flote, aunque su fundador acepta que muchas veces ha sido difícil: “Por periodos, ‘Querogallo’ ha sido una revista muy católica, pues a veces, sólo sale cuando Dios quiere”, bromea.

J. Cruz Rivera también ha participado como columnista en diferentes periódicos locales y fue secretario de Prensa, de dos sociedades de alumnos de la Facultad de Química, así como Consejero Universitario en la propia UAQ.

Ha ejercido como profesor en la Universidad del Valle de México, el Colegio de Ciencias y Humanidades-UNAM, en la Universidad Latinoamericana, el Conalep, el Instituto Queretano, entre otros lugares.

Además, Cruz Rivera fue fundador del PDM y dirigente estatal en Querétaro. Igualmente, fue diputado local en la XLVIII Legislatura local, como miembro de la fracción parlamentaria del PDM y actualmente es miembro del Consejo Municipal del Medio Ambiente en el municipio de Querétaro.

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