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Tráfico y frustración en registro de Loyola Vera

Una peregrinación laica, el sueño de Plutarco Elías Calles vuelto realidad

Por: David Eduardo Martínez Pérez

Llueve. Eso en Querétaro sólo puede significar una cosa: caos. En este caso, lo que lo empeora todo, es que no sólo llueve, sino que una fila de camiones se ha estacionado sobre un carril de Paseo Constituyentes.

Desde poco antes de la Unidad Deportiva de la UAQ, ya son visibles los autobuses sobre los cuales se transportaron los asistentes al registro de Roberto Loyola Vera como precandidato para la gubernatura del estado por el PRI.

Hasta pocos días antes del evento, Loyola Vera todavía estaba al frente de la Presidencia Municipal de Querétaro. Pero decidió que la alcaldía quedaba chica y probó suerte como candidato al Ejecutivo estatal por su partido.

Sobre la avenida, los pitidos son constantes. También las mentadas de madre, y los chiflidos. Un taxista pasa con un pasajero estoico en el asiento del copiloto. La cara del transportista no exhibe otra cosa que frustración y desasosiego.

Frente a la Unidad Deportiva, una pequeña calle de dos carriles se ha transformado en cementerio de automóviles. La mayoría de esos automóviles lleva más de diez minutos esperando su turno para incorporarse a la avenida. Un conductor, desesperado, casi provoca un accidente, pues se brinca un carril sin poner direccional y sin avisar, para incorporarse a Paseo Constituyentes.

Desde la avenida son visibles las oleadas de personas con playera roja que van a testificar la candidatura de Loyola Vera. Desde cierta perspectiva, el tumulto se confunde con una peregrinación, una peregrinación laica, el sueño de Plutarco Elías Calles vuelto realidad.

“¡Ni saben a lo que vienen!”, grita un automovilista. “¡Ya mejor pónganse a trabajar!”, grita otro, haciendo eco, un eco burlón, de lo que muchos priistas gritan a los que se manifiestan contra su partido.

Embotellamientos hasta la Cinco de Febrero

Los peregrinos partidistas no hacen caso de lo que se les grita. Tampoco hacen caso a la lluvia. Actúan como si no existiera.

A la altura del CBTIS 118, el tráfico se despeja un poco. Del otro lado de Constituyentes todo va fluido. Hay cierta sensación de alivio en mirar al otro lado y ver a los desafortunados que siguen en el embotellamiento.

La fila de coches cruza la colonia Magisterial, pasa frente al hospital San José, luego el puente del Campestre. El tránsito vehicular se resiente hasta el carril norte a sur de la Cinco de Febrero.

A estas alturas, Roberto Loyola ya es precandidato oficial. Desde la calle se escuchan las porras que le dedican sus incondicionales. Podría pensarse que para la gente todo el suplicio termina una vez que han salido del atolladero. Nada más lejos de la realidad.

A la mayoría de los conductores los está esperando una ciudad inundada, la misma cuya alcaldía acaba de abandonar el hombre por quien se obstruyó todo un carril de una importante vialidad para la circulación de los habitantes de Querétaro y Corregidora.

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